Hola:

Que manera más tonta de empezar una carta, pero sé que no hemos hablado en mucho tiempo y no hemos sabido nada el uno del otro es sólo que hoy así sin más me entraron unas ganas locas de mandarte una nota y decirte que estoy bien. No creas que esto es una queja porque ya pase de eso, no voy a decirte que me arruinaste la vida ni que después de ti no hay nada más porque estaría mintiendo, aunque, ahora que lo leo alguna vez pensé eso.

Viéndolo ahora desde mi perspectiva me ayudaste a crecer, estando contigo me hice una mujer más fuerte y después de ti me di cuenta que me basto para ser feliz y no necesito a nadie que “me complemente”. Gracias por como me trataste, porque supe finalmente lo que no quiero en la vida, y hoy sé que valgo mucho más que lo que sentí en ese momento. Pensé morir sin tenerte a mi lado y sólo me di cuenta que no es así, aprendí a valorarme y a mantener un mayor estándar cuando quiera a alguien con quien compartirlo todo. Tú me enseñaste la importancia de tener a mi lado alguien que me entienda y sepa lo que es tratar a una mujer como una dama, que sepa de conquistas y detalles, de celebrar logros y respeto.

No puedo evitar pensar en esas veces que te molestabas sin razón cuando yo hacía lo posible por mantener tu buen humor. Esas veces que estando a tu lado me hacías sentir invisible porque bueno, tus amigos eran lo primero ¿o no? Recuerdo lo que es no ser lo suficientemente buena para volverme alguien importante en la lista, las excusas y los pretextos, las promesas rotas y vacías. Y no, no es reproche, sino que gracias a eso hoy valoro a quien me ofrece su ayuda a pesar de saber que puedo hacerlo sola.

Gracias, pues a pesar de todo sé que me abriste la oportunidad de encontrarme a mi misma y saber que no merezco a alguien como tú, sino que existe mucho más. No sé donde estés hoy, ignoró como te veas o lo que hayas logrado, pero espero que las experiencias hayan sacado lo mejor de ti, eso que yo quise ver cuando aún no estaba ahí. Espero que hayas crecido, que te hayas convertido en una mejor persona, que sepas apreciar a las demás personas y no sólo te ames a ti mismo. No te odio, pero ten por seguro que tampoco te extraño, simplemente te agradezco la experiencia y el haberte tenido en mi vida, por lo que aprendí, gracias.

Sinceramente,

yo

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