Siempre tenemos una idea de lo que es ser padres, pues si tuvimos suerte, pasamos muchos años de nuestra vida junto a ellos. Sin embargo, cuando llega el momento de convertirnos en uno de ellos, ya sea papá, mamá  o ambos, resulta que es una experiencia totalmente diferente a la que conocemos. ¿Por qué? Sencillo, porque ahora estamos en los zapatos de nuestros padres, y para sorpresa nuestra, nos encontramos repitiendo patrones de comportamiento que juramos no repetir, y esto es debido a que nadie en el mundo nos enseña a ser papás.

Y aquí estamos, viviendo cada día como mejor podemos, a veces salimos exitosos de las pruebas de los hijos, y otras tantas salimos muy raspados, pero eso sí, siempre adelante, no importa si hemos tirado muchas veces la toalla. De todas formas después de tirarnos al piso y lamentarnos por nuestra existencia, nos levantamos a recoger de nuevo esa toalla y a continuar en esta indescriptible aventura.

Carta para los padres, ahora que soy madre.

Queridos papá y mamá:

Hace mucho que quería escribirles esta carta, pero no encontraba una buena ocasión para hacerlo, hasta que me di cuenta de que no es necesario tener alguna. Simplemente el día de hoy llegaron a mí las palabras adecuadas para decirles lo que quiero.

Quiero decirles que ahora entiendo su punto de vista, que hay un antes y un después acerca de la vida para mí. Que ninguna prueba ha sido jamás tan difícil como la misión de haber tenido hijos y educarlos por la incierta vida. Incierta por que hasta hace poco yo no sabía vivirla, porque siempre creí que debía tener un plan y me olvidé de aprender por mucho tiempo.

Y los hijos, queridos papá y mamá, son los mejores maestros que uno pueda tener. Ahora entiendo que ustedes tampoco sabían vivir la vida y que junto conmigo y mis hermanos ustedes tuvieron que aprender a vivirla, y además de eso, lo hicieron tomados de nuestra mano, para bien y para mal. Caímos juntos, pero también nos levantamos juntos, lloramos, reímos y crecimos. Siempre de la mano de ustedes.

Ahora entiendo que no por ser nuestros padres significaba que lo sabían todo, tal vez sí tenían muchos más conocimientos que nosotros, pero para enseñarnos a vivir, no tuvieron otra opción que hacerlo junto con nosotros. No había instructivo, no había apuntes, no había libros, solo la experiencia y el enorme amor que nos tenían y aún nos tienen.

Eso los llevó a equivocarse, pero también los llevó al final a hallar una solución para ello. Siempre obligados por el amor, por el temor al futuro, pero al futuro de nuestras vidas. Por el terror de pensar que podíamos terminar en algún lugar del que después no pudiéramos salir y ser infelices por siempre.

Ahora comprendo, los regaños, la impotencia, la desesperación por sentirse incomprendidos o asustados por nuestras vivencias y/o nuestras decisiones. Según nuestra edad, los espantaban diferentes cosas; primero un llanto, luego una fiebre, después una herida en la piel, y de ahí los temores crecieron hasta convertirse en algo tan monstruoso como el alcohol, las drogas, los accidentes, o una relación tormentosa, violenta. Sumado a ello, los temores sociales, la escuela, la carrera, las amistades, el desempleo, la familia…el hogar.

Tantas y tantas cosas que vivían cada día en sus mentes y ustedes tenían que acostumbrarse a darles un tamaño a todas ellas, uno que no les impidiera amarnos ni dejarnos ser felices. Siempre dije que ustedes aprendieron a bailar con sus demonios, y ¿por qué no? También aprendieron a ahuyentarlos de nuestras vidas aunque fuera a costa de aceptarlos en las suyas. Ustedes eligieron el hecho de ser mejores personas, todo para poder darnos un mejor ejemplo a nosotros.

Pero, ¿quién puede volverse, de la noche a la mañana, una mejor persona? Claro, un padre o una madre con una voluntad de hierro y el más grande amor que pueda existir jamás. Y es por eso que los padres cometemos muchos errores, porque no basta la voluntad, también se necesita el conocimiento y la experiencia que solo la vida da.

