Es la posibilidad lo que me gusta, el saber que en este momento estás por ahí recorriendo las calles. Me gusta pensar que voy a verte quizá dando la vuelta en aquella esquina, en alguna estación del metro o subiendo a algún camión cuando menos lo espero.

No sé en qué momento pueda suceder, no sé si será hoy, mañana o el próximo mes. Solo sé que tus ojos y los míos van a cruzarse y entonces sabré que eres a quien he esperado toda la vida. Habrá ese algo que no he sentido antes y nos reconoceremos como dos piezas en un mismo rompecabezas.

Antes de tí habré besado otros labios, sostenido otras manos y seguramente habré dicho te quiero. Pero sé que no juzgaremos el pasado porque también antes de nuestro momento nos habrán herido y tendremos cada quien su equipaje; pues seremos dos historias que se unen en un nuevo capítulo.

Una vez que te encuentre de una vez te lo digo, no quiero perderte. No querré hablar con nadie más por las noches hasta que nos quedemos dormidos o que nadie más me diga palabras de amor. No querré besar a nadie más ni sentir otras manos recorriendo mi espalda ni muchos menos tener a nadie que no seas tú para hacer el amor. No podré decirle “te amo” a nadie que no seas tú.

Me gusta saber que existes, que me esperas como yo te espero y que desde ahora anhelas el momento de cruzarnos como yo lo hago. Me gusta saber que estás por ahí en algún lado, preparando una taza de café y mirando por la ventana del lugar por si es el momento de encontrarnos.

Quizá has planeado que decir, pero las palabras sobran cuando gana el sentimiento. Me gusta saber que existes y que sin importar que estemos haciendo en este momento nuestro tiempo va a llegar.

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