Catorce largos años han pasado ya desde la primera entrega de Rápido y Furioso. Aquella película con un ínfimo presupuesto para los estándares de Hollywood ($38M de dólares) que trataba acerca de carreras ilegales de autos, tuvo tal popularidad que se convirtió en un clásico instantáneo del cine de acción. Tanto fue el éxito de la misma, que ahora estamos viendo la séptima parte. Pocas sagas se han dado el lujo de llegar a tal cantidad de secuelas, especialmente con el éxito financiero que ésta en particular ha logrado. ¿Cuál ha sido la clave para mantenerse vigentes por todos éstos años? Puede haber varias, entre las cuales están ser sumamente entretenidas sin mayor pretensión, o funcionar a un nivel visceral, buscando siempre elevar al máximo la adrenalina. Pero en especial se conjuntó un reparto que si bien no emplea a grandes actores, si se logró generar entre ellos una química envidiable. No es casualidad que a partir de donde se juntan por primera vez la totalidad de personajes de la saga (Fast Five en 2011), las recaudaciones en taquilla hayan por lo menos duplicado lo que las cintas anteriores habían logrado.

Otro aspecto a resaltar es la evolución que se ha visto a través de estas siete entregas de rápido y furioso, ya que  si bien las primeras películas empezaron como una mirada a la subcultura de autos modificados, carreras ilegales y policías encubiertos y que después se convirtieron en películas del género Heist, ahora han tomado la forma del género de acción/espionaje. Y es que lo que vemos en ésta nueva secuela, bien podría haber salido del guión de Misión Imposible, James Bond o de la continuación de XxX.

La historia de Rápido y Furioso 7

La historia se sitúa unos años después de lo ocurrido en la sexta parte, con un nuevo villano, Deckard Shaw (Jason Statham), buscando vengarse del equipo que dejó en estado de coma a su hermano Owen (Luke Evans), para lo cual, roba la información de las manos del mismísimo agente Hobbs (Dwayne Johnson) para ir de cacería tras cada uno de los miembros del equipo.

Tras asesinar a Han (cerrando finalmente el círculo que empezó con Fast and Furious: Tokyo Drift) y atentar contra Toretto, O’Conner y su familia, el equipo se reúne nuevamente para contraatacar. Es aquí donde aparece un nuevo personaje de operaciones especiales del gobierno, encarnado por el veterano Kurt Russell, quien les ofrece entregarles a Shaw a cambio de que ellos recuperen un artefacto rastreador conocido como ‘el ojo de Dios’, el cual es capaz de localizar a cualquier persona en cualquier lugar en el mundo en cuestión de minutos. Es justo en ésta parte donde la historia toma tintes de Misión Imposible, sólo faltó que el mensaje se autodestruyera en 5 segundos.

A partir de éste punto, vienen las principales secuencias de acción en lugares remotos y exóticos, primero una larga persecución en Azerbaiyán y posteriormente un robo en Abu Dhabi en las Etihad Towers. Ambas secuencias son muy entretenidas y sirven también para las introducción de un segundo villano interpretado por Djimon Hounsou, así como de los expertos en artes marciales Tony Jaa y Ronda Rousey, quienes tienen emocionantes peleas con Paul Walker y Michelle Rodriguez respectivamente.

Una vez recuperado el ojo de Dios, ahora es la oportunidad de Dominic Toretto y el resto del equipo de buscar a Shaw y acabar con la amenaza de una vez por todas, lo cual los lleva nuevamente a la ciudad de Los Angeles, donde todo comenzara tantos años atrás, y en donde se lleva a cabo el último acto de la cinta, también lleno de persecuciones y explosiones, aunque difícilmente puede superar las secuencias anteriores en términos de adrenalina.

Después de catorce años y seis películas, resultaría redundante advertir acerca de lo inverosímil que son las escenas de acción en ésta saga; las leyes de la física dejaron de aplicar desde la primer secuela, y a los personajes principales sólo les faltaría ser a prueba de balas para ser invencibles. Pero finalmente nadie que vaya a ver Rápido y Furioso lo hace buscando escenas creíbles o diálogos profundos, ya todos sabemos que lo que se ofrece aquí es emoción, heroísmo, combates mano a mano y autos a toda velocidad que son incluso capaces de volar. El presupuesto de la cinta fue superior a los $250M de dólares, y en la pantalla se hace notar hasta el último centavo.