Y ahí es donde nos encontramos la mayoría de los padres, luchando día a día por vivir de la manera en que nosotros pensamos que es mejor vivir, aunque sepamos que esto no garantiza que el día de mañana nuestros hijos no cometan un tremendo error.

Es solo que creemos que si les cuidamos y enseñamos todo lo que les podría pasar, nosotros sentiremos menos miedo y más seguridad de que nada de eso va a pasarles. Hasta que duramente nos damos cuenta, de que aún con todo eso, los hijos van a equivocarse de todas formas, y que aún con todo eso, nosotros estaremos ahí, no importa si tenemos años de no hablarles, o si estamos enojados, o si tenemos la relación del mundo.

Queremos hacerlos sentir, que aunque no conocemos el futuro, estaremos ahí con ellos pase lo que pase, y que estamos dispuestos a cualquier cosa con tal de evitarles una desgracia.

Gracias papá y mamá por ser como fueron conmigo, gracias porque aunque muchas cosas no las entendí en su momento, el amor fue más fuerte para mantenerme cerca de ustedes, a pesar de los regaños, de los malos ratos. Porque el ejemplo y el amor fueron más fuertes que cualquier problema de la vida, y porque hoy,  mamá, estás viva para leer esto, para escuchar de mi boca que te amo y que te admiro, y que no me importan tus errores, porque eso me demuestra a mí como madre ahora, que yo también puedo ser comprendida algún día por mis hijos.

Hoy, papá, ya no estás a mi lado, pero sé que a lo largo de mi vida pudiste sentir mi amor hacia a ti. Porque sé que te diste cuenta, mucho antes que yo, del enorme parecido que tengo contigo; de las muchas actitudes que tengo como tú, por herencia o por elección. Y que en los pocos años que llegaste a verme como madre, sé que estuviste orgulloso de mí, aun cuando yo no lo estuve de mí misma, tú sí lo estabas porque sabías mejor que yo, el enorme trabajo que supone ser padre o madre.

Espero que todos los hijos puedan entender como yo, algún día a sus padres; y el día que eso suceda, se los hagan saber. Porque siempre es importante crecer juntos, sanar y amar juntos, como las familias que somos.

Papá y mamá, los amo con todo mi corazón.

Gracias por ser siempre mis guías, mis mentores, mi nido y mi amor.

Y así finaliza la carta a mis papás, esto es solo el principio; espero que a muchos les sirva esta sección y que con sus comentarios nos ayuden a publicar temas de su interés. Prometo siempre dar un punto de vista objetivo que ayude a quienes lo necesiten.

Ahora que soy Padre/Madre entiendo a mis viejos.

Saludos y excelente día.

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22 Comentarios

  1. Verito,acabo de verlo y leerlo y bueno Dios te dio muchos dones,uno de ellos es la manera tan maravillosa de escribir,porque seguro tanto tus papis estarán mas que orgullosos de ver el excelente ser humano que eres , pero también lo buena madre que eres y que decir como amiga,Dios te bendiga siempre ;)

  2. Hola Vero, ahora que me estreno como madre de un pequeño de 2 meses voy reflexionando tambien sobre lo dificil que es ser madre sin un instructivo. El que una vida dependa de ti, de tus reflejos, conocimiento, resistencia, responsabilidad, y tus 5 o 6 sentidos alerta!! Es una labor magistral y los resultados se veran en las personas en que se transformen y evolucionen nuestros pequenos. Con valores y sentimientos limpios y espiritus de excelencia! Mucha suerte en tu proyecto de fb y en tu proyecto con tus hijos, un saludo.

    • ¡Hola Mariana! Es un gusto enorme leer tus palabras y déjame felicitarte por que ya eres mamá. Mis mejores deseos para que sea una experiencia maravillosa, y estoy segura que ya eres una excelente madre, pues siempre has sido una gran persona. Muchas gracias por tus palabras, te mando un abrazo fuerte y un gran beso.

  3. Mil gracias por tomarme en cuenta Vero. Estoy segura que esta sección será de mi interés. Por lo pronto muchas felicidades por esta carta estoy segura que tu mami disfrutara mucho leerla y tu papá desde donde esté también le encantó. Muy bonita y sentida carta!!!
    Un abrazo.

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