Así que, llega el hermoso momento de la vida en que volteas a tu alrededor desde tu mundo de #SoySola para toparte con parejas enamoradas, casadas, comprometidas y te invitan a mil bodas, bautizos y eventos que te recuerdan que ERES MUY PINKY SOLA. Las cenas con amigas se convierten en cenas de pareja, de repente eres la tía solterona que cuida a los sobrinos y decides remediarlo agarrándote del primero que pasa y te da el sí.

¿Qué significa mi peor es nada?

Un noviazgo “peor es nada” es como obligarte a tomar ese jarabe que sabe horrible sólo porque la gente dice que te va a hacer bien incluso si no ha sido recetado con un médico. Peor es nada es como querer comprar una casa en la playa teniendo todo el dinero pero acabar en una en medio de la nada solo porque era la que estaba disponible.

Cómo saber si mi relación es peor es nada

Después de haber cometido el error garrafal de subirte al primer barco que salio del puerto, te das cuenta que simplemente no sientes nada por él, que hay peleas, roces, más cosas que te sacan de quicio que momentos felices pero no quieres llegar a los 30 y ser sola o te da miedo dejarlo y que no pase otro tren por tu estación.

Puede que no sea así, simplemente quizá llevas años con él y crees que es “mejor malo por conocido que bueno por conocer” o te has acostumbrado a sus manías y no quieres tomarte de nuevo otros 3 años en conocer a alguien más. Al fin y al cabo están estables, te sientes segura y mejor aburrida y segura, a sola y deprimida. Eso se llama MIEDO A ESTAR SOLO.

Y claro hay un abismo infinito a estar con alguien por amor a estar con alguien por costumbre, y es una diferencia como de mil años luz. La costumbre te lleva a estar ahí por comodidad, porque no conoces nada mejor, nada diferente y ambos ya están atados y con miedo de salir de la burbuja y conocer el mundo. Miedo a soltar la mano de quien ya “se acoplo” a ti y enfrentarte solo a los retos de la vida; y créeme, no hay nada más dañino y tóxico que eso, es una muerte lenta que te lleva a la dependencia y a la sensación de inutilidad. Ese sentimiento de sentirte incapaz si no estás con esa persona, derivando a una sensación de muerte si llegará a faltarte, pues temes que te abandone por no resignarte a la idea de la ruptura aunque sabes que ya no dan para más.

¿Por qué nos aferramos con uñas y dientes a lo que a todas luces no nos hace bien?

Pues Angélica María nos diría que “POR COBARDÍA”, existen muchas razones por las que no nos atrevemos a emprender el vuelo en soledad. Y vamos a analizarlas despacio:

  • 1. Sociedad: Claro, la sociedad exige que a cierta edad ya tengas una pareja formal. Están esas reuniones y escuchas “¿Y cómo te va el amor?” o “¿Y el novio para cuando?”. Como si tu último tren estuviera por partir o ya te estuvieras secando por dentro y ya hubieran visto tu futuro en la bola de cristal donde mueres vieja, sola y rodeada de gatos. Es aún peor cuando tus amigos o primos de tu edad empiezan a casarse y preguntan “¿Y tú para cuando?” es como si un reloj sonará cerca de tu oído y te hace sentir incomodo y raro. Además de la pregunta “¿Y por qué no tienes novio?” y bueno ¿qué quieren? ¿Qué vayas a la tienda por uno? O simplemente te da flojera explicar que estás cómoda así, no es regla o protocolo que a cierta edad debas tener planes de formar una familia o sea obligatorio tener pareja, no necesitas citas a ciegas porque no se trata de tener novio para quitarte al mundo de encima.
  • 2.- Miedo a la soledad: El miedo es el peor consejero, primero que nada debes identificar ¿a qué es a lo que realmente le tienes miedo? ¿A estar sola? ¿A no encontrar alguien que llene tus expectativas? ¿A empezar de nuevo? ¿A no encontrar alguien que te guste? ¿A lo que vas a sentir si él consigue otra? ¿A no volver a saber de él? No dejes que las dudas rijan tu vida, si él consigue otra tú también lo harás, no es la última soda del desierto y ambos merecen ser felices y si ya no es juntos por lo menos libérense para buscar su felicidad.
  • 3.- Dependencia: Seguramente algo hubo bueno para que se enamoraran pero si como Jose Jose nos dice “el amor acaba” debemos aprender a soltar. Entiendo que el amor funge como droga ya que hace que el cerebro tenga la misma función que la cocaína y por tanto crea dependencia hacia la persona, pero tal como las drogas, esto no es sano. Este efecto hace que veas a tu pareja “perfecto” y lo idealices, te haces adicto a su presencia y por eso es tan difícil dejarlo pero pues como cualquier droga, tras el efecto de abstinencia podrás recuperar tu buena salud.
  • 4.- Llenar vacíos:  Si tenemos tantas quejas de nuestra pareja ¿por qué seguimos ahí? Lo que realmente buscamos es llenar el vació que se encuentra en nosotros mismos y pues es algo que la otra persona NO PUEDE LLENAR. Lo único que estás haciendo es proyectar estas faltas en el otro, quieres que esa persona te de todo lo que sientes que te hace falta y yo te pregunto ¿si no puedes amarte a ti mismo tal cual eres, cómo pretendes que los demás te amen? Muchos creen que la soledad lleva a una persona a ser alguien triste y con vacío emocional, pero esto no es necesariamente así uno debe ser capaz de ser feliz consigo mismo. Una persona debe sentirse plena y feliz de manera individual para poder ofrecer a alguien más compañía. Alguien deprimido jamás será buen compañero así que PRIMERO SE FELIZ TÚ Y LUEGO BUSCA SER FELIZ CON ALGUIEN MÁS.
  • 5.- Costumbre: Dice la canción “No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor” y es cierto. Después de haber pasado mucho tiempo con alguien y conocerlo “de pies a cabeza”, sabes cuando está feliz, enfadado, como se pone cuando tiene hambre y cuando es momento de dormir porque está cansado. Ya perteneces a su familia y a su grupo de amigos y es difícil romper con eso, es complicado porque en realidad estás enamorada… de todo lo que rodea a la persona, es decir, amas todo lo que conlleva estar con ella. Amas la rutina, amas tener con quien ir a los eventos sociales, amas las reuniones familiares, amas al grupo de amigos al que perteneces, más no lo amas a él. Tienes más miedo de perder tu seguridad y enfrentarte a la perdida de todas esas personas que ya forman parte de tu vida. Temes el duelo global y por eso muchas veces te autoengañas pensando que la mala racha va a pasar y que estás con la persona que amas y te conviene. OLVIDA LAS JUSTIFICACIONES, NO PUEDES OBLIGARTE A SENTIR ALGO QUE YA NO ESTÁ AHÍ. 

Si ya reflexionaste y te has dado cuenta que tu relación ya no da para más o que estás con alguien solamente para no estar “solo con tu soledad” déjame decirte que MERECES ALGO MÁS QUE ESO. Piénsalo así, sabes que mereces ser feliz y tener una pareja que llene tus expectativas ¿por qué no buscar alguien con quien te sientas plena? ¿Por qué salir literalmente con el primero que se cruza por tu camino?

Recuerda lo que vales y no te dejes seducir por las presiones o por el que dirán, espera a la persona correcta, no “te claves” con gente de paso, sal, conoce, diviértete, disfruta tus hobbies y cuando te sientas preparada o hayas conocido a la persona adecuada entonces sí, ten una relación. Pero no dañes a otro por no sentirte sola o por callar a la gente.

Recuerda que todos tenemos el amor que creemos merecer.

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