Es verdad, a veces sentimos que el pañal de Cupido tiene una razón de ser y después de algunos intentos de seguir sus flechas decimos ¡NO ME VUELVO A ENAMORAR! ¿Y qué hacemos? Nos encerramos, formamos una coraza más fuerte que la del armadillo y nos volvemos inalcanzables ante todo intento de conquista.

Nos protegemos del dolor, hacemos un pacto con nosotros mismos de no ceder ante lo que parezca amor porque creemos que pasará lo mismo que hemos experimentado tantas veces: desilusión, fracaso y desolación. Sentimos que somos expertos en decepciones amorosas y nuestra meta es precisamente no volver a pasar por ello y comenzamos a auto sabotearnos.

¿Cómo es eso? Pues en palabras simples y sencillas: iniciamos una relación y ya estamos pensando en cómo terminarla. ¿Ridículo? ¿Ilógico? Pues déjame continuar.

Llamamos “auto sabotaje” a la acción de bloquear, destruir o interrumpir nuestras acciones lo que lleva a “echar a perder” continuamente nuestro éxito personal, profesional o social. Puede deberse a muchas cosas pero en este caso específico se debe a las malas experiencias amorosas que hemos tenido las cuales nos han generado la idea de que siempre viviremos lo mismo o que no merecemos ser felices pues esa felicidad es señal de algo negativo que está por ocurrir. Y claro como hacemos todo para que lo nuevo falle, pues todo se va por la borda, con este simple hecho reforzamos la idea de que siempre será así y nos hundimos más en la tristeza y frustración que nos provoca este nuevo intento. Es inconsciente claro está y por ello es difícil identificarlo, no es que digamos “Bien, iniciaré una nueva relación así que haré todo para fallar otra vez”.

La simple verdad es que nos aterra la idea de volver a ser lastimados y por eso nuestro “pequeño ser del autosabotaje” tiene la necesidad de sentirse en control de la situación, a la menor señal se activa y es como si tratara de evitar sentirse plenamente feliz porque es signo de que pronto será herido.

¿Cómo funciona el auto saboteo? Simple, digamos que sales con una persona “perfecta”, es ideal, tu príncipe/princesa azul, te hace sumamente feliz, no existen casi peleas, son tal para cual entonces… ¡algo debe estar mal! La lógica de tu inconsciente trabajará  y dirá “No puede ser verdad, somos demasiado felices por lo tanto esto no es correcto, seguro me pone el cuerno o algo, debo encontrar un defecto, algo oscuro, busquemos algo escondido que nos haga despertar de este enamoramiento y nos haga ver la realidad”.

¿Por qué lo hacemos? Simplemente no estamos acostumbrados a que nos vaya bien, nuestra experiencia dicta que el amor es sufrimiento y si estamos felices entonces seguramente algo no va bien, debemos regresar a lo que conocemos, es decir, a cortarnos las venas con galletas de animalitos porque nos tratan como trapo viejo. Es nuestra dinámica de relación, el vivir en un constante estira y afloja hasta que finalmente la cuerda se rompa y podamos tirarnos al drama a gusto.

Siendo realistas, nuestra felicidad nos incomoda, no tenemos de qué quejarnos, vivimos en la miel por fin somos felices y NO ESTAMOS A GUSTO. Somos un ser complejo, nos asusta ser felices porque entonces nos sacan de lo que conocemos y claro está que nuestro historial sólo nos ha dejado conocer la miseria del amor. Por otro lado nos asusta la felicidad porque tememos que está lleve al apego y este nos llevará a pensar que no podemos vivir sin esa persona lo cual nos generará un mayor sufrimiento cuando rompamos. Por el otro, la felicidad nos llevará a una relación desconocida, algo a lo que no estamos acostumbrados y quizá a romper eso con lo que nos hemos encontrado siempre, una estabilidad, un compromiso, situaciones a las que no sabemos cómo reaccionar.

Consejo: El término de una relación es doloroso,  pero no podemos vivir en el pasado. No podemos salir corriendo cada que sintamos que podemos enamorarnos y ser felices, no todos los hombres ni todas las mujeres son iguales, debes de aceptar eso y volver a intentarlo. Si se acerca a ti un hombre educado, caballeroso, amable que no tiene pinta ni actitudes de patán entonces ¿qué esperas? ¡Inténtalo! Olvida el “es demasiado bueno para ser verdad”, está ahí, es tu momento LO MERECES. Mereces alguien decente que te trate bien, que te valore y que no te haga daño. Déjame decirte que tú solito (a) te estás colocando la piedra con la que estás tropezando al pensar “¿Y si me engaña?” “¿Y si a fin de cuentas no resulta?” “¿Y si dejo de gustarle?” “¿Y si vuelve a resultar un borracho?” Dijo el gran poeta y filósofo José José “ya lo pasado pasado”, quienes se fueron de tu vida fue por algo pero ¿no merecen una oportunidad los que llegan? No temas ser lastimado, la vida es ensayo y error, suena tonto pero piensa cuántas veces te caíste de la bicicleta antes de dominarla, así pasa con el amor, después de mucho caer debe llegar el momento en el que uno de esos intentos salga bien. Suerte.

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