Pareciera el argumento de una de tantas películas de acción donde las persecuciones, balaceras, una ciudad incendiada y el que un helicóptero sea derribado. Pero no es así, esto está ocurriendo en el país ahora. Los casos de Reynosa y Guadalajara desafortunadamente no son excepciones, de hecho (y lamentablemente) los medio oficialistas no pudieron ocultarlos debido a la magnitud de los hechos.

La seguridad de los mexicanos hoy está en el aire. El sexenio anterior se implementó una política de combate a la delincuencia organizada que desoyó las voces de expertos en la materia y empecinadamente prolongó hasta el final sin importar las bajas, desapariciones y desplazamiento de civiles (porque el fuego entre delincuentes y fuerzas del orden no distingue bandos).

Además hay que sumarle a esto todas las violaciones a los derechos humanos que fueron (y siguen siendo) cometidas por el Ejército y la Policía Federal en contra de la población en general. Mismas que han sido documentadas por diferentes ONGs y presentadas ante diferentes órganos defensores de los derechos humanos dentro y fuera del país.

Pero la deuda que el gobierno anterior tiene con la más elemental justicia no sólo sigue ahí, el actual gobierno federal sigue sumando victimas a delitos como desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.

Tamaulipas y Jalisco son sólo los casos más recientes. Michoacán, Guerrero, Coahuila, Sinaloa, Chihuahua, Veracruz (aunque no le guste al gobernador Duarte que se lo digan) y un largo etcétera, siguen envueltos en esa espiral de violencia encarnizada que sigue permeando en la sociedad.

El problema no es solamente el narcotráfico, de hecho este es el síntoma. Veamos al país como un todo, olvidémonos de la delincuencia y la violencia.

México como miembro de la OCDE tiene uno de los salarios más bajos de la organización; y no tan sólo eso, el mexicano promedio debe trabajar el doble de horas por año que un trabajador holandés (por ejemplo) para percibir ese magro ingreso.

El salario mínimo en el país es insuficiente para adquirir la canasta básica, entiéndase: no alcanza para cubrir las necesidades de alimentación, salud, vestido, vivienda, transporte y educación. La teoría de los salarios dice que estos deben ser justos y suficientes, y que además de las necesidades ya mencionadas debe de permitir un excedente para el ahorro y el recreo. ¿Tu sueldo te permite esto?

México es un país de bajos ingresos y muchos impuestos

Mismos que recaen en el grueso de la población y otorga beneficios fiscales a un reducido número de empresarios. La carga impositiva debería ser igual para todos, es decir que el mismo porcentaje que pagan las mayorías empobrecidas lo paguen esa mayoría que se ha beneficiado de las políticas fiscales del neoliberalismo que se han implementado desde la “tecnocracia neoliberal” que gobierna el país desde hace varias décadas.

Incluso, en un clamor de justicia el que paguen más los que más tiene no suena tan descabellado hoy día.

Los mexicanos hemos demostrado que no tenemos inconveniente en seguir pagando impuestos, pero estamos hartos de ver que estos no trabajen:

  • La vivienda de interés social es infrahumana, de mala calidad, espacios reducidos y sobretodo sobrevaluada.
  • Los servicios públicos de salud son insuficientes y tenemos que lidiar todos los días con el desabasto de medicamentos, equipos y personal.
  • La educación del mexicano es deficiente, de mala calidad, entorpecida por la burocracia y el sindicalismo. Pareciera que las instituciones educativas no tienen como finalidad generar pensamiento, sino preparar a los futuros obreros de las maquiladoras trasnacionales.
  • En el mismo sentido la educación superior publica en México ha sido duramente golpeada en los últimos tres sexenios, pareciera que se pretende delegar ésta a los particulares (que estudie el que pueda pagar) mientras que la apuesta por la educación tecnológica fast-track recibe más apoyos, nuevamente, más carne de maquila, menos gente que piense.
  • Servicios como agua, electricidad, autopistas, alumbrado público, pavimentación, drenaje, entre otros ¿te dejan satisfecho?
  • El abandono sistemático del campo tiene a México al borde de una crisis alimentaria, importamos ahora alimentos que antes producíamos.
  • De las diferentes organizaciones policíacas

Todo lo anterior ha generado el fenómeno migratorio y ha sido caldo de cultivo para el narco.

¿Qué prefiere un joven que a los 18 años ve truncadas sus posibilidades de educación superior? ¿Ganar $3200 netos mensuales trabajando de 8 a 12 horas diarias de lunes a domingo o “jalar” con el narco que le pagará el doble, le exigirá la mitad del tiempo y que le dará un vehículo, un radio y un arma?

El argumento de la educación en casa y de los valores vendría al caso pero ante la realidad, ante la extrema necesidad, ante el hambre y la ignorancia los valores en lo inmediato pasan a segundo plano.

Nos han querido vender la idea del cambio: “el cambio comienza con uno mismo”. Pero ¿De qué sirve ese cambio personal en ese sentido moral si como individuo lo mismo te asaltan o quedas en medio de una balacera sin siquiera fomentar esa violencia? No eres parte del problema, pero estas en medio. Esta idea, sin embargo le viene como anillo al dedo a los gobiernos (federales, estatales y locales) pues les descarga de su único compromiso: trabajar para ti.

Les viene como anillo al dedo porque son ineficientes, corruptos y mentirosos. Les viene como anillo al dedo porque siempre quedan los mismos círculos de poder con diferentes siglas. Les viene como anillo al dedo porque ellos se llenan los bolsillos mientras tú no completas para el gasto.

Muchos de nosotros nos definimos como “apolíticos” o “apartidistas” pero al vivir en esta sociedad la política no te es ajena, precisamente porque las decisiones de los tres niveles de gobierno, porque las leyes que emitan las cámaras y la actuación del poder judicial van a influir en tu día a día, en tus necesidades y el cómo las cubres.

Es tiempo de sacudirse la apatía, de ser participativo, de señalar las deficiencias, los errores, las omisiones de quienes nos gobiernan, es tiempo de proponer cambios, reformas, de exigir resultados.

Las redes sociales son un instrumento poderosísimo contra el abuso y las injusticias porque tiene un impacto inmediato y se puede documentar el día a día ¡Úsalas!

Organízate, propón, manifiéstate, es tu derecho y a estas alturas del partido es una obligación. Infórmate, comparte esa información, no te conformes con lo que dice el televisor, mereces información que te ayude a formar un criterio.

Pero sobre todo, en esta elección intermedia: Vota.

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Hoy la cámara de diputados está distribuida de la siguiente manera: PRI 43%, PAN 23% y PRD 20%. Sólo el 14% de nuestros representantes son de partidos minoritarios y/o sin militancia partidista. Si consideras que en las reformas impulsadas este sexenio los tres partidos grandes votaron en el mismo sentido ¡El gobierno federal tiene carro completo!

Por eso la impunidad, por eso la corrupción, por eso ves que una minoría se hace cada vez más rica y a ti te cuesta más todo. Trabajas más y tienes menos. ¿No crees que es tiempo de ponerles un freno? ¡Es urgente cambiar la conformación de la cámara! ¡Vota! ¡Pero no votes por los mismos! Aplica el #VotoDeCastigo

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