Desde su debut como director (Sex, lies and videotapes; 1989) Steven Soderbergh ha sabido impregnar su sello personal en todos sus trabajos sin caer en la monotonía. Por ello, en casi tres décadas de trabajo ha sabido balancearse en diferentes géneros y tópicos. Ha incursionado en el drama (Kafka), en la comedia (The Informant!) y en la acción (Ocean’s Eleven); así como ha sabido retratar los suburbios americanos (Magic Mike) y ha expuesto denuncias sociales (Erin Brokowitch). Luego de un descanso en el cine, tiempo en el que se ha dedicado más a la televisión (Behind the Candelabra, The Girlfriend Experience), Sodergergh ha regresado por todo lo alto con Logan Lucky, una producción donde por primera vez mezcla todos los géneros en los que ha trabajado y los cimienta en la comedia, su trabajo más experimental en años pero desde luego uno de los más satisfactorios.

Los hermanos Logan, Jimmy y Clyde, deciden un día robar una pista de carrera, un evento de Nascar donde se mueven millones y millones de dólares. Jimmy se ve motivado a realizar tal hazaña porque acaba de ser despedido de su trabajo, Clyde porque intenta refutar su propia hipótesis de que la familia Logan está envuelta en la mala suerte y ambos por problemas financieros y conflictos con el sistema, ese que les ha marginado siempre. Para ejecutar su plan, contarán con la ayuda de su hermana Mellie una peluquera aficionada a los autos, Joe Bang un presidiario experto en explosivos y los dos hermanos tontorrones de este.

La premisa de La Suerte de los Logan apunta en todo momento hacia la comedia, con un guión cargado de líneas hilarantes y situaciones que permiten al espectador reírse con y del personaje. Pero desde luego también su guión funciona como retrato social de la América actual, específicamente West Virginia, el referente en el cine de esa sociedad white trash retratada cientos de veces como chabacana pero encantadora, mal hablada pero ocurrente, ignorante pero trabajadora. Jimmy que ha sido despedido por una cojera que no notificó en su trabajo, Clyde un héroe de guerra tratado como un don nadie y un grupo de presidiarios que quieren hacer valer sus derechos. El drama lo aporta el conflicto familiar del personaje de Channing Tatum quien anhela darle una vida digna a su hija y la acción, por supuesto, es la protagonista en el tercio del robo, uno de los platos fuertes de la película donde también destacan el frenético montaje y sonido.

Cabe destacar el papel de los actores dentro de la producción, cuyo trabajo funciona en conjunto en unos personajes que pueden rayar en lo cliché pero salen ilesos gracias al tratamiento que recibe cada uno. Channing Tatum y Adam Driver como los hermanos Logan en dos interpretaciones de comedia (no intencional), Riley Keough que desaparece por completo detrás de los colores cítricos y las uñas postizas en una interpretación bastante infravalorada y Daniel Craig que si bien no es una revelación (como ha sido acreditado) sí que ha sabido sacarle provecho a un género que poco ha experimentado y resulta ser de lo más gracioso. Seth MacFarlene, Catherine Waterston, Sebastián Stan y Hilary Swank cumplen con interpretaciones de soporte. Y otro personaje bastante aprovechado es Virginia Occidental, bordado con esas ferias domingueras, competencias de comida y música country, todo típico del condado.

La Suerte de los Logan es una comedia voraz, cargada de humor y acción suficientes para entretener a todo tipo de público sin rebuscar demasiado dentro de los elementos con los que cuenta pero a los que les sabe sacar todo el provecho.

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