Faride

Por casualidad me entero que tenemos tres cosas en común: nuestros antepasados son migrantes que hace muchos años llegaron de medio oriente, tras largos días cansados de navegar por el Atlántico buscando mejores oportunidades para sus familias.

Lo siguiente que tenemos en común es que nacimos en el estado de Veracruz, con veinte años de diferencia… cuando pienso en Veracruz me recuerdo a tu edad, cuando era una tierra donde vivíamos tranquilos, donde el paisaje era verde hacia donde miraras. Donde mi abuelo me hablaba de su padre que llegó de Siria. Los tiempos cambian y hoy Veracruz no es del todo como lo recuerdo; ni tengo a mi abuelo a mi lado, aunque esta siempre conmigo en mi corazón.

Por tu madre sé también que lo otro que tenemos en común es que amamos las letras. ¡Y no sabes lo que eso me emociona! Hoy día no me imagino mi departamento sin mi librero. No me imagino los fines de semana sin escribir esta modesta colaboración para la revista. Me sentiría vacío sin compartir con mis amigos opiniones sobre el último libro que leímos o sobre los autores que nos gustan. Me sentiría perdido en un mundo sin palabras ¿No te pasa lo mismo?

Sé que lees mucho, y te felicito por ello. También te digo ¡sigue leyendo! Los libros son amigos incondicionales que están ahí. Lee novelas, cuentos, lee poesía. Lee libros que te reconforten el alma o de aquellos temas que te interesan. Lee a los clásicos, no importa que no estén de moda, conocerlos te hará valorar en su justa medida lo que las editoriales publican hoy.

Una buena lectura es como irte de viaje, te ayuda a ver el mundo desde una visión más amplia, te da elementos para formar opiniones, te da un criterio; te ayuda a comprenderte a ti misma y a tu entorno. En eso se parecen el leer y el viajar… y si te vas de viaje, ¡qué mejor compañero que un libro!

Sé además que escribes, y que tienes talento para hacerlo. Sólo la gente que es lectora puede escribir con claridad.

¿Qué te gusta escribir? ¿Cuentos acaso? Lee a los grandes cuentistas: Poe, Maupassant, Kippling, Chejov. Lee a quienes escribieron cuentos en nuestro idioma: Quiroga, Borges, Carpentier, Bioy Casares, Rulfo, Cortazar, Revueltas, Arreola, Fuentes, García Márquez y un largo etcétera. Porque escribir un buen cuento, con esa economía de palabras en algo muy difícil de lograr, un reto que nos gusta ¿cierto?

Lee la literatura que han sido escrita por mujeres de este país: Rosario Castellanos, Elena Garro, Campobello, Poniatowska. Las mujeres que escriben tienden a involucrarse más en aspectos sociales, crean conciencia de género. Las mujeres que escriben en este país son aguerridas, abrazan causas, se involucran con su entorno, generalmente van en contra de los lineamientos del sistema, no porque estén en contra de este, sino porque el sistema va en contra de lo femenino.

Si quieres acercarte a la poesía, escribir poesía, lee a los grandes del siglo de oro, a Sor Juana, a los poetas del siglo XX (Rilke, Lorca, Nervo), los líricos, los que escriben poesía en prosa: Sabines, Benedetti… descubrirás que con métrica o sin ella, la poesía sólo se puede escribir desde el corazón.

No escribas para agradar, escribe de lo que agrada a ti. Los textos más honestos son aquellos en los que quien escribe se muestra trasparente, tal cual es. Escribe para ti y más adelante decidirás si quieres mostrarlo o no.

Escribir es una disciplina, hazlo siempre que puedas, anota tus ideas, tus opiniones, incluso anota tus sueños, el mundo onírico te muestra elementos para escribir una literatura fantástica, recrear lugares y personajes que no veras en este plano consciente.

Escribir es un ejercicio que puedes complementar con otras actividades que enriquezcan lo que estás escribiendo: salir a dar un paseo, un viaje, pintando, tomando fotografías, estudiando otros idiomas.

Escribir es siempre un trabajo en proceso, siempre es un borrador. Siempre encontrarás algo que corregir, algo que sobra acaso, algo que necesita ampliarse, una idea que no está del todo clara, y habrá que corregirlo, difícilmente un texto está listo para presentarse en la escuela o para publicarse a la primera, es bueno releerlo cuantas veces sea necesario hasta no detectar errores posibles; una vez que te satisfaga, busca la opinión de alguien que te inspire confianza y que conozca del tema, de literatura, de redacción para encontrar aquello que quizá a ti se te esté escapando.

Tus textos no escaparan de ser criticados, hay que aprender a distinguir una crítica constructiva, pues esta te ayuda a mejorar. Presta oídos sordos a la crítica malsana pues no te ayuda en nada.

No te decepciones de escribir, no te canses de escribir y si sientes que eso está ocurriendo, has una pausa, es válido.

Nunca sabemos hasta donde nos llevará el acto de escribir, o si en algún momento rendirá frutos. Quizá algún día vayas a una librería y te encuentres un libro escrito por mí, o quizás eso nunca ocurra. Pero quizá algún día yo me encuentre un libro escrito por Faride y me emocione tanto como cuando escribí estas líneas…

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

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