Si hay un género que actualmente sigue acaparando los mayores éxitos de taquilla en la última década, es el cine de superhéroes. El género en sí data de hace décadas, y si bien la carrera armamentista de Marvel y DC ni siquiera fue la génesis del movimiento sí es cierto que hoy son los que están disfrutando las mieles. En 1978, Superman de Richard Donner mostró al mundo que un hombre podía volar y salvar el mundo llevando capa, y de ese modo marcó el comienzo de la era de la película de superhéroes que década tras década ha ido mutando, conquistando millones de fanáticos (y varios detractores) de diferentes generaciones. Desde entonces, hemos sido testigo de lo mejor que puede brindar el género (X2, Guardianes de la Galaxia, Civil War), lo peor (Linterna Verde, Fantastic Four) y simplemente lo que jamás debió existir (Batman & Robin). Sin embargo, últimamente cada vez que alguien mira hacia la historia del cine basado en cómics, su mirada se posa directamente en 2008. Hace una década Marvel estrenaba Iron Man, la base del universo cinematográfico más millonario del mundo mientras que DC estrenaba la segunda entrega de la trilogía de Batman bajo el sello Nolan. El Caballero Oscuro cambió las reglas del juego, las renovó, las hizo suyas y subió el estándar tan alto que hoy, diez años después, varias películas han rozado su calidad pero ninguna la ha superado.

Aunque existen decenas de superhéroes provenientes de cómics es cierto que sólo un puñado han conseguido mayor relevancia, han recibido mayor atención y por lo tanto han conseguido un hueco en el público medio. Entonces, Batman parte con una ventaja en términos de atractivo: es uno de los personajes más conocidos de todos los tiempos y por ende más público está interesado en la película. Sin embargo, citando a Tío Ben “un gran poder conlleva a una gran responsabilidad” y mientras más popular sea el personaje, mayor es la exigencia del público y esto a su vez se intensifica cuando ya hay una primera entrega que ha satisfecho la demanda del espectador.

Christopher Nolan adicionó otros géneros para enriquecer al principal, el de superhéroes. El Caballero Oscuro por supuesto que recurre a las herramientas claves: héroe, villano, damisela en peligro, caos pero les provee motivaciones, arco dramático y desarrollo a cada personaje por lo que The Dark Knight pasa a ser una película de héroes a un thriller psicológico, uno complejo, que sabe dispensar el suspenso en porciones correctas hasta ese clímax maravilloso (el de los dos barcos) capaz de dejar sin aliento a los espectadores, la primera vez que la vea y las siguientes. El Caballero Oscuro no se limitó a ser simplemente oscura, se trata de una película que emana caos. No hay un villano, hay dos. Harvey Dent, motivado por la avaricia además sirve como vehículo para introducir características propias del cine político y el Joker quién básicamente representa la demencia, la psicopatía y la maldad en estado puro. De allí el clásico “hay hombres que solo quieren ver arder el mundo”. Incluso Batman, el héroe que suele representar la luz en la adversidad que entendía que para salvar a las personas, a veces las decisiones difíciles deben tomarse independientemente de las consecuencias. A su vez, allanó el camino para los antihéroes en películas como Suicide Squad y Deadpool.

La película definió un estilo innovador. Antes de la trilogía de Nolan, el enfoque general de las películas de superhéroes era más caricaturesco que el material original. Las películas pasadas de Batman estaban salpicadas de historias e interpretaciones ridículamente exageradas, mientras que Superman generalmente se encontraba recibiendo el mismo tratamiento. Fuera de X-Men, hubo pocas películas de comics que se tomaron lo suficientemente en serio como para contar una historia interesante. Basado principalmente en los cómics de The Dark Knight Returns de Frank Miller, Nolan se concentró en una descripción descarnada y visceral de Batman que no rehuía la naturaleza sombría del personaje. Su trilogía nos mostró un Caballero Oscuro que no rehuía la violencia, haciendo todo lo que tenía que hacer para lograr sus objetivos.

No sabemos si las decisiones de Nolan han influenciado a películas como Marvel que en una década han logrado un tono equilibrado: ni muy graciosas, ni muy dramáticas; ni muy pintorescas, ni muy lúgubres pero que en definitiva les ha funcionado. DC tiene diez años intentando repetir la fórmula fracasando una y otra vez. La oscuridad del universo de Nolan no provenía de la apariencia nada más, sino también de su historia que dio conflicto realista en un universo que parecía imposible. The Dark Knight no sólo contó con buenos personajes, también con buenos actores. Michael Caine, Morgan Freeman, Aaron Eckhart, incluso Maggie Gyllenhaal es una mejora infinita sobre Katie Holmes como Rachel Dawes.

