Taylor Swift (1989, Nashville – Estados Unidos) es la estrella pop más influyente del mundo. Ha estado en el centro de atención durante numerosos años y es muy probable que permanezca allí por mucho tiempo más.

Como muchas de sus colegas incluso más famosas que ella (Beyoncé, Madonna, Ariana Grande), Taylor gira tras gira se deja la piel en el escenario con una producción y puesta en escena deslumbrante. Pero lo que caracteriza a Taylor Swift, diferenciándose del resto y catapultándose como la estrella absoluta, es su habilidad natural para contarles a sus oyentes historias fascinantes a través de letras honestas, fáciles de identificar y sobre todo extensas que le hacen creer cada palabra que sale de sus labios.

Taylor no tiene un who runs the world que se repite en cada estribillo; ella es capaz de contar (y cantar) como su novio le prometió amarla para siempre para luego huir de ella. Las letras de Swift permiten a las mujeres y jóvenes de todo el mundo experimentar estos sentimientos abrumadores que nunca supieron poner en palabras tan bien como lo hace ella.

Ese talento para contar historias en canciones de cuatro minutos viene acompañada con la facilidad de reinventarse en cada álbum o como sus fanáticos le decimos dar inicio a una nueva era. Entre 2006 y 2019, Swift pasó de ser una chica country con botas de vaquero y cabello rizado a una estrella pop de bodies con lentejuelas y medias pantis. Y en esa evolución Taylor pasó de ser a una adolescente que escribía canciones a su amor platónico (Tim McGraw, Taylor Swift) a enamorarse de un chico problemático (I Knew You Were Trouble, RED) a “vengarse” de sus enemigos (Look What You Made Me Do, reputation) a escribir un himno para las minorías (You Need to Calm Down, Lover) y definir su postura como nuevo icono político de Estados Unidos.

Estos cambios se reflejan directamente en sus múltiples vídeos musicales que se han publicado a lo largo de los años, que son un gran archivo de la cruda evolución del estilo musical, la apariencia y la identidad de Taylor Swift.

Taylor Swift en su primera gira
Taylor Swift en su primera gira

Su primer amor le recordaba a Tim McGraw

En 2006, Swift lanzó su primer sencillo, «Tim McGraw«, que luego aterrizaría en su álbum homónimo. Swift, con sus rizos rubios y con apenas dieciséis años, le cantaba una canción a un compañero de clase, Drew, su primer crush. Y llevaba como título el nombre de su cantante favorito.

La canción es suave y hasta melosa, acompañada de una guitarra acústica y voces de respaldo armoniosas. El vídeo refleja el estilo simplista y sin adornos de Swift en este momento, principalmente en un dormitorio y un aula de la escuela secundaria que mostraba su vida simple de vestidos de campo estampados y botas de vaquero.

Las canciones de este álbum alcanzaron el primer lugar en la lista de países de Billboard. Esta canción, y otras en este álbum, comenzaron a tallar su camino y solidificaron su lugar en el ámbito de la música country. Taylor consiguió sus dos primeros logros: ser la artista más joven en ganar el Grammy al Mejor Álbum del año y llevar el country a fanáticos fuera de Estados Unidos. Sin siquiera cumplir la mayoría de edad.

Taylor Swift en la era Speak Now

El matrimonio y la vida en pareja inspira Speak Now

A lo largo de su carrera Taylor Swift se ha caracterizado por tomar sus experiencias personales y convertirlas en canciones. Cuando Joe Jonas terminó con ella por teléfono, escribió Forever and Always; cuando Katy Perry la traicionó escribió Bad Blood y cuando conoció a Joe Alwyn, su actual novio, compuso King of my Heart.

Sin embargo Swift ha demostrado tener una cualidad para componer historias ajenas. Su tercer álbum en estudio, Speak Now es sobre el matrimonio y Taylor nunca se ha casado. Aun así logró escribir un trabajo temático con canciones sobre casarse con la persona equivocada (Speak Now) sobre las peleas de pareja (Mine) y sobre escapar de relaciones tóxicas (Mean).

Algo que caracterizó a esta era fue la capacidad de abordar temas difíciles, como Mean notas cautivadoras, optimistas y más country que balada.

El vídeo musical tiene un coro en el fondo que usa una variedad de instrumentos para sacar los sonidos únicos de las pistas. Durante este tiempo, sus vídeos aún abarcaban una sensación de simplicidad, pero comenzaban a ser más intrincados, ya que Swift logró el mismo estilo y apariencia reconocidos. En esta ocasión se valió de una puesta en escena más elaborada evocando películas del cine clásico que reflejaba la estética de su nueva era. El álbum se sumerge en la edad adulta y Swift cuenta historias más maduras.

