¿Sabes porque en el cine y la televisión la chica guapa y popular siempre va rodeada de amigas menos guapas y populares que ellas?  Si las personas que te rodean son menos atractivas que tú, te harán lucir más bella. Regina George y el resto de las mean girls, Blair Waldorf y sus minions en Gossip Girl, Chanel Oberlin y el resto de las Chanel en Scream Queens. Bohemian Rhapsody y The Dirt.

The Dirt (2019, dir. Jeff Tremaine), una película original de Netflix que registra el ascenso, la caída y el ascenso de los legendarios rockeros del grupo Mötley Crüe, es una adaptación notablemente dócil de una de las historias más salvajes de la música. Que compartiendo semejanzas del subgénero, se las arregla para ser incluso peor que Bohemian Rhapsody.

¿De qué trata The Dirt?

La película narra el horrible comportamiento de la banda, formada por el cantante Vince Neil (Daniel Webber), el guitarrista Mick Mars (Iwan Rheon), el bajista Nikki Sixx (Douglas Booth) y el baterista Tommy Lee (Machine Gun Kelly), y las tragedias de sus propias vidas; verás a varios miembros de Mötley Crüe golpear a mujeres, matar a otro músico en un accidente automovilístico, morir (temporalmente) por una sobredosis de drogas, sufrir de artritis y perder a un hijo por cáncer. ¡Y todo está hecho mientras tratan a todos en su vida con desprecio! Y tienen la desfachatez y mal gusto de romper la cuarta pared una y otra vez.

Con estos antecedentes, hacer que la historia se sienta tan plana es una hazaña y lo consiguen.

Desperdicio de una historia cargada de drama, excesos y rock n’ roll

La película se basa en el libro del mismo nombre, y en manos más talentosas, la adaptación pudo haber sido una fascinante e infernal mirada a lo que sucede cuando tres tipos que tienen severos trastornos de conducta y traumas emocionales se unen para formar un grupo de rock metálico y gastar su fama y dinero en fiestas con exceso de drogas y alcohol.

Pero en lugar de eso, parece una película hecha para la televisión en la que nadie confiaba en la audiencia para comprender que ver a Ozzy Osbourne consumir la orina de otra persona es asqueroso, por lo que tenemos que tener imágenes de reacción de Mötley Crüe reaccionando con incredulidad y ¿celebrando? la insana actitud del personaje.

¿Recuerdas la escena de BoRhap que recorrió twitter dónde la pésima edición salta de los rostros de los miembros de la banda y otra vez? Pues The Dirt es como la versión extendida de esa escena. Y es que está filmada y editada como la película Jackass de Tremaine; lo que significa que los largos tramos de la historia se componen de escenas desconectadas, entremetiendo planos de los miembros de la banda mirándose y riéndose (como niños de kinder) de lo maravilloso que es todo lo que les rodea según su criterio.

Miscast al servicio del día

Al igual que el libro, la película está narrada por los cuatro miembros. Pero ninguno bien representado. Douglas Booth interpreta al bajista Nikki Sixx de manera acartonada. Iwan Rheon apenas es quien aparece menos y casi siempre detrás de unas gafas de sol, pero es de hecho, quien aborda mejor su personaje, un señor lúgubre, sucumbido en la pesadilla de su enfermedad. Daniel Webber tiene las escenas más difíciles como Neil, y también es un desperdicio de personaje. Colson Baker (también conocido como el rapero Machine Gun Kelly) como el desafortunado romántico Lee, parece estar en otra película completamente distinta, por ejemplo, en la Scary Movie de esta misma.

Una historia absurda

De todas las canciones que podría haber cantado Neil cuando Sixx y Lee lo «descubrieron» tocando en una banda de covers, ¿por qué elegiría My Kinda Lover de Billy Squier, que salió seis meses después de que Neil se uniera a Mötley Crüe? Hasta en las incongruencias cronológicas, The Dirt y Bohemian Rhapsody se pueden dar la mano.

