Amistad

¿Cuándo nació nuestra amistad?

No lo sé exactamente,

tal vez fue en aquella ocasión que extrañé el no verte,

o cuando no necesité palabras para que me comprendieras.

Tal vez cuando fue más fácil

pasar un trago amargo contigo,

o cuando  sin juzgarme ni condicionarme

me ayudaste a pesar de todo.

También entendí que no soy perfecta,

y que no necesito serlo para que me quieras.

Que conoces lo peor y lo mejor de mí,

y con todo ésto, lo único que haces es quererme más…

No recuerdo que fuera una fecha especial en el calendario,

ni que ese día se celebrara algo.

Lo único que sé es que para mí,

desde ese momento la vida me cambió.

Descubrí felicidad gratuita,

entendí la correspondencia espontánea,

aprendí a estar acompañada en silencio

y a sentir tu compañía en espíritu.

Comprendí la libertad del ser humano

y con ella el cariño sincero y desinteresado.

Viví las alegrías más intensas

que solo los detalles diarios pueden ofrecer.

Sé lo que es reir a carcajadas,

con esa risa que limpia tu espíritu

y que te da la fuerza para seguir feliz siempre.

También sé lo que es llorar y desahogarse en tu hombro,

y renacer a la vida con una perspectiva diferente

por el solo hecho de saber que cuento contigo siempre.

Hoy solo quiero decirte que te quiero, que te quiero mucho,

que tu amistad me ha ayudado a encontrar el modo de ser feliz,

que si tú no estuvieras hoy en mi vida,

si no te hubiera conocido,

no podría morirme satisfecha.

Hoy estoy en paz,

agradecida con Dios y con la vida,

contigo por existir,

y por haberme permitido llamarme…tu amiga.

¡Te quiero con todo mi corazón!

Autora Verónica Guerrero H.

4 Comentarios

    • Muchas gracias Itzel, qué bueno que te gustó. Es un detalle para esas personas que comparten su vida con nosotros, sus risas y alegría, y ¿por qué no? También los malos ratos. ¡Un abrazo!

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