Taylor Swift en la era RED

RED, una transición de country a pop

Swift se deshizo de sus insignes botas de vaquero En introdujo elementos pop que fusionó con notas country en «We Are Never Getting Back Together«, primer sencillo de su cuarto álbum en estudio, RED. Este álbum, dramático y estimulante, capturó la transición que Swift enfrentó cuando comenzó a cambiar su género.

El vídeo musical retrata la molestia de Swift hacia su ex pareja que intenta reavivar su relación. La puesta en escena continua el estilo de Speak Now pero sus letras significan una madurez palpable. Mientras que en Forever and Always se preguntaba si había hecho algo mal para espantar a su novio en We Are Never Getting Back Together es ella quien pone punto final a una relación sin futuro.

Ella emerge como una fuerza a tener en cuenta, un rasgo de personaje que previamente había estado ausente en sus otros álbumes. Con este primer sencillo y otras canciones del álbum Red los fanáticos y los críticos comenzaron a cambiar por completo la forma en que percibían a Swift.

Taylor Swift en la era 1989

El resurgir del pop sintético

¿Cómo la artista más creativa de la actualidad podía deshacerse por completo del country y abrazar un género tan común el pop? Obviamente resucitando una tendencia pop vieja y haciéndola suya. En un claro guiño a su propio trabajo titulado 1989 Taylor Swift se vale del pop ochentero y carga la música con sintetizadores alejándose de la melodía genérica de otras artistas como Katy Perry o Lady Gaga.

En este álbum Swift narró como los medios de comunicación la describían (Shake it Off, Blank Space) y como ellos realmente se sentía (I Know Places, Out of the Woods).

Este álbum catapultó a Swift como la estrella pop definitiva, ganando el Grammy como Mejor Álbum del Año por segunda vez en su carrera y posicionándose como una voz para denunciar la dureza y falta de equidad que existe en el medio artístico.

Taylor Swift en la era reputation.

Reputation y la brutal honestidad de Taylor Swift

El sexto álbum de Taylor Swift, «reputation«, está inundada de su lado más salvaje y de una honestidad brutal que refleja en temas como This is Why We Cant Have Nice Things, Delicate y Look What You Made Me Do.

El video musical de este, su primer sencillo, está dominado por el simbolismo (algo que ha ido afianzando en sus últimos trabajos) para retratar a una Taylor Swift “mala” que emerge de las cenizas de una Taylor “buena”. Las letras de Swift celebran la pérdida de su antigua identidad y reflejan que “me hice más inteligente, me volví más fuerte”. Y sin tapujos dice malas palabras y escribe sobre el alcohol en casi todas las letras.

Reputation retrata su evolución extrema desde sus profundas raíces en la música country hasta convertirse en una estrella pop.

Taylor Swift en la era Lover.

Lover ¿Taylor como icono de luchas sociales?

Cuando Taylor lanzó el primer sencillo de su séptimo álbum en estudio se especuló que este ya estaba hecho antes de reputation y puede que sea así pero también cabe la posibilidad de que muchos temas que conforman Lover hayan sido escritos recientemente. Si bien Me! tiene sentido que sea el procedor de 1989, You Need to Calm Down es un himno reciente que habla sobre la homofobia y el sexismo latente en la América actual.

Aunque no ha sido abierta sobre sus opiniones políticas en el pasado, Swift escribió hace un par de meses un llamado a votar y dijo que decidió hacerlo ahora debido a varios eventos en su vida.

Uno de los principales propósitos detrás de su publicación en Instagram fue abogar por sus propias creencias políticas personales. Expresa que está especialmente preocupada por los problemas del racismo sistémico, el luchar por los derechos LGBTQ y los derechos de las mujeres, especialmente en el lugar de trabajo. Esto es lo que llevó a su decisión de denunciar la elección de Marsha Blackburn al Senado en su estado natal de Tennessee. Swift afirmó sin rodeos que no podía apoyar a Marsha Blackburn porque el candidato votó en contra de la igualdad salarial para las mujeres.

Ya no sorprende que para el segundo sencillo de su más reciente álbum, Taylor haya contado con un puñado de personalidades LGBTQ, que haya lanzado el sencillo el día del cumpleaños de Donald Trump y que venga acompañado por de una petición para apoyar los derechos de la comunidad.

La apariencia, el sonido y la imagen general de Taylor Swift pueden haber evolucionado por completo, pero una cosa que ha seguido siendo consistente: su inclusión de letras genuinas. Siempre se vierte en sus canciones expresando un fuerte sentido de vulnerabilidad y revelando sus sentimientos crudos a donde está completamente expuesta.

Incorpora sus luchas, avances y confesiones en sus letras, lo que permite a sus fanáticos relacionarse con sus experiencias. Somos llevados a una montaña rusa emocional con letras poderosas y sinceras donde los sentimientos de amor, alegría, culpa y arrepentimiento están asegurados.

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