Aunque en los últimos años el cine coming of age ha estado viviendo su resurgir con cintas como Lady Bird, Call Me By Your Name y recientemente el fenómeno Con amor, Simon; también es cierto que desde que el cine es cine se han contado historias de adolescentes de todo tipo. Sin embargo parece que siempre hay un espacio reservado, dentro o fuera del coming of age, para contar historias de jóvenes introvertidos, presos por sus propias inseguridades. Y una y otra vez justifican dicho comportamiento como adolescencia. Que sí, que la adolescencia es complicada pero ¿todo se debe a la pubertad? No. Muchas veces ese nerviosismo constante, ese miedo al rechazo -que en efecto se intensifica en la adolescencia- en realidad se denomina ansiedad y es precisamente el foco central de Eighth Grade.

¿De qué trata Eighth Grade?

Kayla Day es una adolescente de trece años, estudiante de octavo grado (eight grade -de allí el título de la cinta) que termina su última semana en una escuela secundaria pública en el estado de Nueva York. Ella publica vídeos motivacionales en YouTube sobre la confianza y la autoimagen, al tiempo que se prepara para afrontar la secundaria. Luchando por hacer amigos en la escuela, gana el premio de “la más callada” otorgado por sus compañeros de clase. Mientras tanto, Mark, su padre soltero, lucha por conectarse con ella y romper su confianza en las redes sociales.

El detonante de la ansiedad

Eight Grade inicia con una escena potentísima por muchos aspectos. Vemos a Kayla (Elsie Fischer), en un plano fijo, grabando un vídeo para su canal de YouTube. Kayla proyecta la imagen de una típica millennial: guapa y cargada de muchas muletillas (como “likey “you know”) mientras habla de la importancia de ser fieles a nosotros mismos. Kayla estampa la imagen de la adolescente adolescente triunfadora que nos venden en las películas y en la vida real. Cuando la cámara se apaga, Kayla es prácticamente una persona distinta. La realidad es el detonante de sus inseguridades y por ende de su ansiedad.

La Kayla del mundo real está repleta de miedo; está cohibida todo el rato y sobre todo callada, como sus compañeros han podido notar. Aunque ella a su vez se siente más invisible que otra cosa y por ello se esfuerza para cambiar; Kayla busca desesperadamente ese botón que apague sus inseguridades, incluso hace una lista de lo que debe hacer para llegar a este, es solo que no sabe como funciona.

La historia es un viaje que hacemos junto a Kayla para comprender lo que realmente significa ser una adolescente común (sentirse atraída por un chico, su despertar sexual, el miedo a iniciar la secundaria, etc.) que además tiene que lidiar con la ansiedad, que, de hecho, domina los acontecimientos más trascendentales de su día a día y da pie a la lucha de Kayla entre sobreponerse a ello y aferrarse a lo que es realmente normal en esa etapa de la vida.

La lucha contra nuestros miedos

El comediante y youtuber estadounidense Bo Burnham firma un guión brillante -seguramente también uno de los mejores del año- que consigue el equilibrio retratando rincones comunes que ya hemos visto en otras películas del mismo género como la búsqueda de la persona, el despertar sexual, etc. pero a la vez aporta ideas que no habían sido plasmadas en la pantalla grande. Por ejemplo, Kayla está obsesionada con las redes sociales pero a su vez retrata el uso compulsivo de estas o el inevitable postureo que esconde la realidad tras esas fotos “genuinas” que lucen extremadamente perfectas es algo que no había sido expuesto anteriormente, no que se sienta de una manera tan orgánica.

Otro elemento del que hace uso Burnham de una manera acertada es la idea de convertir a Kayla en youtuber. No se trata de un simple capricho del director -aunque el ha explicado que se inspiró mucho en su vida para escribir la historia- es que lo usa para plasmar lo que realmente significa vivir con ansiedad. Si la realidad activa los miedos de Kayla (es decir, que vive constantemente en sosobra, unos momentos peores que otros) ella necesita una vía de escape para ser ella misma ¿Cómo? A través de la única forma de hablar a otros sin realmente ser vista, al menos no en directo. La Kayla de los vídeos, que incluso da consejos de autoaceptación es lo que realmente es cuando no se siente juzgada por otros.

Es allí donde comprendemos que en realidad Kayla lucha con la ansiedad más que con la adolescencia, nunca nos lo cuentan, nos lo muestran. No es un guión explícito, es un guión simplista que busca colocar al espectador en su asiento y ser testigo de todo lo que debe afrontar a diario. Todo lo que está dejando de ser a causa de sus inseguridades.

Mucho se ha hablado de la similitud entre Lady Bird y Eighth Grade pero honestamente, más allá de narrar la historia de una adolescente, creo que son casos completamente opuestos. Mientras la protagonista de Lady Bird teme por no ser capaz de encontrar un futuro digno de ella (con defectos se estima demasiado); Kayla teme a no estar a la altura de lo que le espera. Hay una dualidad maravillosa entre ambas película, eso sin duda, que permite diferenciar entre adolescencia y ansiedad.

El dúo ganador

Eight Grade, distribuida en Estados Unidos por esa maravilla llamada A24, es la opera prima de Bo Burnham (previamente había dirigido dos stand-up comedy para Netflix). Él, un actor, poeta, comediante y youtuber se basó en su propia vida para escribir la historia; ya que ha luchado contra la ansiedad y los ataques de pánico desde los veintitrés años. Burham comentó que comenzó a escribir Eight Grade porque quería hablar de la ansiedad y de lo que se siente vivir entre miedos e inseguridades. También se inspiró en una adolescente que vio en un centro comercial tomándose selfies constantemente y ubicó a la protagonista en octavo grado porque es un año crucial para los jóvenes. Ese híbrido entre su vida y el reflejo de la presión de las niñas de hoy en día por alcanzar un canon de belleza prácticamente impuestos fueron los artífices de un guión simplista pero a la vez conciso.

Burham además cuenta con Elsie Fischer como protagonista; la revelación interpretativa del año. Con apenas dieciséis años, Elsie se ha curtido en el trabajo de voz (es Agnes de Villano Favorito) pero solo se ha pasado ante la cámara en un par de ocasiones. Pero vaya trabajo el que realiza en Eighth Grade. Se trata de una de las interpretaciones más orgánicas que podremos ver en los últimos años. Realmente vemos una adolescente de verdad (en edad y en apariencia -con acné incluido) que vive en un debate interno entre lo que quiere ser y los monstruos que la alejan de sus deseos. Elsie además hace un equipo fantástico no solo con Burnham, también con Josh Hamilton, su padre en la ficción, que es la representación de la calidez humana. Juntos protagonizan las escenas más hermosas de la película.

Bo Burhnam usa la vulnerabilidad como herramienta. Esa vulnerabilidad es lo que ha hecho que su comedia sea única y convincente. Los resultados no solo son divertidos, sino también increíblemente introspectivos y honestos. Aquí, comparte sus luchas con la aceptación, su capacidad para ser honesto consigo mismo y con los demás, y la fachada que oculta el dolor y la inseguridad que se encuentran debajo.

Eighth Grade es una película pequeña en presupuesto pero grande en intenciones que plasma en poco más de hora y media lo que exactamente quiere contar. Es una película verídica, entretenida, que realmente vale la pena ver.

Comentarios

Ingresa tu comentario!
Por favor ingresa tu nombre