Hoy quiero hacer una breve comparación que para muchos podría quedar fuera de lugar, pero desde mi punto de vista todo tiene que ver con todo.

Me refiero básicamente los desempeños de ambos equipos en sus correspondientes juegos, no es que el fútbol sea más difícil que el básquetbol es solo cuestión de enfoques, a lo mejor nuestra selección mexicana tiene una presión más fuerte encima o quizá realmente necesita a Televisa para ganar. Yo lo que veo es una especie de tener a los jugadores “apapachados” y más a los que juegan en Europa, no por jugar allá necesariamente aumenta el nivel, se nota que cada quién quiere jugar a su modo, “faroleando” su forma de juego y matando al verdadero juego en equipo, lastimosamente como mexicanos nos gusta mucho fanfarronear sin importar que perdamos y a esto sumándole un poco de drama nos hace sentir invencibles.

En comparación los niños triquis hacen lo que tienen que hacer porque les apasiona, no usan zapatos en la cancha porque así están acostumbrados, a veces poner al límite a las personas como en este caso (en  situaciones de pobreza extrema que a nadie le importa resolver) ha hecho que jueguen de esta manera, perfeccionando el juego en equipo y disfrutando lo que realmente hacen.

La comparación necesaria en resumen es: a los primeros no les enseñan a trabajar en equipo y les dan mucha atención para “agrandarlos” esto por muchos intereses económicos de por medio, a los segundos les enseñan a disfrutar el juego en equipo y sentir pasión por lo que hacen, porque nadie los apoya económicamente y casi  nadie influyente les toma importancia por ser indígenas.

El problema está en que te ponga el ojo alguien que sabe que te sacará mucho “provecho”, tristemente en el “tri” solo hay esclavos, los “triquis son libres y armonizan sus habilidades para dar lo mejor de sí, aún les falta pulirse siempre y cuando sigan jugando por gusto.

En fin, todo se reduce a tener poder y controlar masas, bien lo dicen por allí:

“Poderoso caballero es don dinero”

 

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