Los juegos olímpicos ya están aquí. Después de cuatro años de expectativa y una inauguración demasiado larga como para ser legal, nos encontramos nuevamente con el torneo milenario que siempre ha honrado los deportes y la supremacía física. ¿Verdad?

Nuestra imagen de estos ha permanecido intacta desde que tenemos memoria y una noción de estar viendo docenas de eventos deportivos al mismo tiempo;  pero al menos por un momento sería interesante imaginar cómo eran estas olimpiadas en la antigüedad. Para nuestra sorpresa, no hay que ir tan atrás como la antigua Grecia para encontrarse con un evento totalmente diferente al que estamos acostumbrados.

Todos tenemos una noción básica de las categorías del torneo, varios de los deportes clásicos y esos extraños juegos que vemos sólo alrededor de esta época, nos sorprendemos cada vez más con el lanzamiento de jabalina fantaseando con el momento en que se ponga interesante y esta llegue al público. Pero y qué si te digo que hace algunas décadas las categorías eran tan diferentes como esas fotos del colegio de las que todos menos tú se burlarán años después por haber cambiado tanto y volverse tan apuestos.

¡Viva!

El gran hecho que lo cambia todo

En 1948 no solo teníamos un mundo contento por el fin de la guerra, sino que fue el último año en que se premiaron las categorías de arte en las olimpiadas. Sí, teníamos competencias de arquitectura, literatura, pintura, música y escultura basadas en el tema del deporte.

Décadas más atrás, teníamos a un hombre tan apasionado por la historia griega y sus costumbres, que en su labor de historiador pudo formar el Comité Olímpico Internacional (COI) y establecer en 1896 los primeros juegos olímpicos modernos. No había la misma cantidad de hombres desnudos y aceite para bebé, pero valió la pena.

El historiador y poseedor de un magnífico mostacho, Pierre de Coubertin, era un hombre extremadamente romántico y, al presenciar estas primeras olimpiadas, no pudo impedir sentirse sentimental al ver cumplido su sueño de unir a los hombres en mente y cuerpo y no llevándolos a la guerra.

Tan sentimental que decidió incluir un nuevo enfoque a la competencia, y así trajo consigo una nueva propuesta que se llevaría a cabo finalmente en 1912. Quizás no fue un gran espectáculo como se lo imaginaba, pero su mostacho nunca estuvo más radiante al recibir obras de 35 artistas competidores, y aunque parezca poco probable todas las nuevas categorías otorgaron el oro olímpico.

Historiador de día, gigolo de clase alta de noche…

Puede parecernos extremadamente raro ver competiciones de este tipo—incluso si estas seguían centrándose en el deporte—pero considerando categorías ancestrales del juego como mejor anunciante público o cantante, la idea no era tan descabellada en ese entonces.

Las obras ganadoras rondaban exclusivamente sobre el deporte, teniendo como obras arquitectónicas la construcción de piscinas, estadios o complejos deportivos. Incluso era bastante común que los estadios construidos para las olimpiadas recibieran el oro olímpico como ocurrió en la edición de 1928.

Todas las nombradas categorías recibían consigo un gran número de subcategorías, teniendo casos donde se les iba de las manos al incluir “la planeación de ciudades” como una categoría a evaluar, y el esculpir medallas como una tarea notoria.

Persiguiendo el oro olímpico…

El ingenioso historiador sentimental disfrutaba cada vez más, llegando a ganar él mismo una medalla de oro en literatura por su obra Ode au Sport, esto nos pone a pensar sobre si todo este romanticismo por las artes no fue un plan calculado para ganar una medalla después de no tener cualidades físicas.

¿Por qué el arte ya no es categoría olímpica?

Debería estar en el acto de ballet de mi hija y no leyendo este artículo

El argumento de que el arte es subjetivo ha traído consigo una horda de fanboys que abusan de él para cualquier discusión en los comentarios, y también ha sido participe de incontables debates sobre si se puede o no juzgar obras artísticas. Claramente la galería de arte de enfrente tiene otra opinión, y no dudará en juzgar cualquier obra que les lleves, así que no, esta no fue la razón para dejar el arte a un lado.

Sin ponernos soberbios, el Comité Olímpico no tiene suficiente tiempo—o interés—para filosofar sobre el significado de belleza o cuestiones por el estilo, simplemente vieron las estadísticas y notaron algo sumamente curioso.

Siempre las estadísticas…

Quizás la falta de entusiasmo por parte del público era un gran factor que tomar en cuenta, pero la eliminación no fue una maniobra de una corporación maligna, simplemente todos los concursantes eran profesionales y esto generó un vívido debate dentro del Comité.

Ya sea por los bajos números o el hecho de que las competiciones debían ser para “amateurs”, las premiaciones artísticas permanecerían en las Olimpiadas de Helsinki ’52. Lástima que los preparativos se vieron atrasados y no pudieron ser incluidas las exhibiciones de arte, y todos los intentos posteriores por reincluir las categorías han sido fallidos.

Las premiaciones siguen en la actualidad

Estadio Nacional de Beijing

Por extraño y falso que parezca, siguen dando medallas de oro a los artistas en el área de arquitectura, aunque la relación Olímpica actualmente no vaya más allá de unas cuantas exhibiciones para fomentar la actividad cultural. Programas como Leadership in Energy & Environmental Design (LEED) continúan con la labor de Pierre de Coubertin otorgándole la medalla de oro LEED al Estadio Nacional de Beijing de 2008. Y otras instituciones como el Instituto Americano de Arquitectos (AIA) han otorgado medallas desde 1907.

Ganadores en la categoría de artes

Goebbles en una exhibición de arte olímpica, sí que tenía sensibilidades artísticas…

Hubo un total de 146 medallistas de 1912 a 1948 cuando finalizaron los juegos, teniendo casos excepcionales de competidores como Walter W. Winans, quien poseía dos medallas en competencia de disparo y una de oro en escultura.

El ya mencionado Pierre, historiador y escritor, mantuvo siempre en alto su medalla de oro en literatura; y  Alfréd Hajós fue otro medallista quien, igual que Walter Winans, obtuvo medallas tanto en deportes como arte, habiendo recibido honores en natación y arquitectura.

Walter W. Winans, ganador de tres medallas tanto en tiro como en escultura

Con un total de 9 casos, múltiples artistas participaban cada año, recibiendo medallas en diversas ediciones y dejando de lado el impedimento de la edad al no hacer uso de sus cuerpos en ninguna ocasión.

Si están interesados en saber más sobre los ganadores, pueden encontrar una lista detallada con todas las categorías y sus premiaciones por competencia, eso sí, tomen precaución de no perderse todo el día en los bigotes de todos estos artistas, ya que pueden considerar seriamente dejar su trabajo y dedicarse a pintar mientras cultivan su magnífico certificado de hombría.

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