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A principios de la semana pasada los medios difundieron con lujo de detalle que el presidente de México, Enrique Peña Nieto fue sometido a una operación quirúrgica, exitosa, y cuya convalecencia ameritaría que el mandatario redujera sus actividades a reuniones privadas.

Curiosamente la noticia se da justo cuando en el Diario Oficial del Federación se hace público el decreto por el que el 60% de las operaciones del complejo petroquímico “Pajaritos” pasarían al control de una empresa privada y sólo un día antes de que se exonerara de los cargos de enriquecimiento ilícito a Raúl Salinas de Gortari, el llamado “hermano incómodo” del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

¿Coincidencia? No lo creo. El gris y perpetuo ex precandidato presidencial panista Santiago Creel acuñó el término “sospechosismo” para referirse al hecho de que algunas personas ven en los actos de los servidores públicos intenciones ocultas. Me permitiré la licencia de ser “sospechosista”.

Peña Nieto y su equipo, desde su candidatura, han mantenido en doble discurso referente a PEMEX, uno, frente a los medio nacionales donde habla de la no privatización de la petrolera; y otro frente a los medios extranjeros donde habla de incrementar la inversión privada en la para estatal. PEMEX financieramente no se encuentra en su mejor momento, es un hecho, y la necesidad de capital operativo es innegable, sin embargo, existe una apatía sistemática en esta administración (y en las anteriores) por tomar el toro por los cuernos y depurar la estructura de PEMEX, acabar con la corrupción del sindicato (¿Pero cómo si Romero Deschamps es senador del partido gobernante?) y reestructurar administrativamente a la empresa. La inversión privada en PEMEX es permitida y regulada a través de la subcontratación, sin embargo al entregar el control de “Pajaritos” a Mexchem, se pasa por alto el marco normativo y eso es algo por lo que el señor presidente debe dar la cara.

En el caso de Salinas de Gortari, donde un juez reconoce que el “hermano incómodo” sí se enriqueció de manera desproporcional a sus ingresos y donde argumenta que no existen elementos probatorios para demostrar que esos ingresos son realmente ilícitos resulta risible, es increíble que a estas altura del partido nos sigan tratando como párvulos y que pretendan que nosotros les compraremos la pantomima. Nuevamente me viene el “sospechosismo”; ¿Qué le debe el presidente Peña Nieto a los Salinas para que pueden salir bien librados de estos procesos judiciales? ¿Es el grupo Atlacomulto acaso el coto de poder perpetuo del expresidente Carlos Salinas?

Raúl Salinas de Gortari recupera miles de millones de pesos en cuentas bancarias y bienes inmuebles; Carlos Romero Deschamps sigue en su curul, dirige el mastodóntico sindicato de PEMEX y viajando en vuelos privados, su hijo manejando un Ferrari por Miami; ¿y nosotros los mexicanos? Pagándoles porque ellos sí pudieron encumbrarse en la cima del poder.

Que conveniente resulta, señor presidente, no poder hablar cuando los tiempos demandan lo contrario.

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

2 Comentarios

  1. muy bueno,ojala y los pseudo periodistas de las cadenas televisivas tuvieran la verguenza profesional de cuando menos cuestionar los actos de nuestros gobernantes,pero esta bien,eso y mas nos merecemos por (pennnsantes) y permitir que nuestro patrimonio sea vendido,y por permitir callados que nuestros gobernantes se despachen a lo grande

  2. Claro pues como dice el refrán estos ‘no dan paso sin huarache’ todo lo planean muy bien para distraer la atención de la gente y evitar dar explicaciones por sus maniobras que responden a oscuros intereses. Saludos.

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