Game of Thrones sí tuvo un buen final, desde mi punto de vista. El cierre de la serie de HBO no iba a contentar a todos los espectadores. En primer lugar, se convirtió en un fenómeno de masas y cuando eso pasa las expectativas se distorsionan. Todos esperamos un final idílico y si resulta diferente lo sentimos decepcionante. Paso con Harry Potter (para algunos un final épico, para otros un final soso); paso con Los Juegos del Hambre (para algunos un final fiel al libro, para otros un despropósito); y aunque no se trata de un final de franquicia, también paso con El Último Jedi (par algunos la mejor película de la saga, para otros la peor).

En segundo lugar David Benioff y DB Weiss no la tenían fácil. Sabían que debían terminar la serie en dos temporadas, en un total de trece episodios y, sin material original para basarse. Era culminar la serie o esperar a la publicación de los últimos libros de la saga, una opción imposible. Con el tiempo (y el dinero) en contra tuvieron que sacrificar momentos como la batalla de King’s Landing que terminó en una de las decisiones más decepcionantes pero el argumento sustituto (la respuesta de Daenerys me pareció acertada. Sin embargo, se dedicaron a la grandeza cinematográfica (para compensar los baches del guión, tal vez). Pero nos dieron momentos cinematográficos potentes, como la batalla contra los Caminantes Blancos (The Long Night, uno de mis episodios favoritos en toda la serie; un episodio que apela al horror, la emoción, el suspenso y la épica) o la muerte casi poética de Daenerys.

En tercer lugar, lo peor que le pudo pasar a la serie fue estrenarse en una era donde criticar en línea está de moda. Porque, vale, somos libres de opinar sobre lo que queramos ¿pero hay necesidad de destruir el trabajo de un grupo de personas que estuvo trabajando durante meses, prácticamente sin descanso? Por supuesto que no. Cuando la última temporada fue tachada de predecible, aburrida, insatisfactoria, etc. no me tomó por sorpresa. Lo que no me esperaba, y de hecho me molestó, fue el odio desmedido por toda la serie y sobre todo sus creadores.

Tachar toda la serie como mala no iba a hacer que su última temporada fuese buena; acusar de incompetentes a David Benioff y DB Weiss tampoco iba a solucionar nada. Sí, es verdad que las últimas dos temporadas tuvieron muchos tropiezos (errores en la cronología y edición, por ejemplo) pero eso no debería restar mérito al trabajo previo de estos dos señores que además de crear la serie, escribieron episodios monumentales como El Lobo y el León y Baelor en la primera temporada; Valar Morghulis en la segunda; o el que para muchos es el mejor episodio de la serie La Batalla de los Bastardos.

Para mi, el final de Juego de Tronos fue un resumen de todo lo que hizo grande la serie, lo que la convirtió en un fenómeno cultural: tuvo una producción impecable; renunció a los clichés y no tuvo miedo de abrazar los giros de personajes; y muchos de los destinos de los estos, fueron una referencia a viejas aspiraciones. No podía comprender la actitud de ese sector hater del público. Así que me di a la tarea de revisionar no solo la temporada, sino toda la serie. Y confirmé lo que ya sabía: Game of Thrones es una de las mejores series de la década y su final, aunque defectuoso, me pareció bastante bueno.

Game of Thrones sí tuvo un buen final

Aunque ya han pasado siete meses, hoy cuento porque considero que Game of Thrones sí tuvo un buen final.

Daenerys no podía tener otro final

Como personaje, Daenerys Targaryen nunca tuvo la intención de ser «bueno» o «malo». Siempre nos la vendieron como un símbolo. Una especie de deidad. No ardía, era la heredera legítima del Trono, poseía tres dragones, etc. Tal como dije en mi análisis de Daenerys, durante seis temporadas, nos la vendieron como una salvadora, que quería romper la rueda, a través de personas que la veneraban: Jorah, Missandei, etc. Es por eso que cada vez que Dany quemaba a alguien, el público vitoreaba. No estaba siendo mala, estaba siendo justa. Quemó esclavistas, quemó a los Khal misóginos que la tuvieron prisionera pero también quemó inocentes (maestros de la Ciudad que no eran esclavos); quemó a los Tarly por no arrodillarse ante ella y quemó a Varys por esparcir la verdad: Jon era el heredero legítimo del Trono, no ella.

análisis Game of Thrones 8 temporada

Es justo decir que Dany nunca tuvo “un descenso”, la locura siempre estuvo allí y una vez que empieza a codearse con otros personajes (Arya, Sansa, Cersei), podemos ver claramente su esencia. Dany convirtió en un caos Meeren y el resto de las ciudades libres “por un bien mayor¿por qué no iba hacerlo en King’s Landing?

La verdad es que estaba condenada desde el principio. Dany nunca podría haber logrado su objetivo de «romper la rueda» sentándose en el Trono de Hierro. Su creencia de que era suya para sentarse, por derecho de nacimiento divino, es la definición misma de la rueda que ella describió.

Pero en última instancia, con su muerte, Daenerys Targaryen aún cumplió lo que vio como su destino. Realmente no podemos sentirnos agradecidos por ella, considerando el gran nivel de brutalidad que mostró. Pero tampoco podemos ignorar que ella ayudó a librar al reino de la monarquía tiránica y, con suerte, marcó el comienzo de una nueva era de paz en Poniente.

Jon no podía ser Rey

“¿Para que revelaron el origen verdadero de Jon sino iban a hacer nada con eso?” fue algo que leí una y otra vez en las redes. Desde mi punto de vista, afirmar el origen de Jon sirvió para afianzar la base de la última temporada: los mejores gobernantes son aquellos que no desean serlo.

