Pensaba en lo loco que está el mundo y en lo simple que parecía a tu lado, un abrazo tuyo desaparecía todos los problemas porque me hacías sentir tan protegida y única. Ahora que lo pienso creo que cerré los ojos a la realidad creando un mundo solo nuestro.

Hoy que no estás conmigo, entiendo que el mundo no era como creí, que la vida no es solo una caja de sorpresas y, si lo es, no siempre son agradables. Piensa en esa historia de la caja de dulces donde no sabes cuál te va a tocar y sin embargo te arriesgas, eso hicimos.

No importa lo que diga, cuantas veces niegue lo mucho que representas en mi vida, puedes estar seguro que siempre serás esa melodía; de esas que escuchas y no salen de tu mente porque, pienses lo que pienses, dan vueltas una y otra vez en tu cabeza.

Admito que eres lo mejor que ha cruzado en mi camino, si no lo mejor sí de lo más representativo; siempre te lo dije mirándote a los ojos, encontrarte a ti fue encontrar esa aguja del pajar que siempre mencionan, uno en un millón.

Por si no nos volvemos a ver quiero que sepas que agradezco todas tus enseñanzas y el haberme hecho más fuerte. Y sí, tú eres como encontrar una bolsa llena de Panditas rojos, solo Panditas rojos.

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