La fotografía es un arte. El arte de capturar imágenes a través de una lente, estas imágenes se plasman por el efecto de la luz.

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Para obtener la toma deseada, existen en las cámaras fotográficas más profesionales una serie de controles que nos permiten ajustar la lente para llegar a nuestro fin: enfoque, apertura, velocidad, balances, ISO, etc.

Actualmente, estos controles pueden ser ajustados de forma automática por cualquier cámara, incluso la de nuestros teléfonos móviles facilitándonos obtener mejores tomas sin la complejidad de ajustar manualmente una cámara profesional.

Muchos espacios artísticos se han abierto para la exhibición de fotografía digital obtenida de teléfonos móviles sobre todo en los últimos cinco años. Siendo el iPhone el dispositivo más utilizado para este fin se ha generado una corriente llamada iphoneografia: El arte de hacer fotos con el iphone, aunque genéricamente se considera dentro de esta corriente a cualquier imagen digital obtenida de la cámara de un teléfono móvil.

Con el boom de lo “vintage”, el redescubrimiento de las cámaras lomográficas y de las instantáneas polaroid, surgen redes como Instagram que cautivan a un público muy amplio y que son punta de lanza para el desarrollo de este movimiento. Además la edición que estas aplicaciones permiten hacen que al final obtengamos una imagen más apegada a lo queremos proyectar.

La discusión sobre la mesa es ¿Qué tan valido es considerar a estas fotografías como arte? ¿En qué momento pasan de algo meramente privado a espacios públicos más allá de las redes (entiéndase museos y galerías)?

Tomar una fotografía con un teléfono móvil, cuyo enfoque ya ha sido ajustado automáticamente y cargarlo de filtros no te hace un fotógrafo, es cierto, pero tampoco colgarte una cámara profesional y disparar a diestra y siniestra sin más.

Una fotografía, independientemente del medio por el que se obtuvo debería ser evaluada por el encuadre, el manejo de la luz, la composición del objetivo y lo que la imagen final proyecte. La edición puede ser un plus para mejorar la pieza.

Particularmente no soy nada fan del iPhone, y hace algún tiempo pensé que la iphoneografia no era más que una moda pasajera, sin embargo, por principio, no podemos dejar de considerar ciertos aspectos técnicos muy elementales de la fotografía antes de decir “esto no sirve”. Existen trabajos realmente interesantes dentro de este movimiento, sí. En lo personal no estoy convencido del todo de hacia donde se encamina este movimiento, no termina de ser por completo de mi agrado, pero ¿Ustedes que opinan?

(La imagen es de la serie “Art Players” de Omar Rodríguez, que se expone actualmente en el Museo Histórico de Reynosa)

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

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