Samwell le advirtió a Jon “Tú dejaste tu título por ella, ¿ella haría lo mismo por ti?” Que Daenerys estuviese al tanto de la posición de Jon era una forma de evidenciar su verdadera personalidad. Después de pasar seis temporadas diciendo que el trono era suyo porque era la heredera legítima ¿qué haría de saber que en realidad el heredero era otro?

Análisis de Jon Snow

Sí, Jon Snow fue el auténtico héroe de Poniente pero ¿cuantas veces hemos visto al héroe de turno, salvar al mundo de un tirano y convertirse en Rey? Eso sí que hubiese sido predecible. Además, coronar a Jon después de matar a Daenerys hubiera sido aún peor, una traición a la lógica interna del espectáculo, y habría dado más pie para comentarios sexistas.

En cambio, Jon se convirtió en un héroe trágico, no sólo mató a la mujer que amaba, lo hizo para salvar a otros y recibir como pago el exilio. Aunque al final recuperó su identidad como norteño y volvió más allá del Muro, donde hizo sus recuerdos más felices. Como recompensa de su bondad.

Tyrion estaba destinado a acabar como Mano del Rey

Cuando Tyrion Lannister fue nombrado Mano del Rey Joffrey para suplantar a su padre, no dejaba de decir cuan a gusto estaba en la posición. Y era comprensible. Tyrion creció rodeado de libros; convirtió el conocimiento en su trinchera, donde batalló fuera del reflector toda su vida. Precisamente lo que hace la Mano del Rey: tener la oportunidad de guiar a un gobernante, de aportar su sabiduría sin ser el centro del Reino parecía un trabajo acorde.

Pero ¿qué vio Tyrion en Bran que no vio en Sansa? Tengo que decirlo: mi elección para alzarse con el trono era Sansa, por lo que me descolocó ver a Bran como cabeza de los Seis Reinos pero pensando bien las cosas, tiene toda la lógica. Bran, no es solo Bran, es el Cuervo de tres ojos y tiene todas las características de un gran gobernante. Literalmente no puede corromperse por el poder. No pondrá el amor sobre el deber. Pero no es como si Bran fuera completamente insensible. Durante la Batalla de Invernalia, tuvo la empatía y la comprensión de decirle a Theon que era un buen hombre, lo que le dio la redención que necesitaba antes de morir.

Además, el consejo de Bran, parte vital de su reinado, reúne personajes que si llegaron hasta el final es porque demostraron ser buenos en sus apartados. Brienne, Davos, Bronn, Samwell, aconsejaron y trabajaron por años a otros pseudo reyes pero eran ellos quienes estaban destinados a dejar una marca.

Sansa, Reina del Norte y solo del Norte

Como dije previamente, mi deseo personal era ver a Sansa alzarse como Reina y Señora de los Siete Reinos. Siempre quiso ser Reina (al casarse con un Rey); fue humillada, abusada, pero aprendió a levantarse y seguir luchando; regresó al Norte y recuperó su hogar. Y, si todo lo anterior no fuese suficiente, aprendió de Reinas oficiales como Cersei y Margaery. Pero el hecho de que Sansa haya tenido aptitudes para gobernar no significa que deseara sentarse en el Trono de Hierro.

Sansa Stark siempre estuvo impulsada por su deseo de libertad y la independencia del Norte. Solo quería, en la medida en que pidiera, devolver la justicia y la prosperidad a Invernalia. Y al final concluyó el trabajo de su padre, su hermano, y Jon. Si alguien merecía gobernar el Norte, era ella.

Cersei y Jaime, amantes mortales

Cuando Brienne quedó sola en medio de la noche llorando por ver a Jaime partir, las alarmas se encendieron. “¿Qué necesidad había de que Brienne llorase por Jaime?” Brienne no lloró porque Jaime la dejo, lloró porque sabía que él iba directo a su muerte, lo más triste, él lo sabía y no le importó. Jaime fue adicto a Cersei y si iba a morir pues que fuese en brazos de ella ¿acaso nadie recuerda que esa su muerte ideal?

Que sí, que a todos nos hubiese encantado “una muerte más épica para Cersei” pero morir aislada bajo una pila de escombros evidencia que Cersei nunca fue tan especial como creía. Se fue como cualquier mortal, como muchas víctimas de King’s Landing.

Arya, sin límites

Tener un personaje favorito en Juego de Tronos es difícil. Puedes verlo morir acribillado con varias flechas, ingerir una copa con veneno o explotar a pesar de que era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que era una trampa. Por supuesto que mi deseo era ver a Arya teniendo un final feliz. Pero ¿qué significaba eso pasa ella? ¿Ser la Señora de Gendry Baratheon después de perder la cuenta de todas las veces que ella dijo “I am no lady”?. Por supuesto que no.

Análisis Arya Stark

Bran y Sansa, que comenzaron como los dos miembros más indefensos de la familia, se convirtieron en las dos personas más poderosas del continente. Permitir que Arya viviera bajo sus reglas era el mejor regalo que podían darle.

El estado de Game of Thrones como un fenómeno cultural pudo haberse empañado por los errores de su última temporada. Pero no olvidemos este espectáculo nos dejó momentos como la Boda Roja, la Boda Púrpura, la explosión del Sept, las aventuras de Arya y El Perro, la muerte (y resurrección de Jon Snow), la Batalla de los Bastardos y mucho más.

Game of Thrones fue a veces muy genial y otras veces genial a secas.

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