Para aquellos que tengan un conocimiento más o menos complejo sobre lo que realmente engloba el concepto Oscar sabrá que, muchas veces, para alzarse con la estatuilla no solo basta un buen desempeño. Para ganar un Oscar se necesitan muchas cosas. Desde una buena campaña hasta el respaldo del estudio. Y bueno, sí, un trabajo que por lo menos sea correcto. Por supuesto, hay ocasiones donde ganan los mejores porque más allá de campañas o artimañas ofrecen un trabajo superlativo (como fue el caso de Mark Rylance por El puente de los espías) pero normalmente eso no basta y hay que luchar hasta obtener una plaza (Emma Stone recibió un pago extra por promocionarse y promocionar La La Land durante seis meses. Terminó siendo la actriz mejor pagada de ese año). Y aunque estas cosas mantienen viva la carrera, también es injusto que otros grandes trabajos pasen desapercibidos. Por ello, previo a la gala de premiación, queremos hacer justicia mencionando las mejores interpretaciones del año que NO están nominadas al Oscar 2019 pero deberían.

Las mejores interpretaciones del año que NO están nominadas al Oscar 2019

Muchas de las mejores interpretaciones del año no acabaron en esta lista porque a diferencia de sus compañeros, sí fueron nominados. Sin embargo, aprovechamos para incluirlos previamente con una mención de honor:

Glenn Close en The Wife; Olivia Colman, Emma Stone y Rachel Weisz en La Favorita; Melissa McCarthy y Richard E. Grant en ¿Podrás perdonarme?, Bradley Cooper en A Star Is Born; Willem Dafoe en At Eternitys Gate, Christian Bale, Amy Adams y Sam Rockwell en Vice; Viggo Mortensen en Green Book, Marina de Tavira en Roma.

Ahora sí, vamos a repasar las mejores interpretaciones del año que han sido olvidadas.

Hugh Grant en Paddington 2

Tras haber sido el british sweetheart de los noventa (un poco el Tom Hiddleston actual), Hugh Grant enamoró a medio mundo en aquella época; pero tras una infame polémica cayó en el olvido a inicios del nuevo milenio. Sin embargo, desde hace dos años está viviendo un renacimiento en su carrera que aunque lo ha devuelto a la palestra, sigue sin ser reconocido como merece. Y es que hace dos años ya la academia le ignoró siendo uno de los mejores secundarios del año en Florence Foster Jenkins; este año el caso es similar. En Paddington 2, Hugh es uno de esos actores de reparto que eleva la película; su personaje, el villano de turno, desfila entre lo creepy y lo hilarante sin caer en la parodia y es que Grant se inclina por dotar de mucha humanidad hasta el malo más malo.

Natalie Portman en Aniquilación

Natalie Portman es una de las mejores actrices de su generación. La versatilidad ha marcado tanto sus trabajos como las películas en las que ha trabajado. Tanto así que al pasearse como Reina de una galaxia muy, muy lejana hasta ser una bailarina neoyorquina trastornada, Portman se ha visto inmiscuida en varios fiascos. Pero para nuestra suerte (y la de ella) ha sabido encaminar su carrera. Tras dar vida a Jackie Kennedy (en la maravillosa Jackie), Portman tuvo un gran año, primero con Aniquilación y después con Vox Lux. Pero es la película de Alex Garland donde Natalie cuece un personaje introspectivo que haya sus fortalezas en sus mismas debilidades.

Zoey Dutch en Flower

Puede que Flower sea una película irregular pero valentía dentro del género (coming of age) no le faltó y Zoey Dutch es uno de los aciertos que tiene la película. La actriz da vida a una inquieta adolescente cuyo magnetismo es palpable. Podría incluso atreverme a comparar su desempeño con el de Saoirse Ronan en Lady Bird el año pasado.

Claire Foy en Unsane

A Claire Foy solo le bastó interpretar a dos reinas británicas (Ana Bolena en Wolf Hall; Isabel II en The Crown) para demostrar su poderío actoral. Así, sumó tres grandes trabajos el año pasado, el primero de ellos Unsane, película que Steven Soderbergh rodó con un iPhone, el que por cierto estaría a metro y medio del rostro de Claire durante casi todo el rodaje, porque la actriz no solo aguanta primeros planos como nadie sino que digiere toda la tensión de la historia donde interpreta a una mujer que tras ser acosada por un hombre es encerrada en un manicomio por error.

