Antes de que se haga evidente, confieso que soy muy fan de los Jonas Brothers. Descubrí su música en 2008, a través de mi mejor amigo en aquel entonces (quien probablemente era el mayor seguidor de la banda) y le estaré agradecida por siempre. Desde entonces la música de los Jonas Brothers formó parte de mi adolescencia y los primeros años de mi vida adulta. Jonas Brothers era una banda distinta. Sí, se trataba de una agrupación Disney pero su música, aunque era contagiosa, estaba lejos de ser formularia; mostraba distancia respecto a otros productos de la factoría, lo que los convertía en una agrupación más sólida. Por ello, cuando en 2013 anunciaron oficialmente su separación nadie se lo podía creer. Y entre esas me incluyo. Bueno, seis años después han decidido regresar y estrenar Chasing Happiness o las respuestas a todas las preguntas vinculadas a aquel inesperado «hasta luego«.

Cuando los hermanos Jonas aparecieron por última vez juntos en pantalla, en un programa de ABC, miles de jóvenes quedaron estupefactas ante el anuncio de su separación.  Es cierto que para aquel entonces, ya la banda se encontraba en un hiatus -desde su disco Lines, Vines and Trying Times (2009) no lanzaban un nuevo álbum- lo cual se normalizó porque como muchas otras bandas tal vez querían descansar de la avalancha que significó la fama para ellos durante cinco años (tiempo en el que lanzaron cuatro discos) y en su caso hacer esa transición de iconos adolescentes a músicos adultos. Una separación estaba fuera de conversación (“son hermanos ¿cómo pueden separarse?”). Muchas incógnitas -y rumores- quedaron en el aire, han pasado seis años para obtener las respuestas.

Pero si queríamos saber como y por qué terminó todo, debemos tener conocimientos de cómo se formó la banda.

Chasing Happiness: Sinopsis

Chasing Happiness (2019, dir. John Lloyd Taylor) es un vistazo íntimo a la vida de los Jonas Brothers y todas las etapas que marcaron sus vidas como artistas. Los inicios individuales, los inicios como agrupación, las caídas, los ascensos. Hasta cierto punto es una oda a la búsqueda de los sueños, una carta de amor a sus fanáticos y el inicio de una nueva etapa en sus carreras.

Una historia de superación

Uno de los aspectos donde mejor funciona el documental es cuando se propone ser material inspiracional. Y es que la historia de los Jonas Brothers es el verdadero sueño americano. Los papás de los hermanos vivían en una pequeña casa en Nueva Jersey, sin lujos pero en un ambiente jovial. Su padre, Papá Jonas, era músico y pastor de la iglesia del vecindario, por lo que los hermanos desde pequeños se vieron rodeados de canciones e instrumentos. El primero en mostrar interés por la música fue Nick, con tan sólo tres años empezó a crear acordes y a los siete ya estaba trabajando como actor suplente en Broadway. Joe, quien desde muy pequeño dejaba ver su interés por la comedia haciendo stand-up para su familia, siguió los pasos de su hermano menor y comenzó a hacer teatro. Kevin, el hermano mayor quien “sentía que no encajaba en ningún lugar” y fue víctima del acoso escolar, comenzó a hacer comerciales.

Nick, Joe y Kevin habían mostrado su valía por separados pero como buenos hermanos (“eran mejores amigos, inseparables”,) pasaban mejor tiempo juntos. Se complementaban. Lo hacían tan bien que en una de sus primeras sesiones escribieron Please Be Mine. Tenían algo especial. Ellos lo sabían y sus papás también.

Claro, como en toda historia de superación tienen que haber tropiezos. Sus primeras presentaciones fueron en la iglesia donde su papá era pastor. Posteriormente se presentaban en centros comerciales aunque “tocaban antes de que abriesen las tiendas”. Cuando empezaron a hacerse un nombre en Nueva Jersey, los feligreses de la iglesia de Papá Jonas le dieron un golpe de estado. No estaban de acuerdo con el rumbo que la banda estaba tomando (esperaban una agrupación cristiana y se encontraron con tres jóvenes con talento para el Pop-Rock) así que la familia se vio en la obligación de dejar todo y comenzar desde cero.

Se mudaron a otro vecindario, a una casa de dos habitaciones; en el momento en que la banda tenía una presentación preferían viajar a un extremo del país, regresar nuevamente a la casa a pasar la noche y viajar al día siguiente porque “les salía más barato la gasolina que hospedarse en un hotel”; se quedaron sin contrato porque su primer disco vendió menos de lo previsto. Cuando todo estaba pérfido recibieron una llamada: Disney quería contratarlos.

