Siéntate, déjame contarte el porqué estas hoy aquí. Estuve pensando las cosas, recordé cuando te dije que tú eras mi mejor historia y que siempre sería así. Quiero pedirte perdón por mentirte de esa manera. Yo sé que no te importa pero es necesario para liberarme de ti, de todo.

Resulta que ahora que te veo de frente se que hubo cosas que quedaron inconclusas, letras, palabras, frases que nunca terminé de escribir y sin embargo pasé la hoja con espacios en blanco. Forma parte de un pasado que no quiero repetir; una vez que el capitulo está cerrado no vale la pena regresar o no sabría que dice más adelante ni cómo termina la historia.

Disfruté cada uno de los párrafos, éramos casi poesía; una novela romántica de esas que sabes que secretamente me encanta leer. Gracias por enseñarme a escribir del amor, de la pasión, del odio, del desengaño. Gracias por haber sido protagonista de un capítulo intenso lleno de esperanza y desilusión. Por enseñarme que había más ímpetu en mí del que quería reconocer.

Ahora voy a pasar la página porque este libro tiene más hojas en blanco esperando con ansías ser llenadas. Siento que ya no tenemos nada que ofrecernos que no sea un adiós. Borremos dos de los puntos suspensivos e imaginemos un final. El final que necesitamos para continuar cada quien en un relato distinto, pues así de la nada nos dejamos de querer.

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