Tú ya les contaste a todos que piensas irte, que te has cansado de todo esto. Que soy difícil y a veces no entiendes lo que quiero, que me pierdo y que no recuerdo las fechas importantes. Les has dicho que quieres huir, olvidarte de mí, de mis besos, de la rutina y esa forma de hacer el amor; sin prisas, despacio y rítmico.

Ya les has dicho que he dejado de sonreírte, que mis ojos han perdido brillo y que a veces me notas ausente. Que te rindes, que te cansaste y que tus amigos te han pedido que me abandones antes de que te absorba más.

Yo en cambio les he dicho que has empezado a besarme con reloj en mano, convirtiendo esos besos de horas en unos pocos minutos; que muero por besarte como antes y que quiero quedarme y luchar por lo nuestro.

Mi mirada cansada es por las horas que paso ideando como recuperarte, pensándote y alucinando con nuestro presente. Haciéndote el amor en mi mente viéndote tan entregado como la primera vez, recorriéndote con mis manos para grabar mis huellas y que no me olvides ni cuando paseas con alguien más. Tatuando mis labios en tu cuello y tu pecho.

Hemos pasado por demasiado para rendirnos, yo no me canso de conocerte. No me canso de saber de ti, porque cada minuto que pasamos juntos es otro minuto que me convenzo que eres lo que quiero para mi vida.

Despertar a tu lado y prepararte el desayuno, besar tu frente y repetirte que eres perfecto. Hablar de nuestros sueños, de los lugares que queremos ver, de lo que haremos en el día y acurrucarnos cuando haga frío.

Quiero el compromiso, recuperarnos, ser nosotros.

Tú ya me tienes de frente y me dices que esto no funciona, yo ya bese tus labios y te he abrazado a mí.

Tú ya sentiste mis labios y has correspondido a mi beso. Yo ya sé que esto tiene sabor a un “Vamos a intentarlo, si te quedas me quedo”

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