El director James Wan no defrauda, y es que siendo su primer película de acción y con un presupuesto de ese tamaño, no podían faltar las dudas, pero queda demostrado que tiene la misma capacidad para emocionarnos aquí que para asustarnos con El Conjuro y otras películas de terror con las que se hizo famoso. Las secuencias de acción están filmadas de forma congruente, alejado de la moda de mover la cámara frenéticamente y sin sentido. Tanto las escenas con los autos, como las peleas, son fáciles de seguir y en todo momento se sabe que está pasando. Por cierto, los combates a mano se han vuelto tan presentes como las persecuciones en autos. Tenemos varios ejemplos y bastante bien manejados, con Tony Jaa haciendo gala de sus movimientos de Muay Thai, así como a Dwayne Johnson recordando su tiempos en la lucha libre, y qué decir de Jason Statham, que siempre ha sido un espectáculo en las artes marciales.

Como lo mencioné al inicio de éste texto, el éxito de éstas películas siempre ha sido la buena relación del reparto en la pantalla. Como en todo buen equipo, cada quien sabe lo que debe hacer y se favorecen sus fortalezas: Tyrese Gibson y Ludacris son el elemento cómico; Michelle Rodriguez y Jordana Brewster representan el interés romántico; Dwayne Johnson es The Rock, punto. Su presencia en pantalla es tan grande como su físico. Y finalmente Vin Diesel y Paul Walker son el corazón del equipo.

Es imposible ver la película y no pensar constantemente en la trágica e irónica muerte de Walker hace poco más de un año en un accidente automovilístico. De por sí ya el guión planteaba un posible retiro de su personaje, ahora no quedó más remedio que hacerlo, y he de decir que se logró con muy buen gusto, rindiendo un pequeño homenaje al final de la película, dándole la oportunidad a los actores/personajes de despedirse de él. No sé si ésta entrega será la última de la serie, hay mucho dinero de por medio, por lo que me cuesta trabajo pensar que así será, pero en caso de que haya más, definitivamente no será lo mismo. No creo que el éxito de Rápido y Furioso se hubiera logrado sin él, así como también él careció de éxito fuera de éstas películas. Siempre serán sinónimo uno del otro, por lo que no deja de ser emotivo su adiós definitivo de las pantallas, disfrutando y sonriendo en su última carrera.

Ficha Técnica de Rápido y Furioso 7.

  • Título Original: Furious 7
  • Director: James Wan
  • Guión: Chris Morgan, Gary Scott Thompson
  • Fotografía: Marc Spicer, Stephen F. Windon
  • Música: Brian Tyler
  • Actuaciones: Vin Diesel, Paul Walker, Jason Statham, Kurt Russell, Michelle Rodriguez, Jordana Brewster, Tyrese Gibson, Ludacris, Dwayne Johnson, Lucas Black, Nathalie Emmanuel, Tony Jaa Ronda Rousey, Djimon Hounsou
  • Trailer oficial

Tributo a Paul Walker – Rápido y Furioso 7

2 Comentarios

  1. La película es para un día simple, sin pretensiones filosóficas ni tramas profundas, Rápido y Furioso 7 es una buena opción. Hay demasiadas cosas imposibles: los desafíos impactantes que Dwayne “The Rock” Johnson y Vin Disel “Toreto” (parecen inmortales) superan sin esfuerzo, autos voladores, improbabilidades por doquier, proezas fisicas sobrehumanas, y bolazos hipercafeinados, sólo que Mister Wan se da el lujo de filmarlo como los dioses y por ello terminamos aplaudiéndolo. En conclusión, es espectacular, entretenida y hueca. El argumento se chafa por todos lados, pero todo es tan cool – desde los personajes hasta los autos – que es posible perdonarle todo.

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