Debo admitir que cuando vi Tres Anuncios a las Afueras (como se le conoce en Hispanoamérica a Three Billboards Outside Ebbing, Missouri) no sabía absolutamente nada de su director. Había escuchado su nombre, conocía un par de títulos en su filmografía (In Bruges, Seven Sociopaths); cuando descubrí que el director era británico de orígenes irlandeses me sorprendió pues pensé, mientras veía la película, que era oriundo de Estados Unidos, específicamente Missouri o algún condado cercano porque Martin McDonagh no sólo dirige este drama con tintes de comedia negra, también lo escribe y convierte el estado de Missouri en un personaje indispensable para comprender la historia, historia que por cierto no dejará indiferente a nadie.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri es la historia de Mildred Hayes, una madre que siete meses después del asesinato de su hija sigue esperando por la justicia, cansada de que la policía (aparentemente) no haga nada, empieza a pedir cuentas a través de tres anuncios a las afueras de su pueblo, Ebbing, que plantean una contundente pregunta al comisario Willoughby quien lleva el caso de Hayes. Con esta premisa, Martin McDonagh, recrea una historia que se apoya en los personajes mismos y las circunstancias que los definen.

Mildred es la cúspide de esta pirámide, una mujer de cincuenta años, que se ha enfrentado a (los maltratos y) abandono de su esposo, a los desaire de su hijo, al asesinato de su hija y ahora a la indiferencia de la policía tras el caso. Mildred no tiene que perder es por eso que toma la justicia a su modo, incitando a la policía a cometer su labor a través de medios poco ortodoxos. Los planes de esta nos lleva al comisario Willoughby, un hombre sin motivaciones por causas que no diré para no caer en el terreno de spoilers, y el oficial Dixon, un sujeto patético que no le interesa disimular su racismo y xenofobia; ah, y su falta de cultura. Este triángulo desata vínculos con otros personajes secundarios como el esposo cincuentón de Mildred que anda con una joven de diecinueve, el hijo de esta incapaz de exteriorizar el duelo de su hermana; Anne, la típica esposa abnegada de Willoughny; la mamá de Dixon, una señora blanca igual o más racista que su hijo, otros habitantes de Ebbing que funcionan como un objetivo fácil para la policía local y se convierten en los únicos cómplices de Mildred; ni siquiera la iglesia pasa desaparecida. Todos juntos fusionan como uno mismo para definir esa extensa parte de la sociedad estadounidense caracterizada por los prejuicios, la intolerancia y el racismo que desde hace un año ha vuelto a ser noticia.

Hasta cierto punto todo el mundo parece odiar. Mildred odia a la policía, Willoughby odia la incompetencia de quienes le rodean, Dixon odia a todo aquel que no se parece a él. Y, por supuesto, nada bueno queda del odio. Es por eso que en medio de este drama, Martin McDonagh juega con el humor más negro cortesía del cinismo que mueve a sus personajes. Incluso podría herir sensibilidades porque del mismo modo que Mildred no se limita para incomodar a la policía (y con ello a todo el pueblo) que no se ha inmutado por el caso de su hija, el director tampoco se limita para incomodar al espectador cada vez que los personajes están arrinconados por decisiones que ellos mismos han creado.

El guión funciona a la medida y se percibe como McDonagh sabe lo que quiere contar y además saca oro de sus actores, supongo que una tarea fácil cuando no sólo tienes buenos personajes sino buenos actores. Frances McDormand demuestra una vez más porque es una gran actriz, denotando de humanidad y determinación a su personaje, resultando la mejor interpretación del año; Woody Harrelson es el lado más amable de la historia, bordando su personaje con un perfecto acento sureño; Sam Rockwell, que siempre ha sido un secundario de lujo, pero que nunca ha estado tan bien como Dixon, el oficial troglodita y con ellos dos talentos como John Hawkes y Peter Dinklage y tres jóvenes promesas: Lucas Hedges, Samara Weaving y Caleb Landry Jones (que tremendo año se ha marcado trabajando en Get Out, Florida Project y Tres Anuncios).

El director aporta personalidad a la historia a través de la música, compuesta por Carter Buwell (Carol) y propone un estilo diferente tanto al resto de sus trabajos como a las otras BSO del año. La fotografía está a manos de Ben Davis (Avengers), cuyos mayor aciertos están en las escenas nocturnas; y la edición, a manos de Jon Gregory (Slow West), que juega un rol importante sobre todo en el último tramo.

Three Billboards Outside Ebbing Missouri es un acierto en mayúsculas tanto a nivel de producción como a nivel interpretativo, ambos factores aupados por su director que ha hecho un trabajo impecable. Una historia sobre la pérdida, sobre soledad, sobre las consecuencias del odio, sobre la justicia, jamás ha sido retratada tan bien como en esta ocasión. Si no la has visto, hazlo. Tres Anuncios a las Afueras es una de las mejores películas de 2017.

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