Si nos dicen que Jean Marc Vallée (director de Big Little Lies) y Gillian Flynn (escritora de Gone Girl) van a trabajar juntos en un proyecto que, además, su repartazo está encabezado por Amy Adams (La Llegada), sabemos que no habrá nada malo; pero sí algo malvado. La miniserie de HBO, Sharp Objects es eso, una historia malintencionada, que se balancea entre la sensibilidad y la frialdad de algunos de sus personajes. Sharp Objects, que terminó el domingo pasado, se ha convertido en el fenómeno televisivo del verano; y es, de lejos, una de las mejores producciones que veremos este año.

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¿De qué trata Sharp Objects?

Camille Preaker (Amy Adams) es una periodista que trabaja en San Luis que ha sido enviada a Wind Gap -su ciudad natal- para cubrir el asesinato de dos jóvenes a manos de un posible asesino en serie. Pero el retorno de Camille a su antiguo hogar, abrirá viejas heridas y traumas del pasado a causa de la tensa relación que mantiene con Adora (Patricia Clarke), su madre.

No todas las historias feministas son sobre buenas mujeres

Cuando se estrenó Gone Girl (dir. David Fincher) cierto sector del público se quejó porque la historia “ensuciaba” la imagen de la mujer. Amy Dunne era el primer personaje femenino ficticio maquiavélico que protagonizaba una película de estudio. Amazing Amy fue el reflejo, en el cine, de que las mujeres también pueden ser sociopatas, perversas, manipuladoras. Una villana en toda la extensión de la palabra. Personajes que (en la mayoría de las veces) habían estado reservado para los hombres. Por suerte Gone Girl (o Pérdida) amplió el espectro de este tipo de personajes que están teniendo mayor protagonismo. Casualmente el año pasado nos llegó Big Little Lies; que tiene en común el hecho de retratar personajes femeninos complejos, en conflictos; incluso un poco petulantes.

Este año es el turno de Sharp Objects (Heridas Abiertas), que se aboca a contar la historia de tres mujeres que están lejos de ser perfectas; lejos de ser madres abnegadas o damiselas en peligro o básicamente cualquier tipo de personaje que la industria se ha empeñado a escribir para las mujeres por más de un siglo. En Sharp Objects tenemos tres mujeres imperfectas; con matices, que luchan con sus propios demonios. Tres mujeres autodestructivas pero mujeres al fin y al cabo.

La cuerda floja entre el bien y el mal

En uno de los episodios Camille le asegura a su jefe que estar en Wind Gap la hace sentir una mala mujer. Su jefe le refuta, diciéndole que no lo es en absoluto. Cuando digo que Sharp Objects es un producto malvado, me refiero a lo que plasma su historia que está llena de conflictos, muy truculentos, que llevan al debate de lo que está bien y lo que está mal. Si hacer algo malo nos convierte inmediatamente en malas personas o si una buena acción nos redime de un pasado perverso. En Sharp Objects abundan los asesinatos, los chismes y habladurías, los secretos y misterios y nos recalca una y otra vez que el bien y el mal no están tan alejados del uno con el otro.

El guión, bastante mal intencionado, está sazonado conuna producción magistral que recrea una atmósfera asfixiante, incomoda. Con una buena dosis de suspenso que nunca está de más. Jean Marc Vallée, retorna a los flashbacks (que ya le dio buen uso en Big Little Lies) y la edición frenética que inyecta adrenalina a los momentos más tensos y turbios de la trama. Y aunque Sharp Objects es un producto eficiente, que consigue lo que se propone: ser un thriller inmersivo, escabroso, puede que un par de escenas estén de sobra. Quizás ocho episodios hayan resultado demasiado, pero la serie lo compensa con un inicio y sobre todo un cierre soberbio.

Camille, Adora, Amma…

Hablar de todos los aspectos positivos de Sharp Objects y no resaltar los personajes, y el trabajo de las actrices protagonistas, sería un crimen. Claro, uno menos oscuro que los que ocurren en Wind Gap. Lo cierto es que la historia cuenta con tres mujeres imperfectas; rotas y con un don para la destrucción, propia o ajena. Primero está Adora, la matriarca de una de las familias más acaudaladas del pueblo, amante de “la atención y el dramatismo” como la descubre otro de los personajes; Patricia Clarkson está soberbia bajo la piel de la madre y pseudo nemesis de Camille, logra trasmitir la frialdad de su personaje consiguiendo el odio inmediato del espectador. Luego está Amma la hija menor de Adora y hermana de Camille que juega con un mazo de secretos mientras pretende ser la hija ejemplar; la debutante Eliza Scanlen brinda un trabajo que resulta ser tan perturbador como convincente. Por último está Amy Adams quien se corona como la mejor actriz de su generación. Adams se muestra vulnerable frente a la cámara, con una sensibilidad y entrega tangible.

Este trío de maravillosas mujeres está secundado por un reparto bastante eficiente donde destacan Chris Messina quien se reencuentra en la ficción con Adams después de Julie&Julia; Matt Craven y Miguel Sandoval, como Bill el jefe de la policía de Wind Gap y Curry, el jefe de Camille, respectivamente; y Elizabeth Perkins que pese a sus pocas escenas se nota que se la ha pasado en grande con un papel que es una dádiva para la actriz.

La mejor historia está en los detalles

Sharp Objects requiere toda la atención. Sería injusto calificarla como otra serie sobre asesinatos del montón. Hay tantas pequeñas pistas y matices en cada episodio que juegan un papel fundamental en la historia que acontece entre líneas. Tal vez es algo tan simple como una línea de diálogo o un mensaje secreto rayado en el conjunto. No hay nada al azar, cada elemento se supone que debe estar allí y todo se une al final. Como dije, es un misterio de asesinato, pero es mucho más que eso. Esta es una historia sobre el alcance, la naturaleza frente a la crianza, los celos, el dolor, el deseo de atención, la fragilidad, y mucho más.

Aunque a veces se puede tornar un poco tediosa. Vemos muchas veces a Camille manejar borracha por la ciudad entrevistando a personas que nunca le dan una respuesta completa. Eso sí, escuchando un soundtrack, probablemente el mejor del año. Luego (después de un par de horas en el bar) se va a su casa con su madre restringida mientras trata de descubrir qué lado de Amma verá. La parte jugosa del programa se retrata en el séptimo episodio (de un total de ocho), que es por lejos el mejor de la serie, junto con el último, por supuesto.

Al final del día, Sharp Object es un producto redondo, crudo, pero precioso. Y recalco que su final será de lo mejor que veremos en televisión este año. Capaz de cautivar al espectador de estómago fuerte, capaz de tolerar una historia cargada de agria, desapacible, pero que lo compensa una apuesta y un trabajo interpretativo superlativo.

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