Si supieras que vas a morir mañana, ¿qué harías hoy?

Tal vez lo primero que experimentarías sería una desesperación tremenda, una ansiedad incontenible por el solo hecho de saber que tienes el tiempo contado, que hay una cuenta regresiva iniciada y que para esta misma hora, el día de mañana tú ya no estarás aquí.

Tristeza, dolor y tal vez impotencia, pero estoy segura también, que pronto tendrías que afrontar esos sentimientos porque no creo que quieras pasar tus últimas horas lamentándote por algo que es inevitable. Peor aún, querrías hacer muchas otras cosas y eso te obligaría a seguir adelante, a vencer esos temores y pese a todo, aprovechar el tiempo que te quede.

Todo tomaría otro tamaño, tratarías de dejar ordenado lo más importante, automáticamente dejarías de preocuparte por trivialidades y sólo te concentrarías en la gente que amas, no desperdiciarías un solo minuto en odios o rencores, lo sé.

Abrazarías, besarías, buscarías, consolarías, y sobre todo…amarías.

Ya no tendrías que preocuparte por las consecuencias, ya no estarás aquí para vivirlas.

¿Por qué entonces hoy sí te preocupas por el qué dirán? ¿Por qué gastas tanto tiempo y tanta energía en sentir rencor, desprecio, resentimientos y odio?

La única diferencia, es que hoy no sabes cuánto tiempo te queda, y te sientes con la libertad de ocuparlo aún sin saber aprovecharlo, y de todas formas vives las consecuencias de tus actos, todas, imposible escapar de ellas.

¿Qué más da entonces? ¿No sería más agradable vivir con amor, y aprender a lidiar con las consecuencias de ello?

Claro, hay que trabajar y tenemos cuentas por pagar, y asuntos que arreglar, e hijos que educar, o padres que cuidar, o ¿qué se yo? Tantas obligaciones que a veces nos hacen desperdiciar el tiempo, pero no al hacerlas…¡al lamentarnos por ellas!

No sé ustedes, pero yo ya estoy cansada de vivir sin vivir, de sufrir por cosas que aún ni llegan; estoy harta de que las cosas que no tengo opaquen a las que sí tengo. No es justo, mi tiempo se va a acabar y ni siquiera sé cuándo será, y pienso que si lo supiera, tampoco sabría manejarlo.

Sólo quiero ser feliz, con la gente que quiera serlo conmigo, nada más.

Sólo quiero dar rienda suelta a lo que siento que me llena y que hace latir mi corazón, no importa si algo no sale bien, no quiero que lo que la sociedad encuentra desdeñable o reprobable, afecte mi vida personal. La política y la economía del mundo son el resultado de muchas personas haciendo mal, pero muy pocos ven lo que las buenas personas están haciendo bien.

Perdónenme si no condeno, perdónenme si a pesar del loco mundo, yo soy feliz.

Aprender a caminar sobre el fuego es un arte, y aprender a hacer el bien y ser feliz en un mundo donde se nota más el mal, lo es aún más.

No hay que esperarnos a que quede poco tiempo, merecemos ser felices. Solo hay que buscar algo que valga la pena amar, y amarlo con todas las fuerzas que tengamos.

Hasta la próxima =)

4 Comentarios

    • Muchas gracias por tu comentario y por leer este artículo, Alondra. En este mundo hay que ser valientes para ser felices a pesar de todo. Me da gusto que pienses así. ¡Un fuerte abrazo!

  1. Concuerdo contigo,a pesar de todo siempre hay que ser feliz, agradeciendo lo que si tenemos, eso de las quejas ya esta muy trillado hay que vivir, dejar vivir y fluir. Me encanto como siempre!!!!

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