Tengo que confesar que la primera vez que vi Unbreakable Kimmy Schmidt no esperaba demasiado de ella. ¿Por qué? No lo sé. Era de los creadores de 30 Rock (sí, Tina Fey y Robert Carlock); contaba con un cómodo formato de trece episodios de media hora; su reparto estaba encabezado por tres maestras de la comedia: Ellie Kemper (The Office), Jane Krakowski (30 Rock), Carol Kane y la participación especial de un Jon Hamm recién salido de Mad Men; pero lo mejor (y más polémico) era su historia: Cómo la crónica de una mujer que ha sido recién liberada tras haber estado secuestrada en un búnker por quince años iba a ser material de una comedia y no de un drama de HBO. Pues para saber la respuesta, tuve que ver su primera temporada. Unbreakable Kimmy Schmidt resultó ser una comedia mordaz, que sin embargo filtra su ironía a través de la inocencia de su protagonista; sí, Kimmy quien tras pasar años raptada deberá ponerse al corriente de un mundo que no ha visto avanzar. Y es esa necesidad (moral) de encajar en una sociedad que la ha dejado atrás, donde Kimmy se ve “obligada” a ponerse al día a golpes y porrazos ha dado para dos temporadas más.

El pasado mes de junio se estrenó la primera parte de la cuarta y última temporada, como antesala a los seis últimos episodios que pondrán punto final a la serie y que llegarán en enero de 2019. Debo confesar que mi intención era esperar a estos seis últimos episodios para hablar de la última entrega de la serie. Pero la verdad, la calidad y sobre todo los puntos que aborda me lo han puesto difícil. Kimmy Schmidt (serie y personaje) llegó más afilada, más graciosa y más temeraria. La cuarta temporada de Unbreakable Kimmy Schmidt es fácilmente una de las mejores comedias del año.

Fotograma de la cuarta temporada

¿De qué trata Unbreakable Kimmy Schmidt?

Kimmy Schmidt (Ellie Kemper) y otras tres mujeres -Cyndee , Gretchen y Donna María- son puestas en libertad tras haber pasado quince años encerradas en un búnker; luego de que un pseudo reverendo, Richard Wayne Gary Wayne (Jon Hamm), las secuestrara haciéndoles creer que el mundo se acabaría. Ahora Kimmy necesita ponerse al corriente; porque si bien el mundo no se acabó, el suyo si que se detuvo todo ese tiempo. Es una mujer físicamente pero su personalidad y perspectiva sigue siendo la de una niña; una muy inocente además que pese a las malas experiencias que ha atravesado sigue confiando en las personas, sigue viendo lo mejor que estos tienen y está dispuesta siempre de ayudar al que más lo necesita.

En la primera temporada, Kimmy busca hacerse un hueco en el mundo. No como “la chica del búnker” sino como una persona normal. Así, llega a la Gran Manzana, específicamente a la residencia de una anciana bastante peculiar, Lilian (Carol Kane) donde conoce a Titus Andromedon (Tituss Burgess), un excéntrico aspirante a actor que pronto se convertirá en su mejor amigo. El último gran paso de Kimmy es un trabajo que consigue más o menos como error en casa de los Voorhees donde hará las veces de niñera de Buckley y la malcriada Xam (Dylan Gelula) y donde también hará las veces de paño de lágrimas de su jefa Jacqueline (Jane Krakowski) una mujer que durante años ha vivido inmersa en su propia burbuja que está a punto de estallar. La temporada culmina con un juicio divertidisimo (donde Tina Fey parodia a Marcia Clarke) y que sirve como enlace en la segunda temporada donde Kimmy sigue su lucha de saldar deudas como reencontrarse con su mamá (Lisa Kudrow); asistir a la universidad, conseguir un trabajo a largo plazo y por supuesto hacer justicia respecto a su caso.

Y entonces, ¿de qué va la cuarta temporada?

En la cuarta temporada, Kimmy ya ha conseguido prácticamente todo lo que se ha propuesto: tiene amigos que le apoyan, tiene un trabajo estable, donde quiere crecer profesionalmente; y ahora, sólo le queda hacer frente a su nemesis de una vez por todas.