Viviendo el sueño americano

Con un álbum en el mercado (It’s About Time, 2006), Jonas Brothers pasó a engordar la cantera de la factoría Disney. Recibieron un contrato exclusivo con Hollywood Records, sus vídeos musicales eran reproducidos día y noche por el canal infantil y finalmente en 2007 aparecieron en uno de los episodio de Hannah Montana (el más visto de la serie). Ya no había vuelto atrás.

En un margen de tres años los Jonas Brothers lanzaron tres álbumes en estudio, protagonizaron Camp Rock (la tercera película más vista de Disney Channel tras High School Musical y High School Musical 2), estrenaron una película en 3D, llevaron a cabo dos giras internacionales y tuvieron su propia serie de televisión. Fueron nominados a un Emmy y cantaron junto a Steve Wonder e incluso se presentaron en la Casa Blanca. Jonas Brothers se había convertido en un fenómeno adolescentes para masas.

Esa parte ya nos la sabemos por lo que Chasing Happiness se propone indagar en el lado B de la historia. Cómo tres adolescentes de Nueva Jersey lidiaron con lo bueno y lo malo de la fama.

Mientras mayores eran sus éxitos, más atención mediatica recibían y el hecho de ser un producto Disney incrementaba el salseo de la prensa. Eran una banda que quebrantaba las reglas. No habían groopies, no habían escándalos, no había conflictos. Eran tres hermanos, tres amigos, y tres adolescentes que habían decidido usar un anillo de pureza. ¿Por qué tres jóvenes en el mejor momento de sus vidas decidieron arraigarse al celibato? ¿Qué clase de bichos raros eran? Llegó un punto en el que se hablaba más de su vida sexual (siendo menores de edad) que de sus logros. Pero por otra parte, esa imagen de chicos impolutos se convirtió en parte de su marca, haciendo más difícil la transición de adolescentes a adultos y jugó una parte fundamental para lo que sería el principio del fin.

Perdiendo el rumbo

Disney se negaba a dejarlos y cuando se estrenó la segunda temporada de Jonas, la serie de televisión, ya Kevin, Joe y Nick tenían 22, 20 y 17 años respectivamente. Eran prácticamente tres adultos adultos protagonizando un producto dirigido al público infantil. La incomodidad de los hermanos era evidente, tenían que pretender ser adolescentes con un material pésimo (ellos mismo se arrepienten de haber hecho la temporada) que marcó el final de la serie y una alianza de tres años.

Su cuarto álbum, Lines, Vines and Trying Times tampoco recibió críticas muy amigables (sobre todo después de las buenas cosechas que les dejaron sus tres álbumes previos); aunque la gira que lo acompañó fue un completo éxito pero también sirvió para darse cuenta que la mayoría de sus fanáticas ya habían crecido y ellos tenían que tomarse un tiempo para hacer lo mismo.

Nick y Joe aprovecharon el tiempo para trabajar como solistas. El primero incursionó en melodías acústicas, el segundo abrazó el pop por completo. Mientras que Kevin se casó y formó su familia. Cuando volvieron unirse y lanzaron Pom Poms, presuntamente el primer sencillo de Five -un álbum que nunca vio la luz- sus caminos estaban tan separados que parecían incompatibles. Fue entonces cuando Nick, un día como cualquier otro, reunió a sus hermanos para decirles que lo mejor que podían hacer lo mejor que podían hacer era separarse.

La felicidad como nuevo comienzo

Tras poco más de una hora indagando en sus triunfos y en sus derrotas, Chasing Happiness se toma un respiro para que sus propio protagonistas narren cómo procesaron la propuesta de Nick, cómo continuaron sus vidas por separados y que les condujo para que, cinco años después, sin compartir tiempo juntos, decidieran volar a Australia (a la residencia de Joe durante su tiempo como jurado en The Voice), para reencontrarse como hermanos y como banda.

El primer paso de los hermanos fue poner las cartas sobre la mesa, literalmente, en una especie de juego donde sacan a relucir interrogantes, anécdotas, arrepentimientos. Lo segundo fue prometer que si estaban dispuestos a volver sería con el propósito de pasarla bien. Y eso es lo que están haciendo.

Ahora, los tres están casados y aunque han sabido rentabilizar el matrimonio tan bien las Kardashiams, Chasing Happiness opta por indagar en su vida privada como hermanos, no como esposos. Y eso es un acierto del documental que en todo momento mantiene un tono bastante sobrio.

Chasing Happiness no es un material sensacionalista porque no lo necesita. No escudriña en los tejemanejes de lo que significa ser adolescente y trabajar en Disney, no escudriña demasiado en el tema de los anillos o no de una manera en que la prensa amarillista lo hizo por años. Chasing Happiness es un viaje nostálgico de una generación que creció con su música y en su desarrollo resulta ser una muestra inspiracional para jóvenes de lugares pequeños pero con sueños grandes. Es realmente la muestra del largo camino que Joe, Kevin y Nick recorrieron para encontrar la felicidad.

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