Algo de ti y de tu forma de ver la vida me está llamando, creo que empiezas a despertar sensaciones que creí olvidadas hace tiempo y eso… me hace bien. Me hace bien tu mirada, tu forma de acercarte, tu decisión y esa pasión con la que hablas y debo aceptar que empiezas a gustarme, más de lo que estoy dispuesta a admitir.

No creas, es que conmigo nada es fácil, me complico. Soy tan drama queen, intenseo muchas veces y la mayoría del tiempo hablo sin parar y casi nunca sé realmente que decir. Me ilusiono, a veces creo que vivo más en mis novelas que en la realidad; me apasiono en niveles extraordinarios y entrego todo sin pensar demasiado lo que pueda pasar. Y yo no sé si puedes lidiar con eso.

Lo siento, vivo mi ying y mi yang de forma total. Soy de esas mujeres que pintan millones de estrellas en el cielo y escriben cartas de amor, de esas que demuestran todo en acciones y detalles, de las que llaman sólo porque si, se desviven en un abrazo y dan el alma en cada beso.

Es cierto, he perdido practica, he saltado de un amor a otro porque mi corazón de condominio me pide ser enamoradiza. Contigo no es así, me estoy dando tiempo pero ¿qué hago si mis emociones de confunden todas cada vez que te ven, te piensan o te escuchan? Es mi eterna montaña rusa, mi gusto por complicarme y mi miedo de no aceptar que quiero quererte.

Hoy sólo sé que disfruto tu compañía, que provocas mi sonrisa, que provocas torbellinos en mi interior. Que muero cuando te tengo cerca, que haces que salga mi risa nerviosa y me cosquille el cuerpo porque quiero que me sostengas en tus brazos, que me rodees y no me dejes ir.

No sé, me gustas, tanto que podría dejarte todos los panditas rojos de la bolsa, que podría dejarte ganar en las discusiones; me gustas tanto que empiezo a escribir tu nombre en las libretas, tanto que no le contaré a nadie de esto, esto será mi secreto.

1 Comentario

Comenta en el recuadro