En La Favorita, Yorgos Lanthimos cuece una historia de ambición, de traición y astucia, basada en hechos reales y narrada a través de un peculiar triángulo amoroso.

Podría decirse que todos los directores de cine buscan ganarse la empatía del público, concediéndole gratas experiencias en el cine. Por ejemplo, pensemos en Steven Spielberg quien reinventó el género de aventura hace tres décadas; Martin Scorsese convirtió el heist en una inyección adrenalínica que la audiencia sigue disfrutando; Christopher Nolan ha conectado con su público gracias a su reinterpretación del blockbuster (vinculado directamente a una historia sustancial, incluso en el cine de superhéroes). Estos cineastas construyeron su propio estilo, siendo parte de lo que el público quería disfrutar.

Ese no es el caso de Yorgos Lanthimos, de hecho, está lejos de serlo. El cineasta griego ha definido su estética a lo largo de dos años y ha conquistado a un público en concreto; el detalle es que Lanthimos no busca hacer sentir a gusto a su público sino todo lo opuesto y por eso justamente ha cautivado. Así lo confirma con La Favorita, su película más accesible y aun así es un cuento retorcido sobre la manipulación, la astucia y la ambición; que, además, es probablemente (y esto lo digo a modo personal) la mejor película del año.

¿De qué trata La Favorita (The Favourite)?

En 1708, Gran Bretaña estaba en guerra con Francia, y la reina Ana (Olivia Colman) se posaba en el trono inglés. Con una salud frágil, Ana muestra poco interés en gobernar, en lugar de preferir actividades excéntricas como competir con patos y jugar con sus 17 conejos, cada uno de los cuales representa un niño que ha perdido a lo largo de los años. Su confidente, consejera y amante furtiva, Sara Churchill (Rachel Weisz), duquesa de Marlborough, gobierna efectivamente el país a través de su influencia en la Reina. Los esfuerzos de Sara por controlar a Ana se ven socavados por Robert Harley (Nicholas Hoult), un miembro conservador del Parlamento que, como terrateniente, discute la duplicación de los impuestos a la propiedad propuestos para financiar la guerra.

Mientras tanto, Abigail Hill (Emma Stone), una prima pobre de Sara, llega a la Corte en busca de empleo. La posición de Abigail está manchada por su padre, quien se jugó su buen nombre y perdió a su hija con un alemán en un juego de cartas. Abigail se ve obligada inicialmente a hacer un trabajo de baja categoría como sirvienta en el palacio, pero después de ver la condición de la reina, ella se ve obligada a congraciarse con Sara y, eventualmente, con la reina Ana misma: busca hierbas para curar la gota de la Reina y aunque inicialmente es castigada por Sara por sus presuntuosas acciones, Sarah pronto es promovida por su eficacia; al mismo tiempo, reacia a conformarse con un puesto de sirvienta, Abigail busca congraciarse con la Reina convirtiéndose en la tercera en discordia entre esta y Sara.

La Favorita conoce y confía en sus personajes

La Favorita fácilmente podría retratar una época, al narrar hechos reales de la corona británica en pleno siglo XVIII; sin embargo, obviando las circunstancias históricas, la historia se siente auténtica y cercana. El guión de Deborah Davis y Tony McNamara se centra en los tres personajes principales, completamente definidos para empezar a tejer a través de estos, sus intenciones y motivaciones, una historia de astucia, poder y traición. Y es que todos los personajes, tanto las tres líderes femeninas: la Reina Ana, Sara y Abigail, como los personajes masculinos buscan objetivos personales que van estrechamente relacionado a los otros, así sea para manipular o aliarse a este en busca de conseguir lo que se han propuesto.

A pesar de lo diferentes que son los personajes entre sí, por ejemplo, Ana es una mujer frágil dependiente de otros; Sara es una mujer astuta que se vale de la debilidad de la Reina; Abigail es una manipuladora innata e incluso Harley se vale de artimañas para hacerse escuchar en la corte. Todos quieren algo de otro y son capaces de literalmente cualquier cosa para conseguirlo.

Lanthimos se vuelve más accesible pero se mantiene fiel a su estilo

Durante casi dos décadas Lanthimos ha desarrollado una filmografía relativamente corta pero brillante. Catalogado como un autor, su cine se ha caracterizado por ser ácido, mordaz e incluso por incomodar al espectador. Aunque se ha movido entre diferentes géneros como la ciencia ficción (Langosta) y el suspenso (El sacrificó de un siervo sagrado), a Lanthimos le fascina retratar las miserias humanas a través de la ironía.

The Favourite no es la excepción pero sí que es la más accesible. Lanthimos renuncia al concepto extravagante que ha definido sus trabajos pasados y se vuelve más genérico en el sentido de que La Favorita es la primera ocasión en los últimos años en los que renuncia a elementos sobrenaturales para contar una historia. De hecho, probablemente humaniza demasiado a los personajes; una reina enferma y fácil de manipular, un hombre rabioso por no poseer el poder, una mujer que mueve a sus allegados como piezas de ajedrez. Sin embargo, La Favorita cuenta con un guión cargado de diálogos punzantes que vuelven a definir el tono agridulce de su cine.

Olvidate de los SAG, este es el mejor reparto del año

No importa lo que hayan dicho los votantes del SAG. El mejor reparto del año está encabezado por tres grandes actrices en las mejores interpretaciones de su carrera. Por una parte esta la maravillosa Olivia Colman como la insolente Reina Ana, una mujer de actitud infantil que se esconde de las responsabilidades a favor de concederle el poder a Lady Sara, interpretada por una Rachel Weisz que está de vuelta a las grandes ligas, de donde nunca debió salir; una actriz que imprime carácter y sobriedad a un personaje que lo amerita; este trío mágico lo complementa Emma Stone quien vuelve a jugar con más de un registro (tal como lo hizo con Maniac) y deja ver sus dos caras de la moneda como la buena y encantadora pero a la vez manipuladora Abigail. Junto a ella están un pletórico Nicholas Hoult y una de las revelaciones del año, Joe Alwyn, como el títere orquestado por Abigail.

La Favorita es entonces una comedia negra sobre la ambición, la avaricia y como el deseo de poder puede acabar convirtiéndose en una prisión. Cada personaje en la historia se desliga del otro en cuanto a personalidad, pero se conjugan gracias a sus ambiciones personales que los conducen a un mismo rumbo: ser capaz de hacer lo que sea por conseguirlo.

Creo que para que alguien disfrute de esta película como realmente debería de hacerlo, la sátira de la historia debe ser un subgénero predilecto. Es rara, absurda, ridícula… y eso es exactamente lo que hace que sea una buena película. Las tres actrices principales son estelares, es visualmente impresionantes y la historia es sorprendente y fascinante. Me gusta que sea artística pero a la vez tiene ‘algo’ un yo-no-se-que que resulta moderna.

Hay algunas escenas totalmente espléndidas que dicen mucho sobre la frivolidad de este escenario o el increíble carácter de las heroínas. Creo que la película hace un gran trabajo en mostrar cuánto poder tenían realmente las mujeres de la nobleza y las damas de confianza, y me encanta cómo se trata de mujeres que no necesitan hombres para establecer dicho poder. Representa el amor, la traición, la rivalidad, el hambre y la determinación, todo esto sin tener que abordar realmente esos temas en el diálogo. Hay mucho más en eso de lo que parece.

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