Cuando escuché por primera vez acerca de Escape at Dannemora, una miniserie de televisión dirigida por Ben Stiller, me sentí un poco intrigada en el mejor de los casos. Stiller, aunque es mayormente conocido por su faceta como actor, también ha dirigido varios trabajos pero esta miniserie original de Showtime nominada al Emmy significa su debut en la televisión y en el thriller. Y además, ha traído consigo a tres portentosos, aunque infravalorados, actores como lo son Patricia Arquette (Boyhood); Benicio Del Toro (Sicario) y Paul Dano (Love&Mercy).

Basado en una historia real, Escape At Dannemora es un esfuerzo valiente de igualar lo que consiguieron en el pasado ficciones como Shansawk Redention o Prison Break; todo a través de una mezcla de actuaciones convincentes con un impresionante trabajo de cámara y fotografía.

Escape At Dannemora: Sinopsis

La miniserie cuenta la historia real de una fuga en la prisión de Clinton en Nueva York de dos reclusos en junio de 2015. Richard Matt y David Sweat, ambos cumpliendo cadena perpetua, seducen a la jefe de la fábrica de costura de la prisión, Joyce Mitchell, para ayudarlos a escapar. Benicio del Toro y Paul Dano retratan a los convictos, mientras que Patricia Arquette asume el papel de Mitchell.

Ben Stiller en uno de sus mejores trabajos

El director Ben Stiller ya ha demostrado su valía como cineasta una y otra vez con cintas -hoy consideradas de culto- como Reality Bites, Zoolander y Tropic Thunder, pero aquí se reinventa a sí mismo con su primer trabajo dramático con la ayuda de un talento creativo increíble en su equipo.

A primera vista esta es la enésima serie truecrime del año –que también vería gustosa– pero la forma en que se plantea la historia como una fusión del subgénero en mención y el más puro entretenimiento dotado por un nivel técnico impecable fue muy satisfactoria para mí. Con ayuda de la fotografía a manos de Jessica Lee Gagné, Stiller ilustra bellamente la vida en prisión en el bloque de honor (lugar reservado para los reclusos que han mostrado buen comportamiento) como un espacio lleno de vida. Lejos de muchas otras series o películas ambientadas en la cárcel donde la miseria humana parece otro personaje, estos presos no se revuelcan en su desdicha, se muestra como una especie de comunidad: las celdas se han convertido en su casa y los corredores en su vecindario.

Los primeros cinco episodios abarcan un mes dentro del plan de escape y la duración de una hora nos ayuda a acostumbrarnos a los métodos exhaustivos y todo el esfuerzo y tiempo dedicado a esto. Es algo que en realidad se captura mucho mejor aquí que en muchas otras series y es uno de los principales atractivos. Hay muchas escenas en la zona de escape donde vemos a Dano sudoroso y en planos secuencias que colaboran al sentimiento de naturalidad que emana el relato. Todo esto gravita hacia el quinto episodio donde finalmente los dos reclusos escapan y se ven obligados a improvisar en su plan cuando las cosas salen mal.

Reservar la fuga en sí hasta los últimos episodios deja a Stiller suficiente tiempo para desarrollar personajes despreciables y darle a la audiencia un sabor de la vida moderna de la prisión.

Y hablando de modernidad me parece una puntada maestra el hecho de que Stiller se vale de la música para establecer el tiempo. Ambientar un trabajo en el pasado es complicado pero hacerlo en un pasado reciente es aún más complejo. El director dispone de la banda sonora con temas como All About That Bass de Meghan Trainor y Chains de Nick Jonas para apuntar que todo lo que estamos viendo sucedió apenas en 2015. Estas mismas canciones no debería encajar con el tono de esta historia, pero de alguna manera encaja perfectamente con los movimientos inusuales de la cámara y el uso de tomas largas rayando un poco en la comedia negra.

La virtud está en los personajes

Además, Ben Stiller gasta inteligentemente cinco episodios explorando la relación de los dos presos con Joyce Mitchell y la planificación del escape. Y así, Escape at Dannemora logra algo que solo las mejores adaptaciones True Crime hacen: Humaniza una historia sensacionalista, trayendo los nombres de las superestrellas criminales de Richard Matt, David Sweat y Joyce Mitchell de nuevo pero esta vez como seres humanos tridimensionales que no son ni buenos ni malos. Son personas con familiares y amigos, personas de talento, inteligencia e integridad, personas que han cometido errores y tienen deseos.

Claro, tampoco esa humanidad se les escapa de las manos, después de todo esto, cuando podemos empezar a sentir cierta empatía por los convictos, el sexto episodio muestra qué llevó a los personajes a ser encarcelados. Se nos muestra que después de todo han sido y son criminales. Dejando a un lado los aspectos técnicos, Escape at Dannemora trata su historia con el mayor respeto. En su momento ya hubo bastante morbo alrededor de la historia por lo que Stiller ha decidido anularla en su relato.

El trío de oro

La historia es cuidadosa al momento de racionar la empatía. Ben Stiller dirige en esta ocasión como si su impulso natural hacia la comedia se ha esfumado. Y los actores comprenden perfectamente las órdenes -del guión y- de Stiller. Como Sweat, Paul Dano tiene un aura taciturna de estar completamente agotado de lo que lo rodea. Y Benicio Del Toro, como Matt, ha hecho todo lo posible para reducir su carisma natural; es cierto que Matt tiene que manipular a Tilly con su encanto animal, incluso citando los mantras motivacionales de Oprah para animarla, pero en su mayoría Del Toro se ve cansado y golpeado.

Los tres protagonistas son excelentes en sus roles, pero es la actuación de Patricia Arquette como Tilly la que tiene la corona. La sutileza en su papel como la exasperada empleada de la prisión ansiosa por escapar de la mundanidad de su vida se captura perfectamente en sus gestos y tono de voz. Esto es ayudado por un trabajo de cámara realmente impresionante con tomas interesantes que se utilizan para enfatizar cada escena. Tilly es un personaje manipulable y temeroso, pero también está asumiendo riesgos, aunque estén basados en terribles decisiones. Sin embargo, lo que ves cuando miras a través de sus lentes es una especie de feroz vacío.

Mención especial para Eric Lange, ex alumno de Narcos, quien interpreta al sencillo pero cariñoso esposo de Joyce Mitchell, Lyle Mitchell. La representación de Lange es impecable. Adapta los gestos de Lyle como si siempre hubieran sido suyos. Con pesadas prótesis dentales, un bigote grueso, un habla peculiar, un patrón de andar, y unos cuantos kilos de más, Eric Lange se lanza de la nada a una de las mejores actuaciones televisivas del año.

Escape At Dannemora no está exenta de problemas, pero será difícil encontrar otro drama de prisión tan elegante y bien actuado como este. Escape At Dannemora sigue siendo un buen ejemplo de cómo hacer justicia a una verdadera historia mientras flexiona su fuerza artística en el proceso.

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