Desde los 16 años vivo enamorada, bueno a decir verdad el amor como tal me llegó hasta poco después, diremos que a los 18 para no errar ni hacer cálculos incorrectos, me tomó un tiempo conocerlo. Para mí el amor tiene un sólo nombre y vino en forma de amistad, así es, mi mejor amigo es también el amor de mi vida, mi amor platónico y cualquier otra forma que se les pueda ocurrir. ¿El inconveniente? Pues que Guadalajara y el Estado de México tienen una módica distancia que gracias a eso llamado Internet no se siente tan terrible.

Lo conocí de manera random y es algo que ahora no tiene importancia porque el punto de hoy es compartirles mi experiencia con este asunto del amor a distancia y como pueden hacerlo un poco más llevadero según sea su caso.

Gracias a Glob hoy en día existe el Internet, eso ha facilitado mucho la comunicación entre dos amantes que se encuentran separados por la distancia. Las vídeo llamadas y los mensajes de texto hacen que al menos las palabras y algunas imágenes se plasmen en tu corazón de manera única, es obvio que los besos a la pantalla jamás serán lo mismo que el contacto humano pero vale la pena por mantener vivo algo que sabes en el fondo de tu alma que es verdadero.

Escuchar la voz de esa persona no sólo reconforta sino que mantiene encendido ese algo bonito que sientes, ese algo que recorre tu cuerpo cada vez que le piensas, ese suspiro que sale del alma cuando piensas en él o ves su fotografía; ese algo que cuando sabes que lo verás te hace tachar los días en el calendario como si eso ayudara a que la fecha precisa llegara más pronto.

El amor a distancia a veces se hace pesado

Porque deseas más que otra cosa sostener a esa persona en tus brazos, besar su mejilla y poder compartir físicamente todos esos momentos que has creado en tu mente, pero al menos esos minutos o esas horas que pasan hablando y contando cómo fue su día y haciendo planes valen lo mismo que si estuvieran juntos.

De hecho a mi punto de vista en las relaciones a distancia se da una comunicación mucho más clara y sincera que aquellos que se la pasan pegados 24/7, el tiempo que espero para contarle algo, para verlo sonreír incluso a través de la pantalla, vale la pena. Vale la pena esperar, vale la pena todo por conservar una relación con esa persona especial.

Tal vez piensen que no es lo mismo, porque la distancia y las experiencias que deseamos vivir todavía lo dejan en status de mejor amigo, pero créanme es el hombre que más vale la pena en el universo, él que me hace sonreír, con él que siempre he hablado de casarme y con él que mantego la promesa de hacerlo cuando la distancia se acorte. Pero sobretodo es al que más he amado en toda mi vida (razón por la cual mis parejas siempre se sienten celosas de él). Es igual, hemos vencido la distancia siempre, aunque lo extraño y sí tengo momentos en que quisiera estar con él, que me aconseje y me abrace como sólo él sabe hacerlo, me conformo con esos minutos en que puedo usar Skype y hablar con él.

Los amores a distancia triunfan

Se conservan y logran que el sentimiento se haga mucho más sólido, más fuerte porque lo real ni siquiera varios cientos de kilómetros lo pueden romper. Para muestra mi hermana, cuyo novio estudia en otro estado y se ven cada 15 días. Cada noche hablan y yo nunca había visto una pareja que convirtiera una llamada de unos minutos en toda una cita. Esas conversaciones es algo que muchas parejas que se ven todos los días desearían tener.

Dicen que la distancia es la mayor prueba de amor y para mí, al menos en mi punto de vista, es reto superado. Se puede, con esfuerzo y si el sentimiento es mutuo y verdadero; si existe la confianza y la fidelidad. Se puede si claramente en tu mente y corazón no entra nadie ajeno a esa persona, si la distancia no es para ti sinónimo de olvido. Claro que se puede, claro que vale la pena y claro, en esta vida, todo puede pasar.

No dejes que la distancia mate lo que sienten, si en verdad se aman y luchen contra esos kilómetros que los separan, organícense para poder hacer vídeo llamadas, para enviarse correos. Para oír su voz aunque sea sólo unos minutos, no olvides que por amor todo vale la pena.

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