En lo que llevamos de siglo se ha acentuado un fenómeno en las carteleras mundiales un fenómeno que podemos catalogar como “el poder blockbuster”. Desde el primer viernes del año se estrena aunque sea una película cuyo principal objetivo es arrasar en taquilla, es decir, se estrena la película de acción (abarrotada de efectos) de turno. El poder blockbuster en su afán de entretener suele englobar franquicias juveniles (Maze Runner), películas de superhéroes (DC), películas basadas en vídeo juegos (Lara Croft), películas de superhéroes (Marvel) o cualquier película protagonizada por Dwyne “The Rock” Johnson (Jumanji: Bienvenidos a la Jungla) que, en la mayoría de los casos, suelen ser adaptaciones, secuelas o reboots, desplazando las historias originales y/o cualquier otro género que capte en menor grado la atención del público.

En ese modesto número restante de estrenos se ubican las películas de terror, las comedias, las comedias románticas y los dramas. Esos dramas, los que se conocen como dramas adultos durante los noventa se caracterizaron por concienciar y entretener el público a la vez; eran historias crudas, sórdidas pero con la capacidad de capturar el interés de las masas (como Philadelphia, Thelma y Louise, American Beauty) por lo que podían generar cientos de millones en taquilla. En la última década, desde que se ha incrementado el uso y poder de las redes sociales esos dramas adultos se rebautizaron como Oscar bait porque se percibía la sensación de que estas producciones estaban concebidas únicamente para capturar la atención de los premios. Se estrenaban entre octubre y diciembre y en su mayoría estaban protagonizadas por grandes estrellas que el resto del año estaban ocupadas promocionando, precisamente, blockbusters. Y es que el cine social y el cine de entretenimiento se han polarizado a tal punto que ambos géneros parecen incompatibles.

En los últimos años cuando las grandes productoras y distribuidoras (como Warner, Universal Pictures, 20th Century Fox) se han visto cohibidas al momento de apostar por historias originales; ha surgido un nuevo movimiento de compañías independientes, de menor ímpetu económico pero con mayor ganas de apostar por lo nuevo. Es imposible no mencionar a A24 que ha revolucionado el cine desde las bases con títulos tan irreverentes como Swiss Army Man, Moonlight, The Disaster Artist o Lady Bird, títulos que tienen en común la singularidad de sus historias que es sin duda lo que ha conectado con el público hambriento de nuevos relatos, pero también está otra distribuidora aun más nueva: Bleecker Street.

ANDREW KARPEN, LA MENTE DETRAS DEL PROYECTO

Quizás el bajo perfil de esta distribuidora tiene que ver con el hecho de que no es la más moderna o la más innovadora pero, en cierto modo, esas características son sus principales aliadas para conectar con el público. La labor de Bleecker Street recuerda el trabajo de The Weinstein Company en sus inicios así como Focus Features antes de ser adquirido por Universal. Curiosamente el CEO de Bleecker Street, Andrew Karpen, se unió a Focus en 2002, ascendió a presidente en 2006 y se convirtió en co-CEO en 2012. Allí forjó una sólida trayectoria donde se vinculó en la distribución de títulos como Dallas Buyers Club (2013; dir. Jean-Marc Vallee) que consiguió tres premios Oscar (incluidos los triunfos de Matthew McConaghey y Jared Leto) y también otros títulos como Beginners, The Place Beyond The Pines, Moonrise Kingdom, Tinker Tailor Soldier Spy y The Kids Are Alright.

En 2013, Karpen adquirió fama en el Festival de Toronto tras liderar y posteriormente ganar los derechos de Bad Words la opera prima de Jason Bateman. Muchos lamentaron la pérdida de de la película, pero Karpen tiene la experiencia de respaldo y distribución se impuso ante representantes de otras distribuidoras como The Weinstein Company, Sony Pictures Classics, Open Road, Lionsgate/Roadside y A24. Dos años más tardes, en 2015, Karpen regresaría a la ciudad canadiense esta vez secundado por el nombre de la compañía naciente Bleecker Street.