Joaquín Phoenix en You Were Never Really Here

Joaquín Phoenix es uno de los mejores actores de su generación. No solo es versátil sino que también se entrega en cuerpo y alma a sus personajes. Este año le vimos dando vida a dos hombres que, de alguna u otra forma, luchan con los fantasmas de su pasado pero a modos diferentes. En You Were Never Really Here se asemeja más a un animal en cautiverio que se muestra dócil cuando debe pero se convierte en una bestia cuando lo liberan.

Emily Blunt en A Quiet Place

Emily Blunt protagoniza la mejor escena interpretada del año, sí, esa dentro de una bañera, y lo hace sin decir una palabra. Con expresiones y mirada la británica es capaz de transmitir el terror y el dolor que afronta. Aunque su premio SAG sorprendió a más de uno, lo tiene muy merecido.

Jason Clarke en Chappaquiddick

Jason Clarke es uno de los actores más infravalorados que conocemos. Siempre está bien y esa calidad permanente lo perfila como un secundario de lujo. Sin embargo este año le tocó llevar las riendas de Chappaquiddick donde dio vida a Teddy Kennedy, el menor de los hermanos más distinguidos de Estados Unidos. Ted Kennedy se caracterizó por ser el perdedor de la familia a pesar de haber vivido más tiempo y haber desempeñado una carrera política longeva. Chappaquiddick se centra en el trágico accidente de Kennedy y su secretaria, cuando el mundo volcó las miradas en el que para entonces era el favorito a alzarse con la presidencia; y Jason impregna de dudas, nerviosismo, y de inseguridad a un hombre que a pesar de ello debía proyectar brío y seguridad ante las cámaras.

Charlize Theron en Tully

En el mundo interpretativo la belleza puede ser un arma doble filo. Si eres feo nunca cuestionan tu trabajo, si eres guapo, sí, como es el caso de Charlize Theron. La actriz ha interpretado todo tipo de personajes y aun así siguen cuestionando su talento. Para quienes tengan duda aún, deberían ver Tullydonde Theron da vida a una madre de clase media baja que debe lidiar con la crianza de sus tres hijos y lo hace tan bien que resulta completamente creíble.

Ethan Hawke en First Reformed

Para muchos (y cuando digo ‘muchos’ son casi todos los circuitos de críticos de Estados Unidos) Ethan Hawke es el artesano, en First Reformed, de la mejor interpretación masculina del año. Se trata de un trabajo introspectivo donde el personaje medita sobre la fe, la vida y la muerte; es un trabajo visceral y sobre todo es el corazón de la película.

Shailene Woodley en Adrift

En la categoría de actores infravalorados tiene que figurar Shailene Woodley. El año pasado estuvo espectacular en Big Little Lies y Adrift; trabajos que no tiene nada en común (excepto recibir poco reconocimiento) que demuestra cuan versátil puede ser Woodley. En adición al aporte emocional, la actriz deja la piel en el que podría ser el personaje más complejo de toda su filmo.

Anne Hathaway en Ocean’s 8

Ocean’s 8 puede ser la gran decepción del año y aun así es lo mejor que le ha pasado a Anne Hathaway desde que ganó el Oscar hace seis años. La actriz no solo demuestra lo maravillosa que es para la comedia, también se ha reconciliado con el público, gracias a un personaje completamente hilarante al que da vida con mucha gracia.

Toni Collette en Hereditary

¿Es Hereditary una buena película o simplemente tiene una de las mejores interpretaciones del año? Porque yo tengo la teoría de que Hereditary sin Collette pierde y mucho. La actriz deja el alma en un personaje complejo; cargado de fantasmas, miedos, remordimientos y agonía. Collette es el centro de una historia agobiante y ella sale airosa.

Elsie Fischer en Eight Grade

La jovensisíma Elsie Fischer es sin dudas la gran revelación de 2018. Aunque tiene una larga carrera como actriz de voz, Eight Grade es su primer protagónico frente a la cámara. La actriz da vida a una adolescente que padece de ansiedad y que se esfuerza en proyectar una mejor imagen de si misma a pesar de sus inseguridades. Elsie lo hace todo tan orgánico que es difícil pensar en otra actriz para el papel.

Topher Grace en BlacKkKlansman

Spike Lee tiene como intención ridiculizar a los supremacistas blancos en BlacKkKlansman y ni siquiera lo disimula. Los miembros del Ku Klux Klan son retratados como una senda de ignorantes incluido su líder David Duke. El detalle es que este goza de muchísima carisma, autoconfianza y verborrea y Topher Grace aporta todo eso con dignidad; aunque se burlan de Duck y su clan, al menos este no es ridiculizado.

