Entierro

Te fuiste corriendo en el viento

de donde tal vez nunca debiste salir

desapareciste entre la luna de marzo,

entre susurros del ir y venir.

¿Cómo explicarte que hoy se acabó todo?

Que lo poco que de pie quedaba

se lo tragó tu mirada,

mientras tu ansiedad lo asfixiaba.

Impotentes trataban de defenderse

mis sentimientos y mis recuerdos,

pero tú, sin piedad proseguías

arrancándoles el aliento,

con cada palabra que pronunciabas,

con cada beso que nos unía,

con cada caricia que de tus manos, mi cuerpo recorría…

Tu boca fue la asesina,

ella sola dio el tiro de gracia,

mi corazón triste, colapsaba,

mientras tus labios aún me besaban.

Tus manos fueron la tumba

y tus ojos, las veladoras.

Hoy, ha muerto algo grande,

ya mi alma está de luto,

vienen los dolientes al entierro

y entonces el último adiós será dado.

Mi corazón has dejado libre,

mi mente ya está desierta,

mi alma aún está limpia,

y el libro por fin se ha cerrado.

Autora Verónica Guerrero H.

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