Cuando Universal hizo varios ajustes en Focus Feature y eliminó todas las oficinas de la distribuidora con excepción de la ubicada en Los Angeles, Karpen debía mudarse a la costa oeste de Estados Unidos para conservar su trabajo pero Karpen, establecido en Nueva York optó por quedarse en su estado ya que se sentía más comprometido con el bienestar de su familia (especialmente sus hijos en edad escolar) y optó por renunciar en buenos términos. De allí nació la idea (y oportunidad) de crear su propia distribuidora respaldada económicamente por el fundador de 5-Hour Energy, Manoj Bhargava, cuyo nombre es un guiño a una famosa calle de Manhatan, la ciudad donde se encuentra establecida, en un modesto piso que pasa desapercibido como su propio dueño quien dice “todo debe ser acerca de las películas”.

Tengo muchas ganas de traer el trabajo de grandes cineastas al mercado, y no podría estar más entusiasmado con el lanzamiento de esta nueva compañía en la ciudad de Nueva York” dijo Karpen en una entrevista publicada en Variety. Bleecker comenzó con un plan para lanzar tres o cinco películas por año. Su primera adquisición fue Danny Collins (2015), la película dirigida por Dan Fogelman protagonizada por Al Pacino, Annette Bening, Jennifer Garner, Bobby Cannavale y Christopher Plummer; que consiguió una nominación para Pacino en los Globos de Oro. Karpen cree que es posible combinar el cine artístico con el cine de entretenimiento, una estrategia que alguna vez fue un lugar común pero que no ha estado de moda desde la década de 1990. Eye in the Sky, es precisamente un thriller dotado de ambas características por lo que acaparó el interés del CEO, y le confesó a Gavin Hood, director de la película, que estaba harto de que la gente trazara una línea entre los éxitos de taquilla y las películas de arte.

RECONOCIMIENTOS

Hay evidencia de que la apuesta de Bleecker Street está dando sus frutos. La distribuidora ha conseguido dos nominaciones al Oscar a mejor actor de forma consecutiva, por el trabajo de Bryan Craston en Trumbo y Viggo Mortensen en Captain Fantastic. Ambas películas optaron por el máximo reconocimiento del sindicato de actores como mejor elenco. También exhibieron en cines la producción original de Netflix, Bestias Sin Nación. La primera de estas películas se trata de una biopic, la segunda una propuesta original y transgresora que a la vez conecta con el tono adulto que maneja la distribuidora y la tercera en un drama bélico que llevó a Idris Elba a ganar el premio SAG.

Para 2017, Bleecker Street lanzó seis películas, incluida la aventura de James Gray, The Lost City of Z, la comedia de Stephen Soderbergh, Logan Lucky, el romance de Andy Serkis, Breathe, y The Man Who Invented Christmas de Bharat Nalluri la película sobre Charles Dickens y la creación de su clásico A Christmas Carol, con Dan Stevens como el famoso escritor. “Son uno de los pocos distribuidores que están tratando de hacer y adquirir películas para adultos”, señala Mark Pellington, director de The Last Word, película que adquirió en Sundace en 2017.

En dos años han estrenado diecisiete títulos que suman comedias (Logan Lucky, Elvis & Nixon), comedia dramática (Danny Collins), cine bélico (Megan Leavey), drama judicial (Denial), thriller (Eye in the Sky), dramas existenciales (Paterson); ha colaborado con grandes autores (Stephen Soderbergh, Matt Ross, Sean Ellis, Jim Jarmusch, James Gray); y ha proyectado grandes interpretaciones de actores del nivel de Al Pacino, Helen Mirren, Rachel Weisz, Alan Rickman, Adam Driver, Christopher Plummer y Shirley MacLaine; y sobre todo ha devuelto los dramas adultos a las carteleras puesto que sus estrenos no se limitan a la temporada de premios, van tras la atención del público que está latente todo el año ansioso de buenas historias.

LO PRÓXIMO

Este año Bleecker Street tiene pendiente estrenar Desobediencia, un drama LGTB protagonizado por Rachel Weisz y Rachel McAdams que conquistó el Festival de Toronto el año pasado; On Chesil Beach el primer trabajo de Saoirse Ronan tras el éxito de Lady Bird y McQueen un documental sobre el fallecido diseñador de moda. Tres películas sobre adultos para adultos, ese sector del público que en los últimos años ha sido subestimado pero que nuevamente ha recobrado la atención a través de la labor de Bleecker Street.

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