Cada año par, en los meses de otoño, Taylor Swift tenía una cita con sus seguidores para lanzar nuevo material discográfico. Pero la nueva Taylor ha llegado rompiendo las reglas. 1989 (2014) significó un punto y aparte en la carrera de la cantante: su nuevo estilo musical se desprendía definitivamente del country, género con el que se dio a conocer; desde entonces pasarían no dos -el tiempo habitual- sino tres años para que estrenase nuevo material de estudio.

Los motivos de la demora recorrieron todos los tabloides de farándula. A su intermitente conflicto con Kanye West y Kim Kardashian (y Katy Perry), se adicionó el tormentoso final de su noviazgo con Calvin Harris y su prematuro amorío con Tom Hiddleston. Entre las habladurías de sus “archienemigos”, los medios sensacionalistas y algunos haters por allá y por aquí, Taylor Swift quedó hecha un lío y prefirió desaparecer del ojo público por un buen rato. Sin embargo, como la cantante suele hacer, tomó sus amargas experiencias y las convirtió en canciones. 15 temas para ser exactos. Así nació reputation (2017) el trabajo más maduro, intimista y honesto de la cantante. Ella lo ha dejado claro “la vieja Taylor está muerta” pero la nueva Taylor tampoco decepciona. Los tropiezos le han hecho crecer y se nota con este sexto material de estudio que se desprende de todo lo que Swift hizo alguna vez en el pasado y que se convierte en el inicio de una nueva era.

NUEVO BEAT

Con RED (2012), Taylor Swift introdujo más elementos pop a sus composiciones (como en 22 o We Are Never Ever Getting Back Together) y aunque al comienzo alarmó a sus fanáticos porque el álbum no tenía mucha similitud con sus trabajos anteriores, finalmente en 1989 se deshizo de sus raíces country, quizás, para siempre. Inspirándose en éxitos, precisamente, ochenteros, Swift abrazó de lleno el tecnopop y el synth pop (en temas como Style, Out of The Wood y Wildest Dream). Con reputation, la cantante, dejó a un lado los tintes vintage y se enfocó en el mismo tecnopop, con muchos sintetizadores y efectos robóticos incluidos, pero con un aire más actual. De hecho, desde la primera línea del álbum “Knew he was a killer” (en Ready for it?) Taylor rapea, algo inédito en su carrera, que luego repite en otros temas como End Game donde canta junto a Ed Sheeran y Future.

En reputation Taylor no ha tenido miedo a experimentar con elementos nuevos en su repertorio y así como dice adiós a los acordes acústicos, a los vestiditos y a los cuentos de hadas que solía narrar en canciones de cuatro minutos también le ha dicho adiós y a la perfección que dominaba su estilo. En este nuevo álbum le escuchamos aclarar su garganta antes de empezar a cantar, ha dejado que una niña (James, la hija mayor de Blake Lively y Ryan Reynolds) recite la primera línea de uno de sus sencillos (Gorgeous) y hasta se ha permitido soltar una carcajada en el medio de un estribillo (This is Why We Can’t Have Nice Things). La nueva Taylor es desenfadada.

DE VÍCTIMA A VICTIMARIA

Cuando Taylor lanzó su álbum debut (Taylor Swift, 2006) apenas contaba con 16 años, para aquel entonces era una desconocida que se inspiraba en sus experiencias en la secundaria y su amor platónico por Tim McGraw para escribir canciones. Su fama creció como la espuma y cuatro años más tarde ya era el mayor referente de música country en el mundo. Con sus siguientes dos trabajos (Fearless, 2008; Speak Now, 2010), la cantante demostraba que su talento seguía intacto así como su estilo. Taylor le cantaba al amor, aferrándose a sus vivencias personales. Cuentos de hadas con finales felices (Love Story, You Belong With Me), corazones rotos -el de ella (Forever & Always, White Horse, Innocent) o redenciones (Speak Now, Mean).

Una y otra vez, Taylor Swift ha cantado sobre sus decepciones amorosas y como se han burlado de sus intenciones pero por primera vez, en reputation, ha reconocido que ella también ha jugado sucio. Por cada mentira que ha dicho, ellos le dicen tres admite en I Did Something Bad. Y en Getaway Car, una de las canciones más descorazonadas del álbum cuenta como dejó a su pareja por otro y como todo acabó mal “nosotros los traidores nunca aprendemos”. En So it goes se confiesa con una línea bastante contundente “no soy una mala chica pero he hecho cosas malas”.

ENTRE COPAS Y MALAS PALABRAS

Muchos artistas no les tiembla el pulso para firmar composiciones con malas palabras o contenido explícita como, por ejemplo, Kanye West (!) pero otros optan por ser más sutiles. En I Did Something Bad, Taylor Swift se atreve a decir sh¡t, por primera vez en toda su discografía, lo que se convierte en un auténtico suceso. Aunque el término no se repite en el resto del álbum, un elemento que si se vuelve bastante recurrente en las líricas es el alcohol.

Taylor Swift está por cumplir 28 años pero primera vez se muestra como una mujer madura, más que como una jovencita. En Delicate necesita un trago, en Gorgeous se emborracha, en So it Goes se reúne en un bar, en Getaway Car sabe que su (nueva) relación acabará mal desde el primer old fashion que comparten. El alcohol para ahogar las penas, para celebrar, para inspirarse en nuevas canciones.

TRAICIONES, RENCORES Y PASIÓN

Cuando Look What You Made Me Do, el primer sencillo, fue liberado, el público lo tomó como una declaración de intenciones: Taylor Swift venía a a por la venganza con un repertorio cargado de cartas de odios para sus archienemigos. Sí y no. Esta nueva era, innegablemente más oscura, ha servido para que Taylor escriba sobre temas que no había expuesto antes. La traición, cometida por ella. Rencores con sus amigos/enemigos que después de todos son ellos quienes destruyeron su reputación y a los que también les dedica This is Why We Can’t Have Nice Things. También ha dejado una porción del pastel para la prensa que poco ha colaborado con ella en los últimos años. Un evidente guiño es la portada del álbum, compuesta a mitad por titulares de diarios con su nombre, así mismo se negó a hacer tour promocional y paralelamente sacó una revista (junto al álbum) con fotografías inéditas y titulares que se mofan del contenido de la prensa. Otro elemento jamás expuesto, no tan explícito es el sexo; Taylor siempre ha optado por abordar las relaciones desde el punto de vista más romántico, en reputation lo hace desde el ángulo más pasional que queda evidenciado claramente en Dress, una declaración de intenciones que comienza con un vestido y acaba en un jacuzzi. La nueva Taylor es una mujer hecha y derecha.

PLOT TWIST. La vieja Taylor está viva. Swift opta por cerrar el álbum con New Year’s Day, una canción donde se aprecia la voz de la cantante y la melodía de un piano que evoca a temas tan referentes a sus primeros trabajos como Dear John, White Horse o Enchanted. La cantante ha decidido complacer a sus fanáticos pero también se complace a si misma con un trabajo lírico que la define como persona: imperfecta pero maravillosa.

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Nela Mach

Amante de las películas y las series. Intento de escritora. Entusiasta de la cultura pop

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