¡Es lo bueno de los cumpleaños, tienden a ser anuales! – Rapunzel

Como cada año, llega el día, ese único día donde todo se trata de ti o, bueno, al menos para tus amigos y familiares. Ese único día donde todas las llamadas son para ti, donde la gente celebra y tú eres la razón, es decir, llega tu cumpleaños o en este caso, el mío.

Por esta razón, como cada año, hice mi lista, la lista donde pongo las cosas importantes que pasaron desde mi último cumpleaños. Las cosas definitivamente han cambiado, he crecido, conocido y experimentado un sinfín de emociones (me sentí como en esas montañas rusas donde das mil vueltas sin saber en qué momento se detendrá el juego), mi vida es totalmente diferente, ok sí, tiene cosas que permanecen constantes, pero creo que en general ha cambiado para bien.

Es lo mejor de los análisis anuales, saber que todo lo vivido ha valido la pena y que por mucho que te aferres a que las cosas sigan iguales debes aceptar los cambios, son lo que te hace evolucionar y logra que seas la persona que eres justo ahora.

Observé bien, saqué las fotos de hace unos años, realmente la ropa, el maquillaje e incluso el color de mi cabello son distintos; algunas personas se han ido y otras permanecen ahí, haciendo los lazos aún más fuertes. Ciertamente no soy la misma de antes, pero creo que todo ha sido para bien.

Hoy sólo puedo agradecer a Dios todas las cosas de mi vida, principalmente a las personas que se llevó y que trajo a mi vida, si hace poco me hubieran dicho que mis hermanas del corazón iban a incrementar le hubiera dicho que estaban locos, pero simplemente tener a esas mujeres tan hermosas y valiosas en mi vida me hace agradecer infinitamente.

Las personas que no están también han marcado una diferencia, me ayudaron a aprender de la decepción, el cierre de círculos y me dejaron enseñanzas para crecer como persona. ¿Consejo?  Aprende de las personas lo que debes aprender y, si aun con los lazos que se formen y lo vivido entre ambos decide irse, déjalo. Aprende lo que vinieron a enseñarte y suéltalo.

Entre otras cosas, ahora he pensado, ¿qué aprendí? ¿Valió la pena este año? La respuesta es claramente SÍ. El año valió la pena, me ayudó a liberarme y a sanar, abrí nuevos círculos, reforcé amistades e hice nuevas, solté lo que no me hacía falta y me reencontré a mí misma. Como el ave fénix, resurgí de las cenizas y me di cuenta de mi capacidad, que puedo lograr todo lo que me proponga y alcanzar todas mis metas a pesar de cualquier adversidad.

Empiezo hoy algo nuevo, nuevos proyectos, nuevos sueños y nuevos amores. Sí, hoy empiezo un nuevo año y mi único compromiso con la vida es vivirlo al máximo, no desperdiciar ni un minuto y hacer que el año valga la pena.

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