“Son esclavos los ciudadanos de Utopía convictos de un gran crimen. Y más frecuentemente, los ciudadanos extranjeros convictos de crimen y condenados a muerte. Esta categoría de esclavos es muy frecuente. Los traen en gran número, a veces adquiridos a un precio vil, y más frecuentemente, por nada. Están sometidos a trabajos forzados y llevan cadenas. Tratan a sus conciudadanos con más rigor que a los extranjeros. Los consideran como casos tanto más lamentables y más dignos de castigo, cuanto que recibieron una educación moral más esmerada, no habiendo sido capaces de resistir al crimen.”

Si pudiese utilizar la a veces tan chocante frase “estaba muy adelantado de su época” para describir al autor de obra alguna, sería el referirme a Tomás Moro con “Utopía” una de las contadas situaciones. Casi sin lugar a dudas fue este Santo uno de esos pensadores que se aventuraron lo suficiente como para plasmar una filosofía que uno no imaginaría concebible bajo el contexto (o quizá, para nosotros, el supuesto contexto) de su época.

En Utopía se plantea un orden social “perfecto”; si bien, tal cuestión no es difícil imaginar hubiese sido planteada con mucha anterioridad a la vida de Tomás Moro (1478-1535), cabe destacar los problemas que Moro sabía aquejarían a la sociedad en un futuro algo distante para ese entonces.

Inclusive sin tomar en cuenta el contexto, la obra conserva genialidad; aun cuando parece no ser adecuado a nuestra actualidad, no deja de ser un clásico, tanto para la literatura como para la filosofía que terminó a desembocar en la conformación de las ciencias sociales, o al menos fue precursora de tales.

No es un título difícil de encontrar; al igual que casi cualquier clásico, basta ‘Googlear’ el título para encontrar la obra de manera gratuita y en distintos idiomas.

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