Por supuesto, un gran superhéroe necesita un gran villano, y The Dark Knight tiene el mejor de todos, tanto en carácter como en interpretación. Puede que la gente no recuerde esto, pero las personas no estaban felices cuando Heath Ledger fue seleccionado para ese papel, ni estaban felices cuando se lanzaron las primeras fotos. Obviamente todas esas quejas fueron silenciadas, porque Ledger se las arregló para tomar uno de los más grandes villanos de todos los tiempos y hacerlo realista en este mundo hiperreal de un vigilante enmascarado. Ledger se entregó física y mentalmente para el personaje, literalmente (se pasó meses encerrado en una habitación preparando el personaje) y contó con un villano a secas, no un villano de comics.

La producción técnica de la película es la guinda del pastel. Sí, los efectos generados por ordenador han hecho maravillas para el género pero Dark Knight, con su enfoque en la vieja escuela recurrió al mínimo de artilugios digitales, demostrando que las películas basadas en cómics no necesitan llenarse hasta el borde con efectos cegadores. Basta recordar la persecución de autos. Y es que cada escena de acción funciona. Son secuencias grandiosas, amplias y completamente realizadas en las que el público mira como un residente de Gotham de pie en la esquina de una calle. Para cuando llegaron a la secuencia del hospital, el espectador estaba extasiado. La película es implacable, y lo digo de la mejor manera, la forma en que una película de acción debería estar palpitando con energía, anticipación y la sensación de que todo es importante. La escena de apertura, donde un grupo de payasos enmascarados roban un banco mientras se divierten despiadadamente, debería enseñarse en las escuelas de cine para siempre. Es fácilmente una de las mejores secuencias de apertura en la historia del cine, y de alguna manera, la película entera está a la altura.

The Dark Knight es el epítome del género de superhéroes. Combina acción, caos y emoción de tal manera que se interpreta como una obra maestra. Christopher Nolan, pudo crear esta nueva versión de Gotham y expandirla desde la primera película, Batman Begins. Pocas franquicias pueden decir que tuvieron una segunda película exitosa, Batman Begins puede jactarse de que tiene una de las mejores secuelas de todos los tiempos. Con su dirección y guión, la película tiene muchos momentos de desesperación y emoción que otras películas de superhéroes no son capaces de hacer. Las muchas payasadas del Joker, los momentos de vida o muerte que Batman tiene que enfrentar y las secuencias de acción meticulosamente coreografiadas crean una atmósfera oscura que hace que la película sea más real y arenosa que otras películas del género.

El Caballero Oscuro fue lo que el género de superhéroes necesitó. Creó un nuevo tipo de película de superhéroes que no se había visto antes. Incluso Batman como personaje ha cambiado para siempre debido a esta película. Es un hito en un género tan inmenso, y ninguna otra película puede pasarlo. Por supuesto, entonces ocurre la decepción de The Dark Knight Rises y te das cuenta de que estas películas realmente increíbles son increíblemente difíciles de lograr, incluso cuando usas una fórmula que funciona. The Dark Knight es el pináculo, y aunque todos podemos esperar que nuestras películas de superhéroes alcancen ese nivel, muchas se han quedado cerca como Civil War, Infinity War o Logan que curiosamente aplicó la misma forma: alimentar el género con lo mejor de otros, en su caso el western.

Mientras las películas basadas en cómics sigan acumulando mil millones de dólares al mismo tiempo que otros hablan de una presunta fatiga del género, se seguirá hablando de El Caballero Oscuro como la película que fijó el estándar muy alto.

1 Comentario

  1. Excelente articulo Nela, muy de acuerdo contigo, esta película es la cumbre del genero superheroico, ninguna la ha alcanzado, incluso coincidimos en 2 de las 3 películas que mencionas que estuvieron cerca de alcanzarla (Infinity War, Logan) y para mi la otra que estuvo cerca fue The Winter Soldier, los Hermanos Russo usaron un comic y nos entregaron un Thriller de tinte politico. Citando las palabras del Baron Strucker “Estamos en la era de los milagros”.

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