El 18 de julio del 2018, Netflix lanzó el trailer oficial de su nueva serie, Insatiable; como es ya habitual, miles de usuarios de twitter (¿dónde más podría ser?) se abalanzaron contra la serie por, presuntamente, alentar a los estereotipos y el fat-shaming (es decir, el acoso o burlas a personas con sobrepeso). Yo, en mi mejor modo Kimmy Schmidt, preferí ser cautelosa. Me parecía demencial que estuviesen pidiendo el retiro de la serie antes de su estreno solo por lo que muestran dos minutos de trailer. En su lugar pensé darle el beneficio de la duda. Tal vez la serie busca dar un mensaje positivo desde lo negativo, tal como le resultó a Glee hace nueve años. De hecho, pocos días después de la polémica, su guionista, Lauren Gussis, se manifestó para decir más o menos lo mismo; quien por cierto, según se inspiró en su experiencia personal para escribir una historia que ya había rechazado The CW en el pasado (eso debió ser una mala señal, ¿no?).

Lo cierto es que la serie se estrenó y me embarqué en la aventura de ver la primera y la que debió ser su única temporada; porque como Netflix no conoce la sensatez, ni parece decir “no“ a nada ha decidido renovarla por una segunda temporada ¿Por qué? ¿Por qué es ofensiva como muchos predijeron? Sí. ¿Por qué no funciona como comedia? Sí. ¿Por qué es insoportable? Pues también. En lo que pretendía ser un visionado de un fin de semana que se alargó casi a un tortuoso mes, me lancé sobre la granada para escribir con base sobre Insatiable, una serie que nadie debería ver.

¿De qué trata Insatiable?

Patty Bladell (Debbie Ryan; Jessie) es una adolescente con sobrepeso y baja autoestima (porque si eres gordo/a, significa que debes odiarte), quien es acosada por sus compañeros. Un día Patty tiene un inconveniente con un mendigo a quien golpea cuando este, sí, intenta quitarle una golosina. En reacción al hecho, el mendigo también golpea a Patty rompiéndole así la mandíbula. Después de estar en una dieta líquida durante tres meses en plenas vacaciones de verano, ahora está delgada (porque obviamente para rebajar y ganar un cuerpo de portada de revista solo basta dejar de comer) y busca venganza contra sus agresores. Ella es ayudada por Bob, un abogado civil deshonrado e insatisfecho, tras ser acusado de acoso sexual a una menor (!) que no tiene idea de lo que Patty está a punto de desatar.

Más que ofensiva, sin gracia

La sinopsis ya parece una broma, porque si fuese un chiste al menos hiciese algo de gracia y la verdad es que no. En absoluto. Tiene tintes de humor negro que se dejan ver en referencias a temas tan escabrosos como los abusos sexuales, las injurias sobre abusos sexual -que probablemente es peor-, también sobre la obesidad, la homosexualidad y mejor concluyo la lista. Es que Insatiable carece de gracia, carece de humor y eso para una serie que se proclama comedia es muerte súbita. Por lo tanto, en vista de lo torpe que resultan las muchas líneas de diálogos que bajo ningún concepto se pueden tornar chistes, resulta ser más ofensiva de lo que es.

Porque sí, después de todo parece que los alarmados en Twitter tenían razón. Las ofensas son un plato fuerte dentro del menú de Insatiable. Lo peor es que la serie ofende sin darse cuenta que lo hace, porque es incapaz de disimular la sorna con gracia. Por ejemplo, a inicios de este año vimos Tres anuncios por un crimen, y que me perdone Martin McDonagh por la comparación, pero su película era una comedia negra sobre una madre en busca de justicia por la muerte de su hija; que dejaba ver entre líneas chistes sobre racismo, sexismo, violencia. La diferencia es que Tres anuncios contaba con un guión inteligente que sabía ir a por el chiste cuando era necesario o por el contrario mantener la sobriedad de la historia. Insatiable se pierde en “chistes” que pretenden afianzar en personajes etiquetados, carentes completamente de carisma alguna.

Un guión desastroso, una serie sin curso

¿Por qué digo que el guión de Insatiable es malo? Digamos que por todo. A medida que la serie avanza se hace más notorio que a la serie le falta “algo”; y ese es un cómo y un por qué. Insatiable es la sucesión de varias escenas que van justificando lo que ocurre en la anterior. Y así como dirían en mi pueblo se convierte en “un arroz con mango” es decir un sin sentido. Por una parte el trailer deja ver como si Patty fuese una versión de Carrie, una chica que busca venganza en la secundaria pero en realidad está lejos de ser un drama adolescente de estos ambientados en el instituto. De hecho, tira más hacia el mundo de los infames concursos de belleza locales.

Patty tras ser demandada por golpear al mendigo rebaja, para luego buscar venganza, inscribiéndose en concursos de bellezas para hacerse famosa. Esto con ayuda de Bob, un abogado que tras ser acusado de acoso sexual busca redención quien CASUALMENTE también es asesor de mises, quien CASUALMENTE es el papá del interés amoroso de Patty quien CASUALMENTE desarrolla un vínculo afectivo con ella porque también fue acosado por ser obeso cuando estuvo en la secundaria. Insatiable decide prescindir de la lógica, siempre y cuando necesite justificar un hecho dentro de la trama.

Actores al servicio de personajes desdeñados

Por supuesto sería una proeza esperar buenos personajes partiendo de un guión tan irregular. Primero está Patty, la protagonista, una adolescente con sobrepeso y problemas de autoestima que justo después de adelgazar de la noche a la mañana, despiertan en ella instintos de venganza e incluso asesinos. Luego está Bob, el abogado, mentor, entrenador, protector y todo lo que requiera la historia de Patty; en un segundo plano está Coralee (Allyssa Milano) la esposa de Bob y típica white trash; Dixie y su mamá Regina, quienes cumplen el típico papelón de misses descerebradas que nunca puede faltar en este tipo de historias; y Bob Barnard quien viene siendo la versión “guapa y sin camisa” (literal, se vuelve absurdo la cantidad de veces que el actor sale sin camisa) del otro Bob. Además, tampoco se puede tapar el sol con un dedo. Hay que admitir que la serie cuenta con un reparto bastante limitado en cuanto destreza interpretativa.

Insatiable no se molesta en tratar con respeto ni a sus personajes ni al espectador. Y el mayor error es que confía demasiado en si misma y en sus líneas sin gracia que se tornan toscas e indigeribles. No es graciosa ni mucho menos expone el menaje que, según ellos, buscan impartir. Para eso hay series que ya lo han hecho antes y mejor como Glee o My Mad Fat Diary. Insatiable es Insoportable, casi trece horas tiradas por la borda.

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