Hola Neostuffers, es un gusto como cada miércoles compartirles algo y hoy quiero dedicar mi espacio a uno de los historiadores que para muchos, e inclusive para mí, es considerado como uno de los mejores cronistas que ha tenido la Ciudad de México y un personaje muy interesante, es por eso que el título de mi entrada, como un homenaje póstumo a don Guillermo Tovar de Teresa, quién bautizará en 1990 a la Ciudad de México como la Ciudad de los Palacios.

Para saber quién es este personaje tan peculiar de la traza urbana del México contemporáneo, nos remontaremos a 1956, año en el que nace y quien años después adoptaría como una de sus disciplinas a la lectura, incluso antes de entrar a la escuela. Él mismo escribiría que se “independizó a los cinco años”. Era un hombre culto, esto se debió a que había vivido en Biaritz, Berlín y Viena, en los años de la entre guerra, además de conocer la cultura parisina, de la república de Weimar,  y la vienesa de la postguerra; así como amante de las artes, como la pintura y la música, entre algunas otras expresiones.

Enrique Krauze lo describe como: “un niño con alma secular sintió la gravitación de toda la historia derruida y se propuso retenerla. Algún día la ciudad tendría el valor de verse en el espejo que él, con amor, reconstruiría”.

Entre sus once y catorce años, fue asesor para asuntos de arte colonial, por parte de la Presidencia de la República durante el mandato de Díaz Ordaz, todo esto surge a partir de que Francisco de Maza no pudo asistir a una audiencia con el entonces presidente para tratar el asunto relacionado con el incendio del Altar del Perdón de la Catedral Metropolitana en 1967 y quién le solicitó a la Sra. María Cusi de Escandón que asistiese con Guillermo Tovar para que este resaltara la importancia de dicho altar y su rescate, y al término de este concluyó con su nombramiento.

En ese mismo año sería invitado por el historiador Jorge Gurria para colaborar en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde sorprendería a más de un investigador.

En el año de 1974 y 1976 se desempeñó como asesor del Jefe del Departamento del Distrito Federal Octavio Senties Gómez. Y en 1976 se publica su primer libro bajo el título de “Noticias históricas de la Delegación Miguel Hidalgo” y Gonzáles Cosío escribiría la introducción y así mismo lo describiría como una “Sabrosa amenidad” a la obra escrita por Guillermo.

Durante 1977 y 1982 fue asesor del Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y a sus 22 años público su segunda obra titulada: “Pintura y escultura del renacimiento de México”, que se trata de un estudio documental.

Para 1986 fue nombrado como cronista de la Ciudad de México, cargo que ocupó inmediatamente, pero no fue él solo, ya que al rápido crecimiento de la ciudad y ante la complejidad de la tarea y los escasos recursos. En 1987 funda el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México y para ello invitó a personajes ilustres de la cultura como lo fueron Octavio Paz, Rufino Tamayo, José Iturriaga, Fernando Benítez, José Luis Martínez, Luis González y González, Emanuel Carballo, Ramón Xirau, Fernando Gamboa, José Luis Cuevas, Silvio Zavala, entre otros. Y a partir de ese año se quedó como cronista únicamente y se concentró únicamente en sus investigaciones y en su compromiso con la sociedad civil, lo que hizo que se separara totalmente del servicio público.

la-ciudad-de-los-palacios-g-tovar-de-teresa1En 1988 se dio a conocer su obra “Un rescate de la fantasía. El arte de los Lagarto, iluminadores novohispanos de los siglos XVI y XVII”, y para 1990 escribió el libro “La Ciudad de los Palacios; Crónica de un patrimonio perdido”, la cual es una obra documental y visual de la traza urbana de la ciudad de México y habla de los edificios del siglo XIX , que habla de los que existen y de los que ya no existen, hasta el finales del siglo XX. Y para 1992 se dio a conocer “La utopía mexicana del siglo XVI” y en 1993 apareció “Pegaso o el mundo novohispano en el siglo XVII”.

Entre 1995 y 1997 realizó un trabajo en conjunto con otros especialistas en arte y arquitectura, para realizar el “Repertorio de artistas en México”.

En el 2009 se edita su libro “Crónica de una familia entre dos mundos. Los Ribadeneira en México y España”.

Se puede definir simplemente a Tovar de Teresa como una persona activa hasta el final de sus días y quién siempre estuvo al pendiente de los cambios en la traza urbana y que con sus crónicas dejara plasmadas cada una de ellas por el paso del tiempo, sus investigaciones y sus aportaciones documentales.

Es por eso que él decía que el ser cronista no era una chamba, sino una vocación.

Es por eso que se espera rendirle un homenaje póstumo en el Museo Nacional de Antropología, “haremos un homenaje en Antropología. Va a ser pronto, la próxima semana y además la Secretaría piensa hacer una edición especial de homenaje a Guillermo”; expresó Emilio Chuayffet secretario de educación pública de México.

Teresa Franco directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), declaró que se le rendirá un merecido homenaje a quien colaborara por 11 años con Jorge Gurría, historiador del INAH, “Como INAH le haremos un homenaje, debemos hacer una ceremonia lo más pronto posible. Después podemos hacer una gran cantidad de mesas temáticas con los grandes asuntos que a Guillermo le interesaban”.

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Es por eso que hoy rindo un muy pequeño, pero muy merecido espacio al uno de los personajes que ha dejado huella en la manera de ver a México y me refiero a Guillermo Tovar de Teresa quien dejara este mundo el pasado 11 de noviembre del presente año a los 57 años. Q.D.E.P.

Espero que les haya parecido interesante la vida de este personaje ilustre de nuestro México y espero tengan la oportunidad de leer alguna de sus obras, que próximamente se reeditarán nuevamente como un homenaje, cabe mencionar que tuvo en su haber 40 obras.

Y con esto me despido el día de hoy neostuffers y hasta la próxima, adiós.

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