Uno no puede hablar de clásicos literarios de ciencia ficción sin mencionar a Isaac Asimov. De igual manera, al hablar de cine del mismo género, podremos nombrar al menos uno o dos títulos basados en obra alguna de Isaac Asimov. Es complicado que su obra pase desapercibida para quienes conocen el fascinante mundo de la ciencia ficción.

Podemos nombrar a la película titulada “Yo, Robot”, a aquel dramático filme que a cualquiera puede lograr conmover llamado “El Hombre Bicentenario”; pero ¿qué era Asimov?

Asimov, desde un punto de vista personal, es sus cuentos. Si bien, existen fantásticas novelas como lo es la saga de “Fundación”; sus cuentos son un excelente y breve manifiesto futurista y fantástico. Los de ciencia ficción suelen ser de aquellos que presentan conflictivas socio-políticas, el mejor tipo de ciencia ficción, a mi gusto, claro.

Él escribía y escribía y no paraba de escribir, de ahí el que la cantidad de cuentos entre la que podemos escoger es enorme, y sin embargo, uno puede aventurarse a asegurar que con el que se tope, habrá de ser un buen cuento.

No todos son una profunda reflexión u orillan a tal, pero sí una parte considerable. El estilo de Asimov, en tales casos, parece en ocasiones llevar de la mano a alguien a donde tenga que llevarlo para que comprenda u observe algo, sin decirle qué es, mas, sin no haberlo hecho primero inminente.

Hoy les recomiendo buscar un cuento de Isaac Asimov y deleitarse con la historia de un robot con amistades, alguna familia espacial o una de las varias distopías que él presentaba.

Isaac Asimov también era un autor de divulgación científica, no sólo de las ciencias naturales y exactas, sino también ciencias sociales; si les interesa conocer al autor desde tal perspectiva, no hay mejor comienzo que “Cien preguntas de la ciencia” un compendio de breves y claras respuestas y explicaciones a preguntas comunes respecto a las ciencias.

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