En el libro Bajo la misma estrella (The Fault in Our Stars, 2012) el autor estadounidense John Green habla sobre el temor a la irrelevancia. El personaje de August Waters, un adolescente con cáncer de hueso, teme más a no dejar “una huella” en el mundo que a la muerte en sí. Ese miedo a no lograr nada especial, a malgastar toda una vida siendo una persona ordinaria, es la base de lo que nos cuenta The Kindergarten Teacher (2018, dirigida por Sara Colangelo); remake de la cinta israelí del mismo nombre dirigida por Nadav Lapid y estrenada en 2016. Que cuenta con una soberbia Maggie Gyllenhaal en compañía del talento infantil Parker Sevak que desmesura un relato sobre el fracaso, la genialidad, el anhelo, y mucho más.

¿De qué trata The Kindergarten Teacher?

The Kindergarten Teacher o La Maestra del Kínder como la ha bautizado Netflix en hispanoamérica es la historia de Lisa Spinelli (Maggie Gyllenhaal) una mujer de bohemia e idealista que trabaja como profesora en un jardín de niños y de noche toma clases de poesía. Para desgracia de Lisa y sus deseos de convertirse en poeta ni su profesor ni sus compañeros parecen simpatizar con el trabajo de esta. Un día Lisa descubre que uno de sus pequeños alumnos tiene un talento innato para la poesía y esta se obsesiona con la idea de que Jimmy muy bien podría ser un niño prodigio.

Tal como dijimos, The Kindergarten Teacher adapta la historia vista en la película israelí del mismo nombre. Lejos de aplaudir los remakes, menos de películas extranjeras tan pequeñas, a veces sirve para conocer dos joyas. Una, quizás un poco más atractiva para el público medio; vende una historia a modo más accesible que, si gusta (como es mi caso) alimenta la idea de querer ver la versión original (como es mi caso). Y aunque su sinopsis no revela demasiado, al menos no toda la carga dramática que desprenden los efectos colaterales de tal obsesión de Lisa con el pequeño, sí que funciona como mesa para mostrar todas las cartas, en un mazo que engloba el miedo a fracasar, el miedo a pasar desapercibido, el anhelo de ser especial y muchos otros tópicos que, a más de un adulto, hará sentirse identificado.

Miedo al fracaso o miedo a ser irrelevante

Desde un inicio queda más que claro que Lisa es una mujer bohemia, una artista; solo una persona así puede tener inquietudes tan profundas como las que nos planteará la trama más adelante. Lisa trabaja como profesora, tiene una familia pero en esencia se siente incompleta. Solo la poesía le llena realmente. Pero qué pasa, Lisa como cualquier toda persona quiere ser buena en lo que hace; y así como cualquier persona puede que ese no sea su caso. Imagina querer ser cantante y no tener buena voz (bueno, con el reggaeton las cosas han cambiado) o querer ser piloto de avión y sufrir de daltonismo. Algo así sucede con Lisa. En una mano se aferra a su anhelo de ser poeta, en otra carga el peso de la mediocridad.

Cuando Lisa está a punto de tirar la toalla, vamos, afrontar la idea de que jamás podrá ser lo que aspira, no por ella (quien lo ha intentado), sino por una fuerza mayor (la aparente carencia de algún talento), llega a su vida el pequeño Jimmy; un niño criado en la soledad de un hogar disfuncional acompañado de la niñera de turno quien aparentemente tiene un talento vertiginoso para la poesía. Jimmy tiene la facilidad de crear y recitar poemas de la nada. Lisa se da cuenta que tiene entre manos un tesoro y debe decidir entre usarlo para su propio beneficio, convertirse en mentora (hacer algo, después de todo) y dirigir al pequeño Jimmy al estrellato. O hacer ambas cosas. Lo que inicia como una conexión ¿artística? va mutando en decisiones erróneas alimentadas por las ansias de Lisa de dejar una huella sin medir consecuencias.

Construcción sutil

The Kindergarten Teacher es, en todas las letras, la historia de Lisa. Su evolución (o involución si tomamos en cuenta como sus malas decisiones la llevan a un espiral) de lo que desea. Primero Lisa quiere ser algo más, la poesía es su medio aparente para alcanzar ese algo. Lisa busca ser especial, como diría August Waters “dejar su huella”; cuando se da cuenta que tal vez no puede comienza a reprocharle a sus hijos el hecho de que están malgastando su vida a través del conformismo, teniendo las herramientas con las que ella no cuenta para cumplir su sueño.

Por ello cuando Jimmy y su prodigioso talento se cruzan en el camino, Lisa no está dispuesta a dejarlo escapar. Lisa convencida de que el niño es un genio; está a dispuesta a todo para que él no se convierta en lo que se han convertido sus hijos y definitivamente lo que es ahora ella. ¿Cómo hará eso posible? A través de una toma de decisiones completamente equivocadas que dirigen la historia hacia un tercio final de lujo como resultado de un incómodo relato donde, a pesar de comprender la frustración de Lisa sabemos que lo que hace no está bien.

Sara Colangelo también firma un guión que retrata los temores, las inseguridades y la inestabilidad de un personaje con el que podemos simpatizar; de momentos sentirnos identificados (en esas crisis repentinas de la adultez) y definitivamente abrir debate sobre si el fin justifica los medios.

Maggie Gyllenhaal brilla (y pasa desapercibida) como siempre

Basta la presencia de Maggie Gyllenhaal para que The Kindergarten Teacher mejore considerablemente en comparación a la versión original. Difícilmente habrá otra actriz que dote de tanta normalidad (y humanidad) a un personaje que a pesar de tener una vida perfecta (familia y trabajo) está evidentemente rota. Maggie es un abanico de expresiones que se traducen en frustración y desorientación.

Además, Gyllenhaal se ha marcado un año de lujo con dos registros completamente diferentes (su Candy Reneé en The Deuce es otra joya) y ambos superlativos. Maggie se confirma como una de las mejores actrices de la actualidad y también una de las más infravaloradas.

En última instancia, lo que hace que estos conflictos internos sean tan fascinantes de ver es la increíble actuación de Maggie Gyllenhaal. Ella parece desilusionada, anhelante, enojada y algo trastornada en un desempeño absolutamente comprometido que es cien por ciento convincente. De hecho, también ejerce como productora. Esta es una mujer en crisis desesperada por ser escuchada en un mundo que está fuera de sintonía con lo que ella es. Su entrega es absolutamente palpable.

Como Jimmy, Parker Sevak también es un gran hallazgo. Me imagino que nunca es fácil encontrar un actor infantil que pueda ofrecer un rendimiento natural, pero Parker es perfecto para el papel. Es tranquilo y reservado, pero no es pasivo. Cuando la atención de Lisa se vuelve aburrida, sus respuestas pueden ser divertidas en su honestidad pura y también alarmantes en la forma en que resaltan lo inapropiado de la conducta de un adulto. También está por ahí Gael García Bernal, en un papel bastante secundaria pero muy bien definido.

Solo por su actuación The Kindergarten Teacher se convierte en un must-see, una película que a pesar de su carga dramática, la hora y media de metraje pasa muy de prisa.

Trailer La maestra del Kinder

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