Robert Redford en The Old Man And The Gun

Despedir al gran Robert Redford con una nominación al Oscar pudo haber sido un gesto memorable. Y es que al actor no le faltan méritos para merecerlo. La película, una feel-good movie de manual, es también una película de atracos, donde el actor desborda ese carisma que le llevó a conquistar muchísimas generaciones. Se hace entrañable y con esa bondad que transmite conquista el espectador.

Rupert Everett en The Happy Prince

Hace unos días fue noticia tras la reunión de La boda de mi mejor amigo, pero la verdad es que desde aquel éxito, Everett había estado casi en el anonimato. Sin embargo consiguió en Oscar Wilde su salvavidas. En la película (que el también dirige) se nota el compromiso con la historia y el personaje. Rupert se entrega a Wilde para retratarlo en sus últimos años, como un hombre enfermo, pobre y rechazado; su interpretación no deja de ser desgarradora.

Claire Foy y Ryan Gosling en First Man

Claire construye un personaje lleno de brío, que se aleja al estereotipo de ‘esposa florero’, a pesar de que su conflicto es de manual (velar por la integridad de su esposo quien está arriesgando su vida en una misión espacial) Claire provee de carácter y mucha dignidad.

Ryan Gosling es lo opuesto. El actor demuestra que a veces una gran interpretación no necesita muecas excesivas; se puede construir un gran trabajo a base de miradas y gestos tan sutiles pero capaces de trasmitir el constante dolor (por la perdida) y la presión que conlleva la responsabilidad en la que se ve inmiscuido.

Maggie Gyllenhaal en The Kindergarten Teacher

Maggie Gyllenhaal nos regala el que es probablemente el mejor trabajo de 2018. En The Kindergarten Teacher, la actriz da vida a una mujer atrapada en la monotonía que se esfuerza demasiado por dejar una huella, aunque fracase estrepitosamente. Esa misma obsesión por hacer algo ‘especial’ la llevará a verse inmersa en un bucle de malas decisiones.

Steve Carell en Beautiful Boy

Mucho se hablo de la interpretación de Timothée Chalamet (el actor favorito de twitter tras Call Me By Your Name) pero Carell también está superlativo. El actor da vida a un hombre atormentado que ve como la vida de su hijo se desvanece frente a él. Carell imprime mucho corazón a un personaje y lo convierte en la autentica fibra emocional de una historia regular.

Carey Mulligan en Wildlife

Carey Mulligan trabaja poco pero trabaja bien y es tan inmenso su talento que aún rodeándose de gente igual de dotada, siempre es lo mejor de sus películas. Ese es el caso de Wildlife, donde la actriz da vida a una ama de casa provenientes de los suburbios norteamericanos a mitad del siglo pasado, que se enfrenta al desplome económico y afectivo de su familia. Mulligan es un manojo de emociones trasmitiendo la inestabilidad de Janette, su personaje.

Rosamund Pike en A Private War

No es que quiera comparar a Rosamund con Meryl Street pero lo que hace la británica en esta película no tiene nada que envidiarle a lo que ha conseguido Streep en sus mejores papeles. Pike se afea, cambia la voz, y se desnuda -literal y metafóricamente- frente a la cámara para dar vida a la valiente corresponsal de guerra Marie Colvin.

Nicholas Hoult en The Favourite

Que las tres actrices de La Favorita estén siendo reconocidas es todo una proeza (¿recuerdan la última vez donde tres mujeres en una misma película recibieron buenos comentarios?); el detalle es que otro miembro del reparto quedó rezagado a un segundo plano. Nicholas Hoult está hilarante en un personaje que resulta empatico y desagradable a partes iguales; el actor tiene momentos claves que son de lo mejor en la película.

Colin Firth en The Mercy

¿Apreciamos a Colin Firth como realmente merece? Sí, siempre aporta mucha elegancia. Sí, es nuestro papá favorito en Mamma Mía pero ¿qué hay del poderío dramático que posee el actor? Es impresionante como saca adelante un personaje que le exige mucho de él, tanto físico como emocional, generando empatia aun sabiendo que todas sus decisiones son erradas.

Joanna Kulig en Cold War

Joanna Kulig es un huracán en pantalla. La actriz conquista y devora la camara con su carisma y voz en una historia de amor y dolor en tiempos de guerra. Es, sin duda, una de las revelaciones del año y tanto ella como la película merecían mas reconocimiento.

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