La Frontera
Lento, abro los ojos. Intento reconocer el lugar, siento los labios resecos, partidos y con algunas grietas que duelen al querer moverlos, baja la resequedad a mi garganta. El reloj sigue su curso y yo me detengo en sus manecillas; ahora el cielo es azul índigo, profundamente obscuro con luces plateadas que dan chispas … Leer más