El humor en el cine se ha vuelto una excusa para empezar sagas de películas con chistes repetidos, donde se fijan estereotipos y se exageran situaciones; al final, se vende la misma cinta ante una audiencia que consume para desconectarse de la realidad. El chiste termina siendo un recurso preparado, la improvisación se apropia de las escenas, pero no le dan un sentido único. ¿Las comedias en el cine norteamericano se podrían considerar cine? Los puristas podrían decir que no, milenials decir que es solo una exageración de un grupo de hipsters de Internet. No se coincide en un punto intermedio.

Hay directores que deciden ir más allá en la construcción de una propuesta audiovisual que conjugue elementos en simultáneo para hacer reír al público de una forma innovadora. Muchas veces la trama puede situarse en torno a un viaje, a una situación extrema que empuje a los protagonistas a actuar de determinada forma, pero es allí donde el director puede cambiar la perspectiva y situar puntos que cambien el resultado que se quiere ofrecer. Esto es parte del trabajo que describe la trayectoria de Edgar Wright.

PARODIAS Y ESTRUCTURAS DEL CINE DE TERROR

Edgar Wright es recordado por ser quien abandonara alguna vez ‘Ant-Man’ y otorgarle a Marvel la oportunidad de no repetir con un molde prefabricado la historia de orígenes de otro de sus personajes. Wright, es un director inglés que empezó a hacer películas experimentales cuando tenía 14 años, pero no sería hasta los 20 años cuando presentaría ‘A Fistful of Fingers’, una parodia al cine western.

Con el paso de los años adquirió una experiencia considerable dirigiendo comedias para Paramount Comedy en Reino Unido, algunos de sus proyectos fueron: Sir Bernard’s Stately Homes y Asylum.

Wright tenía claro que su área de trabajo era la comedia, más no deseaba repetir los trucos de las apuestas estadounidenses. El cineasta británico quería conjugar un grupo de factores de forma simultánea, narrar el cine desde una perspectiva personal y única para ofrecer algo innovador.

Tiempo después conocería a Simon Pegg con quien realiza ‘Spaced, un proyecto previo que le daría las claves necesarias para hacer su propio apocalipsis con una óptica de ángulos del cine de terror y ciencia ficción.

TRAGEDIAS A MODO DE COMEDIA

Las películas de Edgar Wright trabajan con la tragedia, se ríen de la misma y hacen que sus protagonistas atraviesen adversidades, mientras se parodia el contexto en que viven. ‘Shaun of The Dead’ (2004), es un tributo al cine zombie con referencias a George Romero y Sam Raimi.

A primera vista la cinta de zombies puede pasar desapercibida, pero al observarla con cuidado se mofa de las catástrofes y de las respuestas comunes alrededor de una invasión zombie. Shaun hace zapping mientras ocurre algo en el mundo, pasa los canales y hay un hilo narrativo para darle una noción al espectador de lo que viene, más no te dicen de forma directa lo que ocurre, contrario a otras comedias como ‘This is the End’ (2013).

Shaun of The Dead dirigida por Edgar Wright

Edgar Wright con el reparto de “Shaun of The Dead” (2004).

De igual forma, Wright le brinda una personalidad a cada cuadro, las escenas tienen un peso por sí mismas, decide no gastar diálogos y situaciones que no aporten, sino que más bien las presenta de forma gradual. En ‘The World’s End’ (2013), un personaje quiere dejar el alcohol y en vez de mostrarlo pidiendo una bebida distinta, se presentan las tomas de unas bebidas que son servidas y posteriormente un vaso de agua.

La ejecución del audio e imagen le dota de una originalidad a las cintas del director, usa efectos que no son propios de una situación característica e incluso sincronizan las acciones en conjunto con la música. Para el británico, el protagonista puede ser un perdedor o estar una situación que arriesgue al máximo su vida y es allí donde saca a relucir un juego de “ida y vuelta”, donde algunos personajes pueden notar cómo es una realidad previa y luego reaccionar para bloquearse temporalmente.

Es importante destacar el tema de las transiciones para el director. Aquí los viajes no ocurren con una música o un cambio de locación simple, sino que en cambio, los personajes se ubican en una parte del cuadro con un significado, le muestran al espectador cómo se desplazan de un sitio a otro, tal como ocurre en ‘Hot Fuzz’ (2007) al ver un letrero de taxi dos veces.

El cine de Edgar Wright le otorga un peso primordial al montaje, trabaja con una construcción de escenas notables en pro del humor, pero desde un punto de vista estratégico. Puede haber improvisación pero eso es sólo un elemento parte del arsenal que compone sus proyectos.

Para la realización de este artículo no se tomó en consideración la sincronización del sonido y el juego de acción-reacción presente en ‘Baby Driver‘. ¿Qué otra característica es propia del director?

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