Mad Men se estrenó hace trece años y para cuando se estrenó la quinta temporada ya se había convertido en un fenómeno televisivo. Aunque no la vi en su momento (un error que no me perdono) estaba al tanto de todo lo que se había escrito sobre la serie: análisis sobre su abordaje de temáticas como el sexismo, el consumismo, el comercio y la hipocresía, así como, por supuesto, los paralelos a las costumbres americanas contemporáneas y temas más banales como la moda, o más técnico como el rigor histórico.

Cada artículo escrito (o bueno, al menos la mayoría) destacaba la grandeza de una serie que a pesar de estar ambientada en los sesenta, retrata conflictos recientes. ¿Estaban en lo correcto estos artículos? Sí, absolutamente. En esta quinta entrega, Mad Men regresa en forma, corrige los problemas de la cuarta temporada y se confirma como una de las mejores series de los últimos años.

¿De qué trata Mad Men?

La serie creada por Matt Weiner es una ficción protagonizada por los trabajadores de Sterling Cooper Draper Pryce, una ficticia agencia publicitaria de Nueva York en plena década de los sesenta. A pesar de ser un drama (con tintes de comedia negra) de época, sirve para plasmar conflictos que nos acarrean como sociedad en la actualidad.

Las primeras temporadas han estado marcadas por conflictos que engloban la misoginia, la infidelidad, la falta de igualdad en el trabajo (entre hombre y mujeres); en esta ocasión el racismo se suma a la conversación y los conflictos familiares -desde la perspectiva de los niños- encuentra su espacio en medio de la historia.

Por su parte Don Draper parece encontrar la estabilidad (emocional y profesiona) que carecía en la entrega pasada y, gracias a su nuevo matrimonio y el desempeño positivo de SCDP.

La maravilla de los detalles

Creo que es bueno mantener las cosas breves cuando se habla de Mad Men. Realmente me encanta la serie, pero a diferencia de muchos espectadores, no me encuentro capacitada para hacer una disección y análisis más profundo. Tal vez en un segundo visionado, como hice con Game of Thrones. Disfruto más comentando qué me gustó y que no en una forma más superficial.

Sin embargo, debo agradecer la atención a los detalles de Mad Men. Personalmente, veo a la serie como algo para experimentar, gracias a diálogos inteligentes, acompañados de símbolos e imágenes que enriquecen el desarrollo de la narrativa.

Esta temporada de Mad Men ha sido notablemente más sombría, con un tono innegablemente oscuro que consume cada acción, personaje y momento en cada episodio de la temporada. También ha hecho otro cambio interesante con respecto a temporadas anteriores, al pasar de presentar sutilmente sus temas a ser bastante obvio sobre su mensaje.

No estoy segura de si este cambio necesariamente debilita el espectáculo, aunque sí cambia la sensación. Es apropiado que a medida que avanzamos en los años 60, nuestros personajes, que a menudo están atrapados en el pasado, comienzan a sentirse cada vez más fuera de lugar, pero esa misma sensación les invita a evolucionar.

¿Y los conflictos de verdad?

Creo que si tengo un problema con la quinta temporada de Mad Men, es que realmente ni siquiera se esforzó por tener una fuerza impulsora o un arco general. Suceden muchas cosas, pero ninguno que sea capaz de sostener un conflicto general como solía ocurrir en las tres primeras temporadas. Una muestra de esto es lo que hace Joan Harris para asegurar una asociación en ‘The Other Woman‘. No estuve de acuerdo con la decisión de Joan prostituyéndose para salir adelante (carece de confianza en sí misma y siempre ha tomado malas decisiones cuando se trata de hombres), lo que me decepcionó es que la serie no condimenta esta trama con suficiente antelación y resume el conflicto en literalmente dos episodios; algo que daba para mucho más.

Lo mismo puede decirse de la muerte de Lane Pryce. El episodio en sí es una hora increíblemente desgarradora, como resultado de lo que era un suicidio casi inevitable desde el momento en que Don le dice a Lane que debe renunciar. Y aun así, toma un episodio para que suceda porque las tramas de que condujeron al suicidio (la malversación de fondos) se introdujeron demasiado tarde en la temporada y no parecían acciones que Lane tomaría.

Sin embargo, en los dos ejemplos anteriores, creo que el impacto tuvo éxito precisamente porque los episodios fueron muy bien escritos y ejecutados; aunque funcionaron bien como episodios,son menos efectivos como partes del todo.

Evolucionar o morir

Un desarrollo importante de la trama que claramente obtiene el peso que merece es la decisión de Peggy de dejar a Sterling Cooper Draper Pryce. Ha pasado mucho tiempo y me sentí inapropiadamente feliz por ella (teniendo en cuenta que es un personaje ficticio) cuando me di cuenta de que iba a tener la oportunidad de abandonar este ambiente de trabajo tóxico; porque no nos engañemos, SCDP afecta a las personas que trabajan en ella.

No diría que la quinta temporada es la temporada más fuerte de Mad Men hasta ahora pero se siente bien entre las demás y mejora en comparación a la cuarta. La evolución de los personajes se siente más orgánica.

Creo que el detalle está que en comparación a las primeras temporadas y gracias a la falta de ese conflicto general, la serie presenta mejores episodios individuales que como una historia global; con un tramo en el medio que probablemente contenía la serie de episodios sucesivos más fuertes que el programa haya logrado jamás.

Incluso con una falta de cohesión narrativa, no me verás decepcionada con el resto de lo que trae el programa. Sigue siendo increíblemente elegante, con un diálogo brillante e imágenes sorprendentes. También continúa mostrando algunas de las mejores actuaciones en televisión, con Jon Hamm, Elisabeth Moss, Christina Hendricks y Vincent Kartheiser siendo particularmente impresionantes esta vez.

Mucho me he preguntado si el tono oscuro que ha caído sobre la historia será la forma en que el programa continúa durante sus últimas dos temporadas. De alguna manera, realmente lo dudo. Mad Men me ha demostrado que siempre cambia las cosas entre temporadas. Y esa mirada maravillosamente enigmática de Don al final de la temporada puede indicar que podrá recuperar su carisma profesional anterior (incluso si eso significa ceder a otros aspectos de su personalidad y renunciar a la felicidad).

Personalmente, espero que el futuro sea brillante para Peggy y Joan, ya que ambas son claramente ambiciosas y merecedores de éxito (estos dos personajes ya permiten a Mad Men su merecida reputación como un gran espectáculo para personajes femeninos, con Sally Draper también apuntándose como un personaje interesante). Como siempre, no tengo idea de hacia dónde irán las cosas y lo prefiero de esa manera. Estoy emocionada de ver qué les espera a los personajes de Mad Men. No puedo esperar por darle ‘play’ a la sexta temporada.

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