Las críticas de películas, series de televisión o cualquier cosa en general son subjetivas. Después de todo, los críticos (o aficionados) solo dan su opinión respecto a un trabajo en concreto, algunas se afianzan en más conocimientos técnicos que otras pero siguen siendo opiniones personales. Por una persona a quien no le guste una película habrán tres a quienes sí y viceversa y de acuerdo a su percepción ese espectador, fanático o crítico dirá si la película es buena o mala. Hace diez años se estrenó una de esas películas que de vez en cuando divide a la crítica y el público, una de esas películas que a pesar de generar un tomate podrido en Rotten Tomatoes, de conseguir solo adjetivos aberrantes por parte de “la prensa especializada”, logran recaudar cientos de millones de dólares en todo el mundo. Y cuando una película como Crepúsculo (2008, Dir. Catherine Hardwicke), destrozada por la crítica, burlada por un sector del público de forma despectiva, es capaz de generar más de quinientos millones de dólares y consolidar un fandom que hoy sigue intacto, algo bueno tuvo que haber hecho pero ¿qué?

Es conocido que Crepúsculo es la adaptación cinematográfica de la novela del mismo nombre, escrita por Stephenie Meyer y publicada en 2005, que dio inicio a una tetralogía y aun fenómeno aun más grande que se inició en 2008 cuando se estrenó la película. Después de mudarse a la pequeña y deprimente ciudad de Forks, Washington, Bella Swan, una protagonista sin demasiadas pretensiones, conoce a un clan de vampiros y una manada de hombres lobos (aunque están más presentes en los libros posteriores) y se enamoran de “el más guapo de todos” y casualmente el único soltero del grupo. De repente, y sin ninguna acción directa, Bella se convierte en la persona más importante que jamás haya existido y todo el destino de los vampiros reposa sobre sus hombros caídos. Una premisa bastante insulsa que no ofrece más de lo que nos deja saber y que además tiene bastante fallos no sólo de narrativa sino de factores sociales. ¿Romantiza las relaciones de manipulación y la dinámica de poder desequilibrada? Absolutamente. Es extraordinariamente problemática y en ocasiones tóxicas. Las pocas relaciones aparentemente saludables que ocurren a lo largo de la serie son casi exclusivamente entre personajes secundarios. Y ese es probablemente uno de los problemas de la película, la aventura que rodea a los protagonistas son más interesantes que ellos mismos quienes no dejan de ser un puñado de estereotipos: la chica tímida, introspectiva, seducida por el misterio; el chico callado, atractivo y sí; misterioso; pero da la casualidad que lo que Bella y Edward proyectaban era lo que millones de adolescentes deseaban.

Nos guste o no, todos nos hemos sentido fuera de lugar. Todos nos hemos sentido excluidos o incómodos al menos una vez, sobre todo en la adolescencia. Es decir, todos nos hemos sentido como Bella Swan en un momento u otro. Su falta casi total de definir rasgos de carácter hace que sea fácil proyectar nuestros propios pensamientos, esperanzas y miedos sobre ella. Todos queremos ser parte de algo más grande y más importante que nosotros mismos y sentir cosas que son demasiado intensas para que los simples mortales las comprendan. Twilight no se parecía en nada a lo que cualquier chica (o chico) podría experimentar jamás en el instituto. Crepúsculo convertía directamente a Gossip Girl y High School Musical (los otros dos fenómenos juveniles de la época) en historias terrenales y aunque suene ridículo, ese toque de fantasía, claramente imposible, era interpretado como una historia aspiracional. Cada problema era la vida o la muerte, cada emoción se sentía en los extremos. Necesitamos examinar la idea de que solo porque algo es popular entre las adolescentes, inherentemente no tiene ningún valor cultural. Sí, es melodramático y cursi y se toma demasiado en serio. ¿Sabes qué más se ajusta a esa descripción? Todos los adolescentes.

Desde su estreno y curiosamente es una crítica que se ha acentuado con los años, Twilight ha sido acusada de hacer que el abuso parezca romántico o la sumisión y la dependencia. Pero esto no debería ser meramente malo, el público adolescente especialmente el femenino suele ser calificado como manipulable e infantil pero cualquier ser pensante puede modelar la idea del comportamiento romántico sobre las tendencias de acosador de Edward Cullen y la total pasividad de Bella en su relación. De hecho, y hablo desde mi punto de vista, que hace diez año era una de esas adolescentes, sirvió como un ejemplo de cómo no comportarse en una relación, y puede conducir a una conversación importante sobre el consentimiento y la manipulación. Además, hay que tener presente que la directora, autora, guionista y protagonista de Crepúsculo son todas mujeres. Las películas y la saga fueron creados y comercializados específicamente por mujeres, y fue consumido de manera abrumadora por mujeres. Twilight es una historia para mujeres y honestamente el hecho de que sea una historia de mujeres no la convierte en una historia feminista. En efecto Twilight no es “feminista” pero si que alimentó el empotramiento femenino, las proyecciones de la película en cines eran muy concurridas, el público mayormente conformado por chicas y mujeres (y algún padre o novio descontento), fue poderoso, permitió evidenciar que las mujeres (incluyendo adolescentes y jóvenes) son lo suficientemente capaces de decidir lo que quieren ver.

Por supuesto la público alrededor de la película no dejó cabo sueltos. En primer lugar Kristen Stewart y Robert Pattinson (también conocidos como K-Stew y R-Patz para entonces) fueron el foco de los medios y por ende de la fanaticada. El amor de Bella y Edward fue tan grande que nos dio a Robsten, una versión para adolescente de Brangelina (Brad Pitt y Angelina Jolie) solo comparable con Zanessa (Zac Efron y Vanessa Hudgens). Tenían la combinación perfecta de juventud, belleza, talento y emanaban esa aura de despreocupación que les llevó a ser calificados como los Johnny Depp y Winona Ryder de la década. También hicieron de los vampiros un fenómeno global que superó a la breve fiebre causada por Dracula de Ban Strocker o Entrevista con el Vampiro que además dio inicio a otros fenómenos del género como True Blood y The Vampire Diaries. También es cierto que el precio de devolver el interés en el género fue, como apuntan algunas, ridiculizar la imagen intimidante que durante años caracterizaron a esta criatura siendo el mayor atractivo para el público, gracias a decisiones creativas como brillar a la luz del sol. Y el éxito, interpretado económicamente, permitió el crecimiento de Summit Entertainment una productora que confió en la historia (luego de que Paramount la rechazara) y demostró que las películas no necesitan un gran presupuesto y grandes estrellas para causar un gran impacto, que después de todo, ya sea buena o mala, la verdadera protagonista debe ser la historia.

Twilight depende de un guión involuntariamente hilarante y abusa de escenas sobreactuadas, precisamente porque la historia puede tornarse absurda. No es una película perfecta, está lejos de serlo pero eso no impidió que un público la disfrutara y la celebrara con todos sus defectos. El hecho de que Crepúsculo aprovechó la esencia de la experiencia adolescente de una manera que trajo felicidad a tanta gente es algo que importa, porque incluso si la historia es brillante o tonta, la alegría resultante no es algo que debe tomarse a la ligera. Crepúsculo fue importante porque a las adolescentes les encantó, de la manera en que solo las adolescentes pueden adorar algo: incondicional e irrevocablemente.

Comentarios

Ingresa tu comentario!
Por favor ingresa tu nombre