Sea intencional o no. Yo aún tengo mis dudas. Jeff Tremaine, dirige cada escena con la sutileza de una obra escolar. El único actor que parece que se está divirtiendo es Iwan Rheon, quien interpreta a Mick Mars como una presencia pesada y sin complicaciones con muy poco interés en la locura que lo rodea. Y vale decir que este es lo único bueno de la película.

De resto, todas las personas involucradas parecen totalmente fuera de lugar durante las escenas en las que se supone que las emociones reales aterrizan, como la muerte de la hija de cuatro años de Neil a causa de cáncer. Y por supuesto ni siquiera los momentos de diversión parecen divertidos, al contrario, dan vergüenza ajena porque es imposible deducir si el tono parodia es intencional o no.

El hecho de que ninguno de los miembros originales de la banda esté muerto es un milagro, especialmente después de que pasaron tantos años tratando de destruirse de tantas maneras como sea posible. Tal vez sea una hazaña más impresionante que alguien haya logrado hacer una película tan floja a partir de su historia. Eso sí, lo repulsivo de los miembros de la banda -uno más sexista que el otro- si que está bien reflejada pero ese es, de hecho, otro error de la película.

The Dirt no es mala debido a la forma en que en los años 80, Mötley Crüe trató a las mujeres. Porque, por supuesto, vemos a un borracho Tommy Lee vomitar en una bailarina y a Neil y Sixx golpear a mujeres en un par de escenas; el problema es que alejado del trato que reciben por estos personajes, cada mujer en esta película es una esposa representada como con la importancia de un florero.

Pero por mucho, el mayor problema con The Dirt es que es otra película musical que no respeta la música. Por eso mi comparación obsesiva con Bohemian Rhapsody, las dos películas tienen mas en común de lo que a cada una le gustaría reconocer. La cinta de Bryan Singer recurre a una canción para rescatar una escena (es imposible no emocionarse con la música de Queen y/o la voz de Mercury) y Tremaine trata de hacer lo mismo con las canciones de The Dirt, es solo que Mötley Crüe no es Queen, y conectar con las canciones sin ser fanático de la banda es mas complicado. Por otra parte, Bohemian Rhapsody es la historia de Freddie Mercury, probablemente el mejor cantante de todos los tiempos, un señor que derrochaba talento, carisma y su excentricidad y peculiriadad fue lo que lo llevó a la cima del mundo, por supuesto que queremos ver su historia (por mas mal editada y actuada que esté); mientras que The Dirt es la historia de unos personajes con conductas antisociales justificadas por desgracias personales. Es imposible conectar con ella.

Es incomoda de ver y nunca emociona

Otro inconveniente es que la película incomoda, mas que todo por la actitud de estos hombres; sin embargo, los sucesos mas traumáticos de su vida, no emocionan como deberían, ya que son los momentos dramáticos que ‘han marcado la vida’ de estos señores.

Todo tipo de cosas horribles suceden en esta historia: Neil mata al baterista de Hanoi Rocks, Nicholas «Razzle» Dingley en un accidente por conducir ebrio, y luego pierde a su hija de cuatro años por cáncer. Lee le pega un puñetazo a su prometida en el autobús de la gira. Sixx literalmente muere a causa de una sobredosis de heroína, y es resucitado por una inyección de adrenalina en el corazón de la ambulancia, la inspiración del éxito Kick Start My Heart, que por alguna razón queda relegado a los créditos finales.

Esta debería ser una historia dramática que a veces incomoda al espectador, pero el director Jeff Tremaine le da toda la profundidad al exceso, al comportamiento infantil y sexista de los miembros de la banda -y compañía- y como resultado tenemos una película que se cree tan excéntrica como sus protagonistas; que rompe la cuarta pared cuantas veces se les da la gana, aun cuando no es necesario. Y el resultado es un sketch extendido de Satuday Night Live, versión NC-17.

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