A lo largo de su carrera Steven Soderbergh ha demostrado que no le tiembla el pulso al momento de elegir proyectos que le permitan innovar dentro de su propia filmografía. Ha recorrido casi todos los géneros, ha realizado proyectos independientes y trabajos para grandes estudios, ha dado el salto de la pantalla grande a la pantalla chica y retornar nuevamente el cine mientras que anuncia su retiro no una sino varias veces. Con su último proyecto, se las ha arreglado para hacer todo a la vez. Unsane (2018) es una cinta independiente, de suspenso (género que había dejado atrás hace más de un lustro), que ha sido rodada con un iPhone. Un proyecto que en teoría y práctica se asemeja más a un experimento pero que se forja para contar una historia perturbadora a modo sobre saliente.

¿De qué trata Unsane?

Unsane gira alrededor de Sawyer una mujer recién llegada a una ciudad que se ha visto en la necesidad de alejarse de su familia y amigos tras haber sido acosada por un hombre llamado David. Como parte de su recuperación emocional y mental, Sawyer acude a terapias psicológicas, tras una sesión donde admite tener pensamientos suicidas y firmar unos documentos (sin leer) es encerrada en un centro psiquiátrico contra su voluntad. Ella deberá permanecer allí hasta demostrar que no está demente o por el contrario hasta terminar de tal manera.

El don del miedo

Aunque la historia se regodea en el suspenso prácticamente desde el inicio hasta el final del metraje, también brinda momentos dignos del cine de Serie B, sobre todo aquellos que están dotados por el humor negro que suele caracterizar la mayoría de las películas de Soderbergh y escenas con un tono más “rebuscado” que permiten aligerar la carga dramática (y social) que se perciben en los hechos que han influido en el infierno terrenal que experimenta Sawyer. Porque si bien el atractivo de la película es dejar al libre albedrío del espectador si todo lo que sucede es real o producto de la imaginación de la protagonista, vale dar un repaso al trasfondo de la historia.

Sawyer ha acabado en un centro psiquiátrico entre otras cosas por su miedo a un acosador que le había acechado por años, por quien se había visto en la necesidad de abandonar todo como última opción, tras ni siquiera recibir la ayuda adecuada de las autoridades que sólo tienen para ella un libro titulado “El Don del Miedo” y consejos de seguridad para adiestrar su vida a la presencia inminente del acosador. Luego está el centro psiquiátrico en cuestión que se vale de los problemas de los pacientes para encerrarlos hasta que a los mismos se les venza el seguro médico. Una práctica desde luego carente de ética. Tras la mala praxis del recinto se encuentra uno de los pacientes tratando de recopilar las pruebas suficiente para desmantelar el centro psiquiátrico, quien además es el único vínculo a la cordura que encuentra Sawyer.

Locura rudimentaria

El verdadero infierno de Sawyer comienza cuando cree ver a David como uno de los enfermeros del recinto quien, haciéndose llamar George, obviamente niega conocerla. En ese tejemaneje de “estoy tan cuerda que parezco loca” Sawyer comienza una lucha por probar que George es David y que ella está plena en sus cincos sentidos pero mientras más hincapié hace peor trato recibe por lo que sus días en el centro se tornan semanas y su miedo se transforma en decisiones que probablemente acabará deseando no haber tomado. Sawyer está prácticamente desvalida y balanceándose constantemente entre la locura y la cordura.

En manos de un gran estudio, Unsane pudo haber sido un thriller de suspenso correcto, con mayor y mejor producción pero de esos que nos llegan dos o tres por año. Es precisamente su propuesta, su fotografía tosca, lo que la convierte en un trabajo perturbador incluso más que lo que puede aportar el guión. Aunque Unsane se trate de un trabajo “en bruto” con planos fijos, pocos complejos que hasta dan la sensación de que Soderbergh dejaba el iPhone sobre un trípode inclinado y comenzaba a rodar, esa sensación rudimentaria, torpe, brinda una atmósfera más sofocante, más realista que refleja la desolación y los temores que experimenta Sawyer. El trabajo de dirección permite que el peso recaiga en los hombros de Claire Foy que ha demostrado ánimos de desprenderse de la imagen impoluta de la Reina Isabel II (personaje que la dio a conocer en las dos primeras temporadas de The Crown) gracias a una voracidad respecto a interpretaciones más complejas (Este año la veremos como la nueva Lisbeth Salander en The Girl in the Spider’s Web). En Unsane, rara vez el lente de la cámara se separa de ella. Resulta incómodo esos planos secuencias donde la cámara la sigue en los largos y desabridos pasillos del hospital o donde simplemente se fija sobre su rostro mientras Foy grita y se desespera tratando de probar su cordura.

Para quienes esperan un trabajo correcto por parte de Soderbergh y no esperan una súper producción a nivel de presupuesto pero si suspenso de calidad, Unsane es la mejor opción.

Ver Unsane 2018 en línea

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