Hace tiempo que nos conocemos, que iniciamos ésto que hoy es un enredo y que parece confundirnos a ambos. Te dije tantas veces que te dejaras de juegos y de frases románticas porque soy de esas que todavía creen en el amor. No puedes negar que te lo advertí y tú decidiste continuar con las salidas, los días de campo, los largos paseos, charlas y rosas; seguiste haciéndome soñar y mandándome mensajes por la madrugada, fuiste tú y fui yo.

Te dije que suelo fantasear con la persona adecuada, esa que entienda mis momentos de locura y sepa descifrar mis bocetos y mis poesías. Me dejaste una puerta entreabierta para conocernos, para saber de ti, para invitarme a soñar de tu mano y recargar mi cabeza en tu hombro. Yo te dejé conocer todos mis profundos secretos y el modo en el que los barcos de mis sueños navegan a veces por aguas turbulentas cuando mis fantasías se apoderan de mi cabeza.

Ahora que estamos quietos, que nos hemos tomado la pausa y tenemos este momento quiero pedirte una sola cosa, algo que quiero que escuches con toda atención.

Si te vas a quedar quiero que tejamos ilusiones, atando las tuyas a las mías; quiero que seas sincero, que no te escondas. Quiero que me dejes conocer cada rincón de tu mente y no pretendas hacerme creer que estás abriendo tu mundo cuando queda alguna parte en las sombras.

Deseo tu completa honestidad, tu perfecta fidelidad y que me regales tus besos y tus sonrisas; quiero ser la única que se pierda en tu cuerpo, la que te robe suspiros y el nombre cuyo sonido te haga soñar. No te confundas, no quiero ser tu complemento, sólo quiero compartir momentos, tiempo; no quiero dependencia ni sentir que somos uno mismo, pretendo conservar mi independencia porque sé lo que pasará si me asfixias.

La última palabra la tienes tú, he puesto todas mis cartas sobre la mesa, he abierto mi corazón de par en par y sabes que me tienes. Siento algo muy parecido al amor y creo que juntos podríamos descifrar exactamente qué es. Podríamos ver si tu sientes lo mismo y lanzarnos sin paracaídas al abismo que muchos llaman romance. Podríamos ser tantas cosas al mismo tiempo, tú y yo.

Así que tú decide… ¿te vas o te quedas?

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