¿Nunca les ha pasado que de momento creemos que podemos hacer todo lo que queremos y al final del día terminan cansados y dándole vueltas a todos los pendientes que hemos contraído?

Esta semana en particular me siento cansado, he tenido migraña, alergia y para colmo se me cayó el empaste de una muela que me regala unas dolencias increíbles.

Mi semana ha ido así: Soy empleado en una empresa del sector servicios, atendemos directamente a clientes, esta semana fue especialmente ocupada, al mismo tiempo produzco un programa de radio en el que soy comentarista y la preproducción me ocupa una parte significativa del día y además hago locución en un segundo programa. También colaboro con un centro cultural independiente, me hago cargo de la administración de redes sociales y ayudo en general con las labores de lugar donde tenemos tres eventos públicos por semana (además de cursos, talleres y diplomados). Como también he participado en algunos círculos de creación literaria locales y se me ubica como “escritor” (mote que no me molesta, pero siento que me queda grande aún)por lo que un café me pide ayuda para organizar una lectura el próximo mes y ahí ando buscando escritores de la ciudad que quieran participar (y tengo que escribir mi texto para ese evento)… a parte estoy trabajando en un proyecto de novela, escribo mi blog personal, y en este momento estoy tecleando mi artículo para neostuff.

A eso súmenle el convivir con compañeros de trabajo y amigos (mi familia vive en otra ciudad), llevar más o menos el orden y la limpieza de mi departamento, hacer despensa, pagar muy apenas las cuentas y el veterinario de mi gato, buscar tiempo para ver a esa persona especial y buscar un trabajo mejor pagado (que todos aspiramos  tener). ¡Y todavía quiero regresar al gimnasio!

Muchos podrían pensar que soy una persona muy dinámica, que tengo mucha energía, pero lo cierto es que estoy hecho una piltrafa, que me duele todo, y que en promedio duermo cuatro horas al día.

Tampoco pretendo ocupar a los lectores como paño de lágrimas, ni tomar poses estoicas, simplemente quiero reflexionar e invitarlos a hacerlo, ¿Por qué demonios nos cuesta trabajo decir “no”? ¿Por qué a veces nos comprometemos a algo que no sabemos a ciencia cierta si podremos sacar adelante?

O ¿por qué aferrarse a hacer “trabajo creativo” y no resignarse a un horario de oficina? ¿Por qué no ser simplemente una persona que sale del trabajo, se toma un par de cervezas y se aplasta frente al televisor a ver un partido de su deporte favorito?

Y ojo, no digo que lo anterior sea negativo, pero no me imagino un modus vivendi tan primal.

A final de cuentas con todo y migrañas, alergias, cansancio, insomnio y la bancarrota, no cambiaría por nada las lecturas, el intercambio de información, el comunicar, el expresarme creativamente. Sólo creo que necesito frenarme un poco, delegar lo que sea posible y aprender a decir que no cuando sienta que lo que viene rebasa mis fuerzas ¿y tú?

¿Que hacemos en un centro cultural independiente? https://www.facebook.com/centroalaken?fref=ts

La imagen es de http://www.learn-how-to-do-it.com/images/people-man-stress-Fotolia_8150434_XS.jpg

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

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