The Kominsky Method fue mi elección para una vía de escape. Tras unos mesesitos intensos viendo docu-series basadas en casos reales (La Desaparición de Madeleine McCann, La Cintas de Ted Bundy e incluso el infame documental Leaving Neverland) y darme un atracón con dramas recientes (Sorry for Your Loss y Bodyguard), mi cerebro -por su bienestar- me pedía alguna comedia. Y The Kominsky Method fue la elegida ¿Por qué? Pues la serie más reciente de Chuck Lorre (creador de The Big Bang Thoery) es una comedia negra con ocho capitulo que apenas superan los veinte minutos de duración cada uno y con Michael Douglas y Alan Arkin a la cabeza de una amistad entrañable que es el hilo conductor de toda la trama.

¿De qué trata The Kominsky Method?

Para los que han visto Barry, les digo que The Kominsky Method es la versión PG-13 de la serie de Bill Hader. Para quienes aun no han tenido el placer de ver la serie de HBO, les cuento que El Método Kominksy (como se conoce en América Latina y España) cuenta las andanzas de Sandy Kominsky (Michael Douglas), un actor -encantado de conocerse- que no ha tenido mucho trabajo interpretativo en años, y ahora dirige una escuela de actuación, mientras espera una oportunidad en la televisión o el cine. Mientras que Norman Newlander (Alan Arkin) es el agente de Sandy y su mejor amigo, un señor deprimido a causa de la reciente muerte de su esposa que padecia de cáncer. Les aseguro que no es spoiler, ocurre en los primeros minutos de la seria.

Sandy y Norman dan un viaje -a modo figurativo y metafórico- para afrontar los errores que cometieron en el pasado, y sobre todo, vemos cómo afrontan los problemas que vienen con la vejez, es decir, inconvenientes emocionales, fisiológicos, etc. La amistad de los protagonistas está muy bien construida y es lo que hace de la serie una historia entrañable, pero también está salpicada por diálogos irónicos que aportan el tono ‘oscuro’ de esta comedia.

Los conflictos de los protagonistas son los desencadenantes de la comedia

Los conflictos, tal como mencioné, a los que se enfrentan Sandy y Norman, desencadenan los hechos que se desarrollan en toda la temporada y son el detonante de los sucesos que ocurren en cada episodio.

Vemos a Sandy impacienta ante el enfoque superficial de muchos de sus alumnos sobre lo que significa realmente actuar; esto sirve también para introducir personajes secundarios netamente cómicos. Por otro lado vemos como Sandy, el actor, se esfuerza en conseguir trabajo pese a su edad y su fama de ‘difícil’ dentro del set. Y por último, hay cabida para una relación amorosa: Sandy comienza una relación con Lisa (Nancy Travis), una estudiante mayor y divorciada, y su rutina de citas tiene algunas comedias al mejor estilo de las rom-com de los noventa, pero se define por la diversión seca de los personajes en lugar de su edad.

Y hablando de edad y relaciones, el personaje de Norman es un híbrido de ambas, el personaje se enfrenta a la depresión mientras que lidia con la perdida de su esposa y el escaso intento de conseguir una razón para darle sentido a su vida.

Solo son señores que tratan de no ser viejos egoístas y esperan adaptarse cuando el mundo que les rodea tan cambiante desde sus puntos de vistas. Sí, en su mayoría son temas crudos, conflictos reales pero la mayor virtud de la serie es que no se toma demasiado tiempo para ahondar en el melodrama; en todo momento hay destellos se optimismo y comicidad incluso en las situaciones mas cuesta arribas.

Michael Douglas y Alan Arkin están pletóricos

Michael Douglas y Alan Arkin dan vida a los personajes masculinos principales que están lejos de ser similar a lo que Lorre nos tiene acostumbrados. Sin embargo, los chistes sobre envejecer son sardónicos junto con reflexiones traviesas, pero sabias, sobre el hecho de envejecer.

Y hablando de los actores, al ver a Douglas ejercer como productor, no es descabellado pensar que esta ha sido creada para dejar que el protagonista de Atracción Fatal se luzca en el que ha sido su mejor interpretación desde Behind the Chandelabra (serie de HBO, por la que también ganó un Globo de Oro). Por otro lado, Arkin, se las arregla para conseguir un personaje que resulta afectuoso pese a estar de mal humor -en contra parte con el siempre sonriente Kominsky- y quejándose de todo lo que lo rodea. Las personalidades diferentes de cada personaje se complementan en un dúo perfecto cargado de mucha química.

Es inofensiva y por eso es recomendable

La serie incluso se siente familiar. Es gentil y está hecha para entretener al espectador sin demasiada pretensión.

The Kominsky Method es encantadora, graciosa, un poco irónica y mucho más sincera que cualquier cosa que Lorre haya hecho en los últimos años. Puedes ver por qué la libertad que ofrece Netflix era, en este caso, irresistible para él. En pocas palabras, es una comedia sobre personas mayores y se ocupa de los consuelos y las torturas de envejecer. Y todo esto en el contexto del mundo del espectáculo, Los Ángeles y la desesperación por triunfar. Es ideal para todo tipo de público y gracias a su metraje es perfecta para un maratón de un domingo por la tarde.

The Kominsky Method está disponible en Netflix.

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