Y hablando de amigos, Unbreakable Kimmy Schmidt ha sabido dosificar la historia con diferentes subtramas enfocadas en estos: Lilian busca cumplir la última palabra de su ex pareja, eso la lleva a vincularse directamente con la disfuncional familia de este; mientras que Tituss y Jaqueline hacen un tándem bastante interesante, cuando él busca recuperar a Mickey, su ex novio, y ella busca conseguir una vocación y un trabajo estable.

Kimmy en la era Trump y el movimiento #MeToo

Esta cuarta temporada se perfila como la mejor de la serie, lo cual es grato saber que Kimmy se despedirá a lo grande; sobre todo porque la temporada pasada resultó la más flojas de todas. Sin embargo, parte de la grandeza de la historia está vinculada directamente a lo que vimos hace ya más de un año. Antes de los escándalos de Harvey Weinstein y el nacimiento del movimiento #MeToo, Kimmy Schmidt ya se había sumergido en el lodo cuando en uno de los episodios, Tituss es acosado seriamente por un director de casting (aunque este resulte ser un títere); lo cierto es que decidieron recapitular la escena para ensalzar nuevamente el tema, esta vez en pleno apogeo. Y de paso, conseguirse unos chistes bastante negros en el proceso. Lo interesante es ver como Unbreakable Kimmy Schmidt le da continuidad al tema del acoso sexual (esta vez vinculado al acoso laboral) desde la perspectiva del acosador que alega “no ser consciente de lo que hace”.

Por supuesto, Unbreakable Kimmy Schmidt va contra otros males sociales; arremete contra el heteropatriarcado con una sátira (HeToo) sobre los hombres blancos heterosexuales que piensan que sus derechos están siendo ultrajados. Y a pesar de las buenas dosis de humor; la cuarta temporada de la serie resulta la más política de todas; tocando temas como la explotación en el trabajo, convertir a las mujeres en objetos e incluso la desigualdad de derechos por cuestiones raciales.

Referencias y parodias pop, marca de la casa

Entre correcciones políticas y humor negro hay cabida para las referencias culturales que siempre son un acierto. Ya en la tercera temporada se atrevieron a parodiar sin escrúpulos el fenómeno Lemonade de Beyoncé. Pues está vez lo vuelven a hacer con Get Out; Hollywood, La La Land y las plataformas. Esto último da pie para el mejor episodio de la temporada y probablemente una de las mejores cosas que veremos en televisión este año donde recrean un mockumentary (documental falso, al mejor estilo de los producidos por Andy Samberg y The Lonely Island); haciendo una sátira sobre los docuseries de Netflix (en este caso Houseflix) sobre casos de asesinatos como Amanda Knox y Making a murderer. La otra mitad de esta referencia-sátira de los programas en streaming la protagoniza Titus en un intento, con ayuda de Jacqueline, de rodar su propia serie (con cameo de Greg Kinnear incluido).

Un lúcido reparto

Es agradable ver como Unbreakable Kimmy Schmidt ha cedido relevancia a la historia de otros personajes. En primer lugar porque todos son agradables; y en segundo, porque cada actor hace muy bien su trabajo. Carol Kane juega muy bien como la quisquillosa Lilian quien busca continuar con su vida tras “enviudar” por segunda vez; Titus Burgess y Jane Krakowski tienen mucha química juntos y se convierten de lo mejor de la temporada en parte porque juntos tienen líneas muy hilarantes y porque el tratamiento que reciben ambos personajes es de aplaudir, por una parte Titus sigue su lucha por hacerse famoso y por otra Jaqueline demuestra que, a su manera, ha madurado muchísimo. Por último está Ellie Kemper quien abraza con astucia y gracia un personaje, Kimmy, que puede resultar complejo, muy pocas actrices podrían tener la capacidad de emanar ternura y tanta gracia a la vez.

Mención especial para Derek Klena y Jon Hamm protagonistas del episodio “Party Monster Scratching the Surface”, sí, el documental de Houseflix que elevan la calidad del material.

Unbreakable Kimmy Schmidt es una serie que ha aprovechado muy bien la historia, y el talento de sus personajes. Hasta ahora nos ha regalado tres temporadas y la mitad de una que se pueden ver en una tarde y garantizar unas cuantas carcajadas.

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