¿Les ha pasado? Ese momento en que deseamos tanto algo y cuando por fin lo tenemos ¡puff! desaparece ese deseo. Llámese cosa material o persona a veces sucede, queremos tanto esa consola y cuando está en nuestras manos la usamos un rato y pasa al rincón del olvido. Pasamos meses tras una persona y cuando fin la hemos besado y es nuestra pareja ¡bam! empieza a aturdirnos, fastidiarnos y deseamos más que otra cosa sobre el universo que nos corte.

¿Por qué ya no me atrae mi novio?

Bueno, les explicó brevemente. Si alguna vez escucharon las canciones de LU hay una frase de una canción realmente cierta: Me enamoré de una idea no de una realidad. Ahí el porque de todas esas tragedias griegas.

Enamorarse de la idea de alguien, ilusionarnos con lo que nosotros creemos que es, con actitudes que nos harán felices es lo peor que puedes hacer en este universo. Pasamos horas soñando con lo que haríamos junto a ellos, dedicamos noches a lo que sería estar a su lado, al sabor de sus besos, al modo en que le rodearíamos con nuestros brazos; gastamos tantos minutos que no nos dedicamos a conocerle realmente.

Nos creamos un holograma, una ilusión fantasmal de esa persona y cuando nos golpea la realidad todo eso se desmorona. Se hace añicos la fotografía ideal de la sonrisa de modelo Colgate y se pierde lo que sentíamos tan real.

Descubrimos, para nuestra tristeza, que no tenemos conversaciones tan profundas como en nuestros sueños. Nos damos cuenta que sus besos no saben como los imaginaste, ni es tan tierna, cariñosa, comprensiva e interesante como creíste. No es la pareja de tus sueños.

Lo mismo pasa con los objetos, creemos que al tenerlos seres completamente felices y no es así. Nada nos llena por completo, nadie nos soluciona la vida ni es como nosotros queremos. Siento decírtelo pero ser feliz depende sólo de ti. No puedes adjudicarle esa responsabilidad a nadie.

La próxima vez que debrayes recuerda después ubicarte en tiempo y espacio. Obviamente esa persona con las que sueñas no será exactamente como  tú pretendes que sea, dale una oportunidad de demostrarte que quizá la realidad es mucho mejor que tus fantasías, si no es ni remotamente parecido a tus expectativas, habla con él o ella, sin miedo. Después de todo, nada puede ser peor a que alguien esté a tu lado por compromiso o por lastima